▲ Mathias Cormann, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, durante la presentación del estudio económico de la OCDE para México.Foto Germán Canseco
Dora Villanueva
Periódico La Jornada
Viernes 27 de febrero de 2026, p. 21
La economía mexicana se mantiene estable, pero “revitalizar el crecimiento es una prioridad (…) un reto urgente”, enfatizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su Estudio económico para México.
En él, la organización aumentó de 1.2 a 1.4 por ciento su previsión de crecimiento para este año y adelantó que se espera un avance de 1.7 por ciento en 2027. “Una sólida gestión de la deuda pública, un sistema financiero bien capitalizado y líquido, así como un bajo endeudamiento del sector privado, continúan apuntalando la estabilidad económica”, reconoció la organización.
Según la OCDE, desde el colapso durante la pandemia de coronavirus, en 2020, hasta 2027, la economía mexicana habría crecido un promedio anual de 1.2 por ciento, por debajo del 2 por ciento de décadas pasadas y que ya es considerado relativamente bajo.
“Se necesitan reformas estructurales para impulsar la productividad y desbloquear un crecimiento económico más sólido. La economía mexicana se ha visto significativamente afectada por la mayor incertidumbre global. El consumo privado y las exportaciones no automotrices han respaldado la actividad”, apuntó.
Durante la presentación del estudio, en Palacio Nacional, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, consideró que este informe es un “diagnóstico equilibrado” .
Si bien la OCDE señala la necesidad de que el país aumente sus tasas de crecimiento, también destaca su “estabilidad”, gracias a fundamentos macroeconómicos sólidos, sopesó el funcionario mexicano.
Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, reiteró que no se debe dejar de lado la estabilidad, pero es necesario revitalizar el crecimiento. Por ahora, se prevé que el consumo privado se verá respaldado por el bajo desempleo y la desaceleración de la inflación, al tiempo que la inversión privada se beneficiará gradualmente de tasas de interés más bajas, “aunque seguirá limitada por la incertidumbre política interna y global”.
No es el mismo caso para la inversión pública, la cual tuvo su mayor caída desde que hay registro (bit.ly/4sgoQML). La OCDE estima que este indicador se mantendrá “moderado”, como parte de la consolidación fiscal, luego de que en 2024 el déficit público (diferencia entre ingresos y gastos) se disparó a 5.7 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Sobre ste punto, Mathias Cormann sostuvo que es fundamental “mejorar la eficiencia del gasto en un contexto de crecientes presiones”.
