▲ Una pieza destacada es el uniforme que usaba el histórico líder de la revolución en el país asiático.Foto Emir Olivares
▲ Uno de los retratos de Mao Tse-Tung que forma parte de la colección del recinto.Foto Emir Olivares
Emir Olivares Alonso
Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2026, p. 12
Pekín. En casi un lustro desde su apertura, el Museo de Historia del Partido Comunista Chino (PCCh) ha asombrado a millones de visitantes. No sólo por la amplia colección de piezas e imágenes referentes a la memoria del organismo, sino por la fastuosa y moderna obra arquitectónica de su sede.
El tamaño del museo es una alusión a las dimensiones del país, su milenaria historia y la gesta de la revolución que dio origen a la República Popular China, que en 2029 cumplirá 80 años de haber sido establecida.
A lo largo de sus cinco milenios de historia, una característica de la arquitectura china son las gigantescas construcciones. Así, no se escatimó para la edificación del recinto dedicado al partido, y lo convirtieron en uno de los inmuebles que más deslumbra y, junto con las otras riquezas de Pekín, representa un imán para cientos de miles de visitantes
En un afán por dejar constancia de la historia del PCCh y su legado para esta nación, el alto mando de ese organismo determinó construir un museo que concentrara los ideales del movimiento y del proyecto político, económico, social y cultural que ha dado forma a la llamada nueva China.
El tamaño del objetivo requería de un imponente proyecto arquitectónico que combinara los trazos de antiguos recintos nacionales con la modernidad de la China actual.
Nació en el centenario de la fundacion del PCCh
Durante el 19 Congreso del PCCh, celebrado en 2017, el Comité Central tomó la determinación de construir una sede permanente para exponer la historia del partido y sus liderazgos.
El propio presidente de China y secretario general del organismo político, Xi Jinping, supervisó personalmente los avances de la construcción. Se requería de un imponente palacio, ya que representaba una pieza central para conmemorar el centenario de la fundación del PCCh, que fue en 1921.
La primera piedra se colocó en agosto de 2018 y, ante las dimensiones del recinto, se concluyó en un tiempo récord: el 18 de junio de 2021, el presidente Xi y otros altos funcionarios del país encabezaron la ceremonia de inauguración de este museo dedicado al PCCh.
Para las autoridades museográficas, la narración de cinco milenios del trayecto de la nación china, en particular la relevancia de los últimos dos siglos –de la dolorosa derrota en la guerra del opio, 1939-1958, a la nueva era espacial en la que China es protagonista– “no cabe en unos cuantos metros”.
El recinto está dedicado a preservar y difundir el trayecto del PPCh como columna vertebral del modelo que ha llevado a China a convertirse en una superpotencia global bajo la senda del “socialismo con características propias” , por lo que hoy es conocido como “el gigante asiático”.
La colección está conformada por más de 2 mil 600 imágenes y fotografías de escenas trascendentales en la historia del PCCh y de sus líderes históricos –como el fundador de la nueva China, Mao Tse-Tung, a quien se dedica buena parte del contenido–, y más de 3 mil 500 piezas y objetos. El museo cuenta además con simuladores de cuarta dimensión y otros recursos digitales en los que China es pionero mundial.
La exposición permanente sobre la historia del PCCh se compone de cuatro secciones: fundación del partido y los primeros años de lucha; el establecimiento de la República Popular China, en 1949, el impulso a la revolución y la construcción socialistas; las reformas, la apertura y el desarrollo del socialismo con “características propias”; y la nueva era del socialismo con “características chinas”, la construcción de una sociedad próspera y el camino hacia la modernización socialista.
Lo visitan en promedio 2 mil 800 personas al día
El museo está enclavado en las inmediaciones del Complejo Olímpico, en la zona centro de esta capital, en una superficie de más de 145 mil metros cuadrados. Los datos oficiales más actualizados indican que hasta 2024 ha recibido 3.5 millones de visitantes y más de 10 mil grupos organizados. En promedio acuden 2 mil 800 personas al día.
Durante el recorrido se disponen varios elementos simbólicos. Uno es la réplica del Barco Rojo, elemento central en el nacimiento del PCCh.
La historia cuenta que en el verano de 1921 se celebró el primer congreso nacional del partido –el fundacional– en una residencia de la Concesión Francesa en Shanghái. Sin embargo, la actividad fue interrumpida por las autoridades de aquella época en un intento por evitar que se instalara la organización que comenzaba a gestarse.
Los participantes tuvieron que huir a una pequeña embarcación en el lago Nanhu de Jiaxing, en la provincia de Zhejiang. Fue a bordo de ese navío que los 13 delegados concluyeron el congreso para fundar el PCCh. El canal oficial chino CGTN reporta que este barco “ha sido inmortalizado en los anales de la revolución”.
El museo presume otra valiosa pieza que se resguarda bajo estricta protección: el manuscrito original sobre marxismo más completo que existe en el mundo. Junto a éste se erigen las estatuas de los ideólogos de esa teoría: Carlos Marx y Federico Engels.
Un antiguo automóvil se muestra como evidencia del éxito chino. Se trata del sedán de alta gama Hongqi, uno de los primeros vehículos construidos netamente con diseño, ingeniería y mano de obra china, lanzado en 1958 y símbolo del desarrollo de la nueva China a menos de una década de su instauración.
Desde que el 1º de octubre de 1959 el presidente Mao Tse-Tung encabezó el desfile militar por el Día Nacional en la Plaza de Tiananmén a bordo del vehículo, éste ha sido utilizado en todos los desfiles por esa efeméride y como auto para huéspedes de Estado.
La tecnología es uno de los elementos centrales
La colección museográfica presenta la evolución en el desarrollo de la tecnología del gigante asiático, con la que se ha logrado la exploración tanto en aguas profundas con el sumergible Fendouzhe –capaz de descender a más de 10 mil 800 metros bajo el mar–, como en el espacio con los exploradores Chang’e en la luna, y Tianwen-1 y Zhurong en Marte.
Destacan además banderas originales del Ejército Rojo, cartas manuscritas, documentos fundacionales, ediciones originales del Diario del Pueblo y objetos personales usados en su momento por líderes como Mao Tse-Tung, Deng Xiaoping y Xi Jinping.
Hay también reconstrucciones digitales de episodios históricos como la Gran Marcha, suscitada durante la primera etapa de la guerra civil, entre 1934 y 1935, con la retirada de 12 mil 500 kilómetros del Ejército Rojo para atravesar del sur al norte del país a fin de reagruparse y confrontar al Ejército Nacionalista.
Otro periodo central que se muestra en la exhibición es el que ha encabezado como secretario general del PCCh el presidente Xi, quien es el primer líder máximo del partido que creció y nació en la nueva China.
En cinco milenios de existencia, la nación china ha enfrentado innumerables penurias, guerras e invasiones, pero a pesar de ello –señala la guía que facilita el recorrido por el museo–, “son 5 mil años de historia que han creado una nación próspera y un pueblo indestructible”.
