Hay inviernos que se llevan mejor que otros. Y no siempre por el frío, sino por esa sensación de días grises encadenados, de lluvia persistente y de ganas de salir, aunque sea unos días, a un lugar distinto. Entran ganas de lanzarse a una escapada con la que cambiar de aires, ver otros paisajes, caminar por calles nuevas, probar nuevos sabores y, si el tiempo lo permite, sentarse a disfrutar del sol.
Para plantear esta escapada invernal nos hemos puesto un límite realista y hemos seleccionado destinos a menos de cuatro horas de avión. Ciudades relativamente cercanas, bien conectadas y fáciles de encajar en unos pocos días libres. Eso sí, conviene dejar claro que la cercanía tiene sus límites y que no hay fórmulas mágicas. No estamos hablando de calor garantizado ni de cielos despejados todos los días, pero sí de lugares donde el invierno suele ser más llevadero que en la España peninsular.
