▲ Vista de la Ribera del Río de Las Perlas en Guangzhou.Foto Dora Villanueva
Dora Villanueva
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 27 de abril de 2026, p. 24
Pekín. China va de los cuadros más futuristas –colonias de rascacielos imposibles que se pueden admirar de día y, sobre todo, de noche cuando se visten como un proyector enorme de luces que parecen fuegos artificiales– hasta los destinos más paradigmáticos por su antigüedad (la Muralla China, la Ciudad Prohibida o el Ejército de los Guerreros Terracota). Y si bien es uno de los principales destinos para el turismo internacional, su mercado interno en sí es un motor enorme y cada vez más creciente para su economía.
Con la mayor clase media del mundo y al menos con 30 mil “sitios de interés” y casi 400 destinos turísticos 5A –la máxima clasificación que da el gobierno a sus atractivos–, en 2025, los chinos hicieron más de 6 mil 500 millones de viajes internos, según el Ministerio de Cultura y Turismo. Ese número supera varias veces a los 168 millones que decidieron vacacionar fuera del país.
Esa cifra no sólo mide la actividad propiamente turística, sino los desplazamientos internos. No obstante, implica un aumento de 16 por ciento respecto a lo registrado en 2024. Y, por intentar un comparativo, es también 59 veces más el número de turismo interno que se registró en México el año pasado.
Los ríos de personas que se apuestan en la Puerta Meridiana (Wumen en chino) de la Ciudad Prohibida son apenas una prueba del dato. Y eso sólo por mencionar uno de los destinos más a la mano en un país cuyo territorio prácticamente equivale a toda Europa.
Algunos de los sitios que son más concurridos por visitantes locales son la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla, en Pekín; el Ejército de Terracota en Xi’an y Dunhuang en Gansu; los paisajes naturales de Zhangjiajie (Hunan), Jiuzhaigou (Sichuan), Guilin (Guangxi) y Huangshan (Anhui); y ciudades modernas, hiperfuturistas como Shanghái, Chengdu y Sanya, así como pueblos antiguos como Lijiang, Dali (Yunnan), Fenghuang (Hunan) y las aldeas de Xiangxi.
“Los sitios históricos y culturales son la esencia del turismo chino. Son símbolos que fortalecen la identidad nacional y el orgullo cultural chinos, y que atesoran nuestros 5 mil años de historia, civilización y raíces culturales. Visitarlos nos ayuda a comprender nuestra historia, cultura y patrimonio común”, expuso en entrevista Min Su, doctora en Gestión del Turismo por la Universidad Tsinghua.
Sólo en el puente de la Fiesta de la Primavera –del 15 al 23 de febrero–, China registró 596 millones de viajes nacionales y el gasto turístico superó los 800 mil millones de yuanes (alrededor de 2 billones de pesos), según un comunicado del Ministerio de Cultura y Turismo.
“El turismo se define como un sector de sustento y bienestar, y constituye una herramienta política fundamental para impulsar el crecimiento económico, la revitalización rural, la modernización urbana, la preservación cultural y la expansión de la demanda interna”, explicó la especialista en entevista con este medio.
Detalló que de acuerdo con proyecciones, el valor agregado del turismo y las industrias relacionadas alcanzó entre 4.7 y 4.9 por ciento del producto interno bruto (PIB) de China, incluyendo el gasto de los turistas internacionales. De las ventas minoristas totales de bienes de consumo, el turismo interno aportó 6.3 billones de yuanes (16.01 billones de pesos), lo que representa alrededor de 12.6 por ciento.
