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Periódico La Jornada
Sábado 2 de mayo de 2026, p. 7
Nueva York. Después de verse obligado a facturar su premio de la Academia en un vuelo trasatlántico, el Oscar del reciente ganador Pavel Talankin desapareció antes de que una aerolínea lo localizara dos días después.
Talankin, quien codirigió el documental galardonado Mr. Nobody Against Putin (Mr. Nobody contra Putin), no esperaba tener que facturar su estatuilla para un vuelo desde el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York con destino a Fráncfort, Alemania, el miércoles. Pero un agente de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) señaló que no podía subir a bordo.
“En el aeropuerto, un agente de la TSA lo detuvo y dijo que el Oscar podía usarse como un arma”, indicó David Borenstein, codirector de Talankin, en una publicación en Instagram.
“Pavel no tenía una bolsa para facturarlo, así que la TSA puso el Oscar en una caja y lo envió a la bodega del avión. Nunca llegó a Fráncfort”, añadió Borenstein.
Después de que el anuncio de Borenstein provocara una protesta internacional, la aerolínea Lufthansa informó ayer que había encontrado el Oscar perdido.
“Podemos confirmar que la estatuilla del Oscar ya ha sido localizada y está a salvo bajo nuestro resguardo en Fráncfort. Estamos en contacto directo con el pasajero para coordinar su devolución personal lo antes posible. Lamentamos sinceramente las molestias ocasionadas y hemos pedido disculpas al propietario”, declaró la aerolínea en un comunicado.
▲ El profesor y documentalista ruso, Pavel Talankin, con el Oscar obtenido por el documental Mr. Nobody Against Putin en la 98 entrega de los premios de la Academia.Foto Afp
Lufthansa agregó que “sigue en curso una revisión interna de las circunstancias”.
En marzo, Mr. Nobody Against Putin ganó el Premio de la Academia a mejor documental, y el discurso de aceptación de Talankin y Borenstein aportó uno de los momentos más memorables de la ceremonia.
Talankin, el Mr. Nobody (señor nadie) de la película, era profesor y director de actividades en una escuela de un pueblo pequeño en Rusia, grabó en video las lecciones, consignas y canciones de sus alumnos que promovían la guerra de Putin en Ucrania. Sacó de contrabando sus discos duros del país para colaborar con Borenstein, quien vive y trabaja en Copenhague, Dinamarca.
Talankin, hablando en ruso a través de un traductor, dijo desde el escenario: “En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros niños, detengan todas estas guerras ahora”.
