▲ Fotograma de la cinta Café Chairel, del cineasta Fernando Barreda Luna, que se estrena hoy en salas de cine del país
Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Jueves 21 de mayo de 2026, p. 9
La cinta dramática Café Chairel narra el encuentro de dos extraños, quienes con una mínima convivencia tratan de evitar que se derrumbe el negocio de café de uno de ellos. Aunque con personalidades opuestas, sin darse cuenta, encuentran consuelo en el otro, eludiendo que sus penas los derrumbe juntos e individualmente. Sólo a través del vínculo que poco a poco construyen por medio del café son capaces de curar sus heridas.
Dirigida por el tamaulipeco Fernando Barreda Luna, escrita por él mismo en tándem con Atsushi Fujii. En el reparto figuran Tessa Ía, Mauricio Isaac, Leo Deluglio, Hernán del Riego, Carlos Rodríguez y León André Trejo Tiscareño. Café Chairel participó en la edición 40 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2025, en la sección oficial del certamen, posteriormente comenzó su periplo por varios encuentros fílmicos, donde consiguió seis premios, entre los que se destaca el de la audiencia en el Hola Mexico Film Festival, el Mejor Director en BendFilm Fest y Mejor Película en los Premios Pantalla de Cristal. Café Chairel se estrena hoy en salas de cine del país.
En entrevista con La Jornada el director señaló: “Café Chairel proviene de una película que vi hace 14 años, cuando era programador de un festival y que no fue seleccionada, la cinta era del japonés Atsushi Fujii quien ya no mandó a ningún otro encuentro este trabajo y no tuvo estreno. La cinta es el producto de la colaboración personal entre México y Japón. Es uno de esos proyectos que te propones como meta de vida desde que conocí la historia de Fujii, mi deseo era que no se quedara en el cajón. Fue una encomienda personal, encontraba señales en cada rincón de que debía hacer esta película y en mi ciudad natal. Con el tiempo la amistad entre nosotros creció y a pesar de las barreras de la distancia y el idioma encontramos en el cine un lenguaje en común, logramos rescribirla para volver a contarla. Fue una fortuna poder tenerlo en el rodaje, ya que él es el alma de este proyecto”.
“Volver a contar esta historia, obviamente con mi visión y desde este lado del mundo. Me tardé 10 años en levantar el proyecto y darle vida con todo el talento que participa en la película. Estoy muy satisfecho con el trabajo de tantos años.
“Mi película es sobre todo una propuesta diferente para una audiencia, que a lo mejor muchas veces no está acostumbrada a este tipo de narrativas en México, pero que trata al espectador con mucho respeto, y sobre todo donde la historia no se cuenta de manera tan directa sino a través de imágenes. Mediante mucha sensibilidad, sutileza para que se entiendan las capas de la historia. Para nosotros era importante que el espectador tuviera un producto diferente para retarlos, además la filmamos fuera de la Ciudad de México para mostrar otros lugares. Hacerla era un proyecto de vida que afortunadamente ya está culminando en con la exhibición en cines y que pues sí, estamos muy contentos con todo lo que viene.
Propuesta sobria y contemplativa
“Café Chairel respeta la sensibilidad del espectador con una puesta sutil, que no sigue tendencias, sin prisas. Es una propuesta sobria y contemplativa, donde la historia se cuenta con imágenes, pero que no deja de ser entrañable porque toca temas profundos, con tonos agridulces, pero que también transmite mucha resolución y esperanza. Es una película sobre café, pero sin ser una cinta temática o que romantice el café. Más bien se trata de las relaciones humanas y lo que cargamos dentro.”
El rodaje de Café Chairel tuvo lugar en 2023 en locaciones de Tampico y Ciudad Madero, Tamaulipas, ciudad natal del director y su esposa, la productora Jessica Villegas: “Quería retratar mi ciudad natal desde una perspectiva nostálgica, más que turística. Más como la recuerdo en mis memorias, y no tanto mostrando el progreso. Además, siendo una historia muy local y al mismo tiempo universal, el entorno se vuelve palpable como un sentimiento que acompaña al personaje. La ubicación principal era una vieja casa en la colonia Guadalupe, cerca de la laguna del Chairel, construida con pino canadiense al estilo holandés durante el boom petrolero de los años veinte, y que fue prestada por la familia Armstrong, capturando perfectamente la sensación nostálgica de la historia”, indicó.
El actor Mauricio Isaac interpreta a Alfonso, un simpático, pero despistado e inocente emprendedor de una tienda de café de la cual no sabe nada, pero que nos regala a todos una inmensa lección de vida, señaló: “la experiencia de haber trabajado en Café Chairel fue un viaje de ternura y alegría rodeado de una ciudad hermosa como Tampico hizo de esta experiencia algo inolvidable”.
Por su parte Tessa Ía, quien interpreta a Katia, una aspirante a dibujante que parece deambular en lugares abandonados con una personalidad áspera, completamente opuesta a la nobleza de Alfonso, intentará ayudar a levantar este negocio destinado a la quiebra, o a terminarlo de hundir, mencionó: “el rodaje de Café Chairel se sintió exactamente como se siente tomar ese primer café de la mañana. Meditativo, placentero, con suficiente espacio entre un sorbo y otro para apreciar los rayos de luz que cruzan por la ventana y nos invitan a percibir como por primera vez un nuevo día. Es un café que quieres volver a tomar al día siguiente, permanece el gusto por compartir”.
Leo Deluglio, quien hace el papel de Adam, un romántico soñador, y tuvo que aprender a tocar piano y a preparar café como todo un barista, afirmó: “hacer Café Chairel fue mi camino de aprender, reaprender y desaprender. Porque hacer cine es un privilegio extraordinario; somos sumamente afortunados de dedicar nuestra vida a contar historias. Pero el cine sólo completa su ciclo cuando se encuentra con el público en la pantalla grande. Hay algo sagrado en sentarse en la oscuridad de una sala, rodeado de desconocidos. En un mundo cada vez más fragmentado por pantallas pequeñas y distracciones constantes, el cine en el cine sigue siendo nuestro último gran refugio de atención y empatía. Dicen que el cine no cambia el mundo, pero sí cambia a las personas que van a cambiar el mundo. Sigamos protegiendo este arte que nos permite ver la vida a través de los ojos del otro”.
