La solución financiera Qonto ha lanzado un nuevo informe “Radiografía económica y bancaria de la micro y pequeña empresa en España 2026”, con conclusiones tan interesantes como que la digitalización no está logrando reducir la carga administrativa de las organizaciones. Entre las empresas con digitalización alta, el 23 % dedica más de 10 días al mes a tareas administrativas, frente al 9 % en las de digitalización baja. La percepción de que esas tareas restan tiempo estratégico también es más frecuente entre las más digitalizadas (50 %) que entre las menos (35 %). La paradoja se sostiene con independencia del perfil de edad.
El uso de herramientas poco integradas, procesos duplicados y sistemas fragmentados está limitando el impacto real de la digitalización. El 75 % de las empresas opera con más de una plataforma para gestionar sus finanzas, el 46 % usa entre dos y tres herramientas, y el 29 % utiliza cuatro o más. Solo el 25 % trabaja con una única herramienta. Esta fragmentación se traduce en una sobrecarga administrativa: el 47 % dedica entre 2 y 5 días al mes a tareas administrativas bancarias, y el 15 % más de 10 días. El 42 % de los encuestados reconoce que esto reduce el tiempo disponible para el trabajo estratégico.
Digitalización y estado de ánimo: una correlación consistente
El ánimo del tejido empresarial español ha empeorado notablemente. Solo el 24 % de las empresas se muestra optimista sobre la evolución de la economía en los próximos 12 meses, frente al 32 % en 2025. Un 51 % se declara directamente pesimista. Los principales desafíos percibidos son la inflación (26 % la sitúa en primer lugar), seguida de la caída de la demanda (14 %) y las nuevas regulaciones (13 %). En cuanto a prioridades estratégicas para 2026, las empresas se centran en aumentar el número de clientes (55 %), incrementar la facturación (54 %) y reducir costes (52 %).
Sin embargo, los datos revelan una relación clara entre el nivel de digitalización y el optimismo empresarial. El 34 % de las empresas con digitalización alta se declara optimista sobre la evolución de la economía, frente al 21 % en las de nivel normal y el 16 % en las de nivel bajo.
Esta correlación se extiende también al plano emocional. Entre las empresas más digitalizadas, la tranquilidad en la gestión financiera sube al 46 % (frente al 20 % en las menos digitalizadas), y la confianza al 50 % (frente al 24 %). En sentido contrario, el estrés cae del 39 % al 23 %, la ansiedad del 29 % al 16 % y la frustración del 21 % al 10 %. La tendencia es progresiva y consistente en todos los niveles de digitalización.
Al analizar por generaciones, los empresarios más jóvenes son quienes presentan mayores niveles de digitalización financiera. El 40 % de las empresas dirigidas por responsables de 25 a 34 años alcanza niveles altos, frente al 35 % en el tramo de 35 a 44 años, el 23 % en el de 45 a 54 y el 17 % en los mayores de 55.
Crisis de confianza en la banca tradicional y auge de alternativas digitales
La relación con la banca tradicional está bajo tensión. Más de la mitad de las empresas de España está de acuerdo en que los bancos son rígidos y cobran comisiones ocultas (59 %). En total, el 35 % ha considerado abandonar la banca tradicional en favor de soluciones fintech, pero esta cifra varía de forma notable según el nivel de digitalización: entre las empresas con digitalización alta, el porcentaje sube al 48 %, frente al 24 % entre las de digitalización baja.
A su vez, el conocimiento de los costes bancarios sigue siendo limitado. Solo el 25% de las empresas conoce con exactitud lo que paga en comisiones. El 43 % sabe que las paga pero desconoce la cifra exacta, y el 23 % directamente no lo sabe.
Aunque la confianza (53 %) y la seguridad (47 %) continúan siendo pilares fundamentales en la relación con las entidades financieras, los criterios de selección han evolucionado notablemente respecto años anteriores Más allá de estos elementos, las empresas españolas priorizan cada vez más factores como las comisiones (50 %), la rapidez de atención (40 %), la transparencia (38 %) o la facilidad de uso (35 %) a la hora de elegir la entidad con la que desean trabajar. Frente a estas prioridades, se observa una evolución de la demanda. Actualmente el 22 % de las empresas ya utilizan soluciones financieras digitales, el doble que el año pasado (11 %).
Facturación electrónica: avance desigual
La adopción de la facturación electrónica avanza, pero de forma heterogénea. El 23 % ya la tiene integrada en sus procesos, el 36 % está en fase de prueba, y el 29 % no la contempla. El 47 % cree que tendrá un impacto positivo para su empresa.
Aunque los jóvenes lideren los niveles de digitalización en nuestro país, son los mayores de 55 años quienes presentan la mayor tasa de integración (30 %) de la facturación electrónica, mientras que los de 25 a 34 registra la tasa más baja (17 %).
Lorenzo Pireddu, director general de Qonto para el Sur de Europa asegura: «Nuestro estudio confirma que las empresas españolas están redefiniendo lo que esperan de su entidad financiera. Ya no basta con ofrecer confianza y seguridad; también son imprescindibles la transparencia, la agilidad y la simplicidad. El reto no es incorporar más herramientas, sino integrarlas mejor». “En Qonto queremos acompañar a las empresas en ese paso, ayudándolas a sustituir la fragmentación por control, automatización y una visión más clara de sus finanzas.”
El reto actual de las micro y pequeñas empresas españolas ya no es simplemente digitalizar más, sino integrar mejor esa digitalización. Casi la mitad de ellas dedica entre 2 y 5 días al mes a tareas bancarias y administrativas, mientras el 75% opera con múltiples plataformas sin integrar. El 42 % siente que esto frena su capacidad estratégica. Frente a esta realidad, Pireddu añade: “Las empresas que consigan simplificar su operativa, centralizar herramientas y ganar visibilidad financiera, mediante soluciones como Qonto, se encontrarán en una posición más competitiva para afrontar un entorno cada vez más exigente”.
