La mujer inversora en España gestiona sus inversiones de forma autónoma, pero mantiene una percepción crítica sobre su propio nivel de conocimiento financiero, según un estudio de Lightyear entre inversores españoles. Así, ocho de cada 10 mujeres gestionan personalmente sus inversiones; sin embargo, solo el 7,5% considera que su conocimiento financiero es alto, mientras que casi una de cada tres lo califica como bajo.
Esta aparente contradicción pone de relieve una brecha de confianza más que de capacidad. Aunque la mayoría toma decisiones sin ayuda externa, dos de cada 10 mujeres se consideran poco o nada capaces de invertir por sí solas. Aun así, la predisposición a mejorar es mayoritaria: el 90,4% dedicaría tiempo a formarse si tuviera acceso a recursos gratuitos.
“Los datos muestran que las mujeres ya están tomando el control de sus decisiones financieras, pero todavía perciben que su preparación es limitada”, señala Álvaro Quesada, director de crecimiento de Lightyear. “Reforzar la educación financiera es clave para consolidar esa autonomía y fomentar una mayor seguridad a la hora de invertir”, añade.
Redes sociales e influencia digital
El estudio también revela que el contenido financiero en redes sociales influye en parte de las decisiones de inversión. El 28% de las mujeres reconoce haber invertido alguna vez siguiendo el consejo de un influencer o creador de contenido digital, frente al 32% de los hombres.
Este comportamiento se explica por el consumo habitual de información financiera en entornos digitales. YouTube (48%) e Instagram (31,7%) son los canales más utilizados por las mujeres para informarse sobre inversión, seguidos de podcasts, X, TikTok y LinkedIn. No obstante, un 23,6% afirma no recurrir a ninguno de estos canales para aprender sobre productos financieros.
“Que tres de cada 10 mujeres hayan invertido por recomendación de un influencer confirma hasta qué punto las redes sociales inciden en el proceso de decisión. Es importante entender que no todo el contenido tiene el mismo rigor. Por eso es fundamental contrastar la información y apoyarse en fuentes y herramientas fiables antes de invertir”, añade Quesada.
Inversoras maduras que buscan aumentar el patrimonio
En cuanto a la edad de inicio, el 44% de las mujeres comenzó a invertir entre los 30 y los 49 años, una etapa que suele coincidir con mayor estabilidad laboral y financiera. Entre sus principales objetivos destacan el aumento del patrimonio (53,6%) y el ahorro para la jubilación (cuatro de cada 10).
El perfil inversor femenino se caracteriza por una gestión prudente del riesgo. La mitad de las encuestadas se define como inversora moderada (51,2%) y un 44,7% como conservadora, mientras que sólo un 4,1% se considera arriesgada. Para el 34,9%, el nivel de riesgo es el principal criterio a la hora de invertir, por delante de la rentabilidad esperada (24,8%).
Esta preferencia por la estabilidad también se refleja en los productos que generan mayor confianza. Los depósitos bancarios y el ahorro encabezan sus preferencias, con un 70,7% entre las mujeres -siete puntos más que en el caso de los hombres-, seguidos de la renta fija (65,6%), los fondos tradicionales (65%) y los planes de pensiones (62%).
