Mallorca, Lanzarote, Tenerife y València acogen protestas este fin de semana para visibilizar la crueldad que sufren los cetáceos que viven en cautividad. “Se les priva de comida para obligarles a realizar espectáculos”, señala Kike Gimeno, portavoz de Satya Animal
Una nueva protesta contra Loro Parque y otros zoológicos del mundo pide la liberación de los cetáceos: “Basta de maltrato animal”
Bajo la consigna ‘No es diversión, es esclavitud’, la organización global Empty the Tank, dedicada a poner fin al cautiverio de ballenas y delfines, primueve este fin de semana concentraciones y protestas en diferentes ciudades españolas y europeas con el objetivo de poner fin al sufrimiento de los cetáceos. En España, diferentes organizaciones animalistas harán concentraciones en Palma (Mallorca), el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, Lanzarote y València para “visibilizar la dura realidad de estos animales en cautividad y promover el fin de esta industria a nivel global”.
En concreto, Satya Animal ha llevado a cabo una protesta esta mañana frente al parking del parque temático de Marineland, mientras que la organización Imagine Canarias lo ha hecho frente al Loro Parque (Puerto de Santa Cruz de Tenerife) con el objetivo de “unir nuestras voces contra la industria mundial del cautiverio”. “Es importante destacar que cuatro orcas han muerto en un corto periodo de tiempo en Loro Parque de Tenerife”, critica la Asociación We Whale, que convoca la protesta de Lanzarote.
Esta protesta tendrá lugar este domingo a partir de las diez de la mañana enfrente del parque temático Rancho Texas Lanzarote Park, en una acción “para mostrar nuestro rechazo al cautiverio y la explotación de estos animales increíblemente inteligentes y sensibles” en un “momento crítico” para la conservación marina. “Mientras que más parques marinos están cerrando, los delfines y las orcas están siendo reubicados en otras instalaciones, en lugar de darles la oportunidad de tener la libertad que merecen en santuarios marinos”, lamenta el movimiento.
Finalmente, bajo el lema “Libertad”, diferentes entidades (FAADA, AnimaNaturalis, Captain Paul Watson Foundation Spain, WeWhale, ARDA, Denia Animal Save y la activista Olivia Mandle) se concentrarán también el domingo a partir de las once y cuarto de la mañana frente al Oceanogràfic de Valencia. Durante el fin de semana habrá concentraciones en Reino Unido (Manchester y Londres), Países Bajos (Utrecht), Alemania (Duisburg), Bélgica (Brujas) y Grecia (Atenas).
En el caso de Mallorca, la movilización promovida por el grupo animalista Satya Animal se ha situado en el entorno del parque temático de Marineland, en Costa d’en Blanes (Calvià), uno de los epicentros turísticos de la isla. Kike Gimeno, portavoz de la organización, explica que la explotación animal se resume “en dos niveles”. Por un lado, el conjunto de animales que viven en cautividad en instalaciones de este tipo, y por otro, aquellos que además son utilizados en espectáculos. “Uno son los animales que simplemente viven ahí, encerrados en pocos metros, en unas condiciones que no son las propias de su medio”. “Viven en condiciones de espacio muy limitado en el que reciben además ruido de las personas que entran”, explica. Marineland no ha respondido a las preguntas de este diario, en las que se le consultaba por las protestas frente a sus instalaciones.
“Se les priva de comida”
Gimeno detalla que estas condiciones afectan de forma general a todas las especies mantenidas en cautividad en este tipo de parques, en su mayoría animales exóticos, alejados de su entorno natural. Sin embargo, añade un segundo nivel de preocupación en el caso de los cetáceos y otros animales utilizados en exhibiciones. “Los delfines, leones marinos y loros son forzados a realizar espectáculos ante el resto de personas que vienen”, señala.
Estos animales no solo viven en espacios reducidos, sino que además son sometidos a dinámicas de entrenamiento y exhibición basadas en refuerzos alimentarios. “Se les priva de comida para estimularles y obligarles a realizar los ejercicios que les mandan”, afirma. “Después de eso se les premia con comida”. En este sentido, Gimeno recuerda que se trata de animales “especialmente inteligentes y sensibles”. Esa misma capacidad cognitiva es la que intensifica el sufrimiento en cautividad. “La misma inteligencia que les permite hacer el espectáculo es la que además les pone en situación de vulnerabilidad absoluta ante el sufrimiento”, sostiene.
En el caso concreto de los delfines, Gimeno insiste en que “son animales muy inteligentes”. “Son conscientes plenamente de lo que está pasando, de lo que se les pide y de las condiciones en las que están”, critica. La alimentación, añade, se convierte en la principal herramienta de control del comportamiento. “La única forma de estimularles y de recibir su atención es privándoles de alimento”. “A menudo están muchas horas sin comer hasta que tienen tanta hambre que son mucho más receptivos a lo que se les está pidiendo”, asegura.
La organización también denuncia las interacciones con el público como parte del mismo sistema de explotación. “Se venden interacciones directas con turistas, o con visitantes del parque, en las que se puede hacer una foto o tocar a los delfines”, explica Gimeno. “Todo esto solo se consigue porque detrás está la comida”. En el caso de los delfines, añade además un problema adicional derivado de la exposición ambiental. “Al estar en una piscina tan poco profunda, les va generando problemas de piel continuamente porque están excesivamente expuestos al sol”, lamenta.
Mientras tanto, medio centenar de personas se ha concentrado este sábado frente a las puertas de Loro Parque, en Puerto de La Cruz. Durante la protesta han gritado consignas como “no más cárceles de agua, pedimos vida libre para los cetáceos”, “no son payasos, tienen derecho a la libertad”, “no son máquinas de hacer dinero” o “basta ya de maltrato animal”. También han explicado que los delfines no pueden mover sus músculos de la cara, “con lo que no nos engañen más con sus sonrisas, pues se les suministra antidepresivos porque saben de su encierro”.
Contra una industria global
Las protestas en España se producen en un contexto más amplio que, según Empty the Tanks, conecta la industria del cautiverio con el turismo internacional y con la captura de animales en distintos puntos del mundo. En el caso de los delfines, el movimiento señala especialmente la existencia de redes de captura y comercio internacional. “El mercado de venta de delfines está muy conectado con la situación de Japón y son los principales proveedores al resto de zoológicos del mundo”, señala Gimeno, que alude a métodos de captura de crías en el medio natural.
En paralelo, el movimiento sitúa el fenómeno dentro de una industria global vinculada al turismo. “Al final los mayores proveedores son los establecimientos turísticos. Es un gran reclamo porque saben para el turismo familiar porque saben que los niños van a querer acudir a ver a los delfines”, asegura. Apunta además a la presencia de campañas promocionales en el Aeropuerto de Palma como parte de esa estrategia de visibilidad.
La Federación Hotelera de Mallorca (FEHM) no ha respondido a las preguntas de este diario. A la patronal hotelera se le pedía, concretamente, su posición respecto a las críticas planteadas por organizaciones y colectivos en relación a la tenencia de cetáceos en parques temáticos; el papel que desempeñan este tipo de “atractivos” en la oferta turística del destino y las consideraciones del sector hotelero en relación con el bienestar animal y la sostenibilidad de la oferta.
La acción prevista en Mallorca no se ha limitado a la concentración. Satya Animal ha llevado a cabo además una performance simbólica en la que una persona ha ocupado una estructura que simula una pequeña piscina. El objetivo, según explican, es trasladar visualmente la idea de confinamiento. “Hemos fabricado una pequeña piscina en la que hemos introducido a una persona para que se vea en perspectiva la vida que tienen los delfines ahí dentro”, señala Gimeno. “Es una pequeña simulación de la vida que pasan los delfines”.
Más allá de la protesta puntual, la organización insiste en un horizonte de transformación del modelo. “Lo primero es que desaparezcan estos espacios porque hacen un uso comercial de los animales”, afirma el portavoz de Satya Animal. En su planteamiento, la alternativa pasa por reconvertir estas instalaciones en centros de rescate y recuperación. “El futuro sería que acogiesen animales que no pueden ser reintroducidos en el medio natural o que se utilicen como centros de rescate, se les cure y se les devuelva al mar cuando sea posible”.
Brooke Spurling, coordinadora de AnimaNaturalis en Valencia, insiste en que el problema no es puntual ni aislado, sino estructural. “Nuestro mensaje es claro: orcas, delfines y belugas no pertenecen a un tanque. Son animales que en libertad recorren decenas de kilómetros al día, viven en estructuras sociales complejas y desarrollan culturas propias. Encerrarlos en piscinas para que hagan piruetas no es educación, es entretenimiento a costa de su sufrimiento”, sostiene.
España, el país con más delfinarios
En este sentido, lamenta que España es el país de la Unión Europea “con más delfinarios” y el único que “todavía mantiene orcas y belugas en cautividad”. Mientras que otros países europeos avanzan hacia el cierre de estas instalaciones o prohíben directamente la cría en cautividad, España sigue “legitimando una industria que se sostiene sobre la reproducción forzada y el traslado de individuos entre centros, rompiendo vínculos familiares y sociales que para estos animales son esenciales”.
Por estas razones, Spurling considera que acciones como la que llevarán a cabo frente al Oceanogràfic de Valencia son “fundamentales” ya que “trasladan a la calle un debate que la industria prefiere mantener oculto tras la fachada del ocio familiar”. “La ciudadanía cada vez tiene más información y rechaza estos espectáculos; ahora hace falta que las administraciones estén a la altura y acompañen ese cambio social con un marco legal que ponga fin al cautiverio de cetáceos en España”, concluye.
El Oceanogràfic de Valencia ha respondido a estas críticas explicando que es “un centro comprometido con los más altos estándares de bienestar animal”, en el que trabajan cada día más de 120 profesionales veterinarios, científicos y técnicos especializados “en el cuidado, seguimiento y enriquecimiento de los animales bajo su responsabilidad”.
Defienden que el bienestar animal “es una disciplina científica evaluable mediante indicadores objetivos y verificables”, y que, en su caso, está respaldada por un Comité de Cuidado y Bienestar Animal independiente liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), “integrado por expertos internos y externos que supervisan todos los protocolos”. Además, defienden que cuentan con la certificación de Global Humane, que establece “exigentes estándares internacionales en bienestar animal, conservación e investigación”.
Asimismo, aseguran que participan en distintos “proyectos de conservación desarrollados en diferentes ecosistemas marinos”. En un contexto en el que los océanos afrontan amenazas crecientes derivadas de la contaminación, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático o la actividad humana, destacan que centros científicos y de conservación como el Oceanogràfic “contribuyen al conocimiento, recuperación y protección de especies amenazadas y de sus hábitats”.
Sobre los modelos de santuarios marinos, afirman que “cualquier propuesta relacionada con animales marinos debe analizarse desde criterios científicos, veterinarios, logísticos y de sostenibilidad a largo plazo, garantizando siempre el máximo bienestar animal”. En este sentido, afirman que en la actualidad “existen muy pocas instalaciones operativas a nivel internacional y su funcionamiento continúa siendo objeto de análisis y debate dentro de la propia comunidad científica y profesional”. Pese a todo, aclaran que respetan “el derecho de todas las personas y colectivos a expresar sus opiniones”.
Los parques canarios se defienden
Loro Parque defiende que las instalaciones zoológicas modernas cumplen estándares científicos y veterinarios orientados al bienestar animal. “Cuando se decide albergar una especie animal en un parque zoológico, esto solo puede hacerse si se pueden satisfacer sus necesidades biológicas, fisiológicas y comportamentales, para que cada individuo pueda disfrutar de una experiencia de vida positiva”, señala el parque a elDiario.es.
La compañía asegura que todos los animales bajo su cuidado, incluidos delfines y orcas, disponen de “hábitats adecuados”, alimentación suficiente y condiciones que les permiten expresar “comportamientos naturales”. Además, explica que el estado de los animales es supervisado de forma continua por veterinarios y especialistas en comportamiento animal. “Todos nuestros animales son objeto de un seguimiento regular por parte de un equipo especialmente dedicado, compuesto por veterinarios y especialistas en comportamiento, que evalúan su nivel de bienestar sobre la base de criterios científicos y objetivos”, añade.
Respecto a las peticiones de cierre de este tipo de instalaciones o su reconversión en santuarios marinos, Loro Parque rechaza esa posibilidad y cuestiona la viabilidad de estos modelos alternativos. “Estamos muy preocupados por las consecuencias que este tipo de discurso extremadamente simplificador puede tener para los propios animales”, sostiene.
La empresa afirma que “los santuarios marinos no existen” y los define como “el gran negocio de los activistas”. Como ejemplo, menciona el caso de dos belugas trasladadas a Islandia desde China, cuya situación —asegura— ha evidenciado “importantes dificultades de gestión y de bienestar animal”. También alude a las orcas Keijo y Wikie, de Marineland Antibes, que “llevan más de un año con promesas incumplidas”.
El parque tinerfeño sitúa además el debate en el marco más amplio de la conservación marina. “Creemos que el verdadero desafío es la conservación de las especies y la protección de los ecosistemas marinos”, sostiene la compañía, que considera que amenazas como la contaminación, las capturas accidentales, el cambio climático o el ruido submarino continúan agravándose para los cetáceos salvajes.
En este sentido, Loro Parque reivindica el trabajo desarrollado por su fundación y los programas científicos en los que participa junto a instituciones públicas. “Loro Parque y su fundación han contribuido al rescate y la conservación de numerosas especies amenazadas”, afirma, citando proyectos impulsados junto al Gobierno de Canarias en el marco del programa CANBIO y otras iniciativas vinculadas a la protección de la Macaronesia y de los cetáceos salvajes. “Nuestro compromiso con los animales se traduce en acciones concretas. Somos verdaderos activistas, en el sentido más positivo y útil del término”, concluye.
En la misma línea, Rancho Texas Park ha explicado a este diario que “es importante señalar que, al igual que existen posturas críticas, hay otras opiniones que sí respaldan la labor que realizamos”. “Desde nuestra responsabilidad hacia los animales que aquí albergamos, su salud y su bienestar, cumplimos con todos los estándares de bienestar establecidos por la legislación europea, española y, por supuesto, canaria”, señalan.
Asimismo, afirman que trabajan constantemente “para garantizar que los animales se encuentren en las mejores condiciones posibles, mediante programas de enriquecimiento ambiental, planes de control veterinario preventivo y todos los cuidados necesarios para atender adecuadamente sus necesidades”. Por otro lado, fuentes del parque afirman que también desarrollan “una importante labor de conservación, colaborando en proyectos de investigación in situ junto a universidades y entidades especializadas”. Esta labor contribuye, en su opinión, a conservar estas especies en su hábitat natural, así como a proteger y preservar a los cetáceos y otros animales marinos.
Finalmente, en cuanto a los santuarios marinos, consideran que se trata “una propuesta difícilmente viable desde el punto de vista científico y técnico”. “Estamos hablando de animales que han nacido y se han desarrollado bajo el cuidado humano, por lo que su adaptación a otro tipo de entornos plantea numerosos desafíos relacionados con su salud, bienestar y seguridad”, concluyen.
