▲ Celestes y felinos pasarán de las declaraciones al campo de juego para abrir la lucha por el ansiado título.Foto Cuartoscuro
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Jueves 21 de mayo de 2026, p. a10
Joel Huiqui escribe sobre distintos temas en su libreta, pero el futbol predomina sobre todo lo demás. El director técnico de Cruz Azul retrata el delirio que produce la final de la Liga Mx desde un ámbito histórico. Durante la conferencia de prensa antes del partido de ida contra Pumas, el ex defensor central se muestra sonriente, tranquilo, incluso cuando escucha que el zaguero del conjunto universitario, Nathan Silva, se ha referido de forma irónica al arrendamiento del estadio Olímpico Universitario para sus partidos de local, debido a que La Máquina aún no tiene un recinto propio.
La respuesta de Huiqui permi-te entender la rivalidad que existe entre ambos clubes, pero también la forma en que gestiona la presión de un plantel que tuvo tres esta-dios distintos –el Cuauhtémoc, Azteca, además del Olímpico de Ciudad Universitaria– durante la temporada completa. El último en sumarse a la lista de mudanzas será el Ciudad de los Deportes, donde jugó más de dos décadas en etapas distintas. “Cruz Azul tiene una casa muy grande”, afirma respecto a los dichos del central brasileño, quien horas antes recordaba que a su rival le prestaron su feudo para jugar.
El anzuelo
“Ellos rentaron nuestra casa. Con todo respeto, no tienen estadio para jugar. Nosotros los ayudamos”, mencionaba Silva en tono de burla, un anzuelo que el ex seleccionado mexicano intenta recoger sin perder la cordura. “México está lle-no de aficionados celestes. El equipo no ocupa una casa, porque su casa es el país”, expresa y, al mismo tiempo, realiza un breve recuento de las adversidades que han acechado a La Máquina desde anteriores campañas. “Llegamos a finales muy importantes y no pudimos concretarlas. A pesar de los golpes, los jugadores son conscientes de la oportunidad que tienen ahora”.
El escenario en el que coinciden los dos equipos finalistas es un hotel ubicado al sur de la Ciudad de México, donde la presencia de los entrenadores funge como el eje principal. Por primera vez desde la definición del Clausura 2013, cuando Miguel Herrera (América) derrotó a Guillermo Vázquez (Cruz Azul), los dos banquillos estarán dirigidos por mexicanos. “La gente en México tiene que estar contenta”, resalta Efraín Juárez desde el lado auriazul. “Somos poquitos, un porcentaje mínimo, pero esta es la prueba de que se puede confiar en lo que tenemos. No pasa seguido, hay que disfrutarlo”.
Juárez se desmarca rápido de los factores externos. Aunque la designación de Daniel Quintero Huitrón, elegido por la Comisión de Árbitros para conducir la final de vuelta, ha generado inconformidad al interior de la directiva celeste –debido a una imagen que circuló desde el martes en redes sociales donde se observa al técnico acercarse al colegiado para decirle textualmente: “Ojalá pites tú la final, porque estuvo espectacular, cabrón”– el ex futbolista de Pumas piensa que hay una intención de desestabilizar a su plantel. “No sabía que está mal felicitar a alguien por su trabajo”, comenta, indignado por los cuestionamientos a la imparcialidad de los jueces.
No hay polémica, ataja Efraín Juárez
“Parece que tengo que gritarle, decirle groserías o cambiar de acento para que no se haga un escándalo. Se me hace algo triste, extraño y no veo ninguna polémica. Sólo quieren desestabilizar al equipo”, continúa. “Mucha gente no imaginaba que podíamos llegar hasta aquí, a lo mejor la mano va por otro lado. Cada partido para nosotros ha sido una final. No se trata del rival, sino de nosotros, de crear una competencia y cultura deportiva. Hace tres meses, cuando perdimos contra San Diego en Concacaf, no éramos los peores. Y hoy que terminamos como líderes generales tampoco somos los mejores”.
Mientras la Comisión resuelve la protesta de Cruz Azul para revocar la participación de Quintero, los jugadores también entran en el juego de las declaraciones. “Tenemos más corazón y huevos que los demás. No importa la nómina. Si fuera así, los demás equipos habrían quedado delante de nosotros en la tabla general”, dice el lateral colombiano Álvaro Angulo en referencia a la jerarquía de su rival y las variantes con las que cuenta en el banco de suplentes. “Es una revancha personal”, responde del lado opuesto el argentino Rodolfo Rotondi, mediocampista celeste.
