Mark Zuckerberg parece haber entendido que el futuro de la inteligencia artificial no se decide en los laboratorios de Silicon Valley ni en las suscripciones premium de veinte dólares al mes. Se decide cuando un usuario que envía un mensaje desde el metro de Madrid, en una cafetería de Ciudad de México o en un mercado de Bombay, elige una plataforma u otra.
Es por eso que Meta ha decidido ofrecer acceso gratuito, aunque limitado, a los chatbots más potentes del mercado directamente desde WhatsApp. Un giro radical con respecto a la política que tenía hasta hace pocos meses.
Es decir, que los rivales de Meta tendrían acceso a una de las mayores plataformas de conversación del mundo. Es el movimiento más agresivo y, posiblemente, más inteligente de la compañía desde que decidiera que el futuro ya no estaba en el muro de Facebook, sino en la mensajería instantánea.
Durante los últimos años la narrativa dominante situaba a Sam Altman y su ChatGPT como los líderes del sector. Luego Gemini y Claude les pusieron contra las cuerdas. Pero Meta en ningún momento logró que su IA fuera una opción a considerar.
Así pues, la empresa cambia de estrategia. Si no pueden liderar la IA, controlarán la plataforma en la que se utiliza. Es un plan que recuerda a lo que Apple está haciendo con los iPhone.
La estrategia pasa por ofrecer una ventana de acceso gratuito a las capacidades de razonamiento superior de los modelos del mercado y, cuando se alcanza cierto límite, cobrar. Pero no al usuario, sino a la compañía que está implementando la IA en WhatsApp.
Esto se aplicaría en Europa, donde la reglamentación hace que sea casi una obligación, aunque Meta ha querido mover sus piezas primero e intentar cobrar por ello. No está claro que la Unión Europea vaya a dejarlo funcionar así.
Por ahora este anuncio de Meta es temporal, ya que la empresa ha dado a los chatbots de IA rivales en Europa acceso gratuito a la Interfaz de Programación de Aplicaciones de Negocios (API) de WhatsApp durante un mes mientras busca resolver el problema con los reguladores de la UE.
Con todo, los rivales de Meta no parecen muy convencidos de que esta sea una opción válida, ya que si tienen que pagar por poder estar en WhatsApp, la mayor ventaja sigue siendo para la empresa de Mark Zuckerberg. Y él lo sabe.
