Samsung lo ha vuelto a conseguir, los Galaxy S26 son un éxito tremendo de ventas, gracias a una apuesta por lo seguro y por lo que realmente quieren los usuarios; sin embargo, no es menos cierto que esta estabilidad tiene sus cosas malas.
Y es que los Galaxy S apenas han cambiado a lo largo de estas últimas generaciones, y ya empiezan a notarse los años en algunos componentes como las cámaras o las baterías. Afortunadamente, Samsung está trabajando para cambiar esto.
Según la última filtración publicada por Schrödinger Intel, el futuro Galaxy S27 Ultra por fin romperá la barrera de los 5.000 mAh en la que se quedó el Galaxy S26 Ultra, gracias a una nueva tecnología de batería.
Hablamos, por supuesto, de las baterías de silicio-carbono que tanto han dado que hablar a lo largo del 2025 y que cada vez más fabricantes han adoptado, en particular en los dispositivos provenientes de China.
Según varias fuentes, Samsung ya está desarrollando un nuevo smartphone con batería de silicio-carbono, y el Galaxy S27 Ultra tiene todas las papeletas para ser el dispositivo que las estrene de manera comercial.
Samsung ya tiene varios prototipos funcionales con una variedad de capacidades, desde 12.000 mAh pasando por 18.000 mAh e incluso nada menos que 20.000 mAh, aunque estos son modelos de doble celda; por ejemplo, el modelo de 12.000 mAh en realidad es una celda de 6.800 mAh con un grosor de 4,7 mm y una celda de 5.200 mAh de 3,2 mm.

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En otras palabras, la capacidad del producto final aún no está decidida y puede depender en buena parte de las leyes locales. En China, Samsung podría ofrecer una mayor capacidad con la doble celda, pero en España es posible que tenga que optar por los 6.800 mAh por las normas europeas de transporte, aunque eso también depende del fabricante.
En comparación con las tradicionales baterías de ion de litio, que siguen siendo las más comunes, las nuevas baterías de silicio-carbono permiten obtener una mayor densidad, lo que se traduce en un tamaño reducido con la misma capacidad; aunque la mayoría de los fabricantes opta por aumentar la capacidad manteniendo el mismo tamaño.
De esta manera, sin cambios internos ni externos, es posible obtener una capacidad muy superior, aunque esta tecnología también tiene sus propios desafíos como han podido comprobar pioneros en su adopción como OPPO o Xiaomi.
La excusa que hasta ahora han dado las marcas para no adoptar las baterías de silicio-carbono se encuentra en aspectos como la vida útil y la estabilidad, aunque ya se han conseguido grandes avances en ese sentido.
Según la filtración, Samsung se está encontrando con esos desafíos, con varios prototipos fallando después de 960 ciclos de carga, muy lejos del objetivo de 1.500 ciclos. Aún así, estos fallos forman parte del proceso normal de ingeniería y Samsung ya está trabajando en reformar la arquitectura y el firmware de gestión de la batería para solucionarlos.
