▲ A horas de que se inaugure el Mundial, el estadio Ciudad de México ya luce con ambiente futbolero.Foto Roberto García Ortiz
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Jueves 11 de junio de 2026, p. 9
Gianni Infantino ha construido un pequeño imperio de 48 equipos y 104 partidos en tres países. Una máquina de facturar que él mismo compara, cada vez que se para ante la prensa, con la organización de tres ediciones del Supertazón por día durante un mes. Aunque hubo un tiempo en que los presidentes de la FIFA pretendían mantener cierta distancia con el poder político, el suizo-italiano ha dejado ese manual de lado. Su relación con Donald Trump supera los límites de la normativa de neutralidad institucional para transformarse en un vínculo de intereses y complicidad mutua. A unas horas del comienzo de la Copa del Mundo, el discurso sobre un torneo “inclusivo” y “fraternal” choca de frente con las políticas migratorias de la administración de Estados Unidos, los problemas de visado y el alto precio de las entradas para los partidos.
Infantino acompañó a Trump en diversos compromisos políticos durante 2025. Durante ese tiempo, la FIFA alquiló un piso entero –la planta 17– en la Torre Trump de Nueva York, aunque diversos empleados aseguran que las oficinas permanecen vacías. Apenas unos días antes del partido inaugural México-Sudáfrica, el árbitro somalí Omar Artan, elegido como el mejor de África en 2025, llegó al Aeropuerto Internacional de Miami con su visa aprobada para cumplir lo que llamó “el gran anhelo de su vida”. Sin embargo, fue retenido en una sala de aislamiento, interrogado durante 11 horas por agentes de la patrulla fronteriza y finalmente deportado a Turquía. Delegados africanos y decenas de aficionados con boletos tampoco recibieron autorización para ingresar al país.
“Enfrentamos desafíos que preferiríamos no tener”, afirma el máximo dirigente del futbol en el planeta desde el centro de medios del estadio Azteca –ahora renombrado Ciudad de México–, recinto al que considera “la catedral del futbol mundial” y donde sostiene que “nuestro precio de boletos, que es de 60 dólares, es el más bajo de cualquiera de los deportes estadunidenses en las fases de playoffs”.
Somalia es una de las naciones cuyos ciudadanos han sido afectados por una prohibición de viajar a Estados Unidos impuesta por Trump.
“Intentamos encontrar soluciones, pero no somos los reyes del mundo que pueden imponer su voluntad a gobiernos y fuerzas especiales, sino una organización deportiva. Es lamentable lo que le pasó a Omar. Sin embargo, a veces vale la pena calmarse un poco. Empezar a gritar tiene el efecto contrario a encontrar una solución. Si me quieren criticar, está bien, pero les pido que promuevan la unidad a través de la Copa del Mundo. Ha sido un éxito traer a Irán a que juegue en Estados Unidos. No sé quién más podría hacerlo. Nosotros no habitamos la Luna, vivimos en el planeta Tierra y tenemos que lidiar con diferentes situaciones. No controlamos todo”.
Pese al optimismo del dirigente, la realidad logística de la selección de Irán refleja la tensión geopolítica. Aunque el equipo entrena en Tijuana, sus tres partidos de la primera fase se disputarán en territorio estadunidense. Los problemas de visado y el contexto de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra su territorio llevaron a que la delegación trasladara su base de entrenamiento de Tucson, Arizona, a la frontera con California por razones de seguridad.
“Fui a ver a Irán a Turquía en marzo de este año, cuando decían que no sería posible que participaran en la Copa. Les prometí que iban a estar. Y que si tenía que traerlos en un autobús desde allá, lo haría. No sé quién más podría haber garantizado eso en estas circunstancias. Se trata de futbol, de que la gente pueda olvidar por un momento su realidad”, justifica Infantino.
Otro foco de conflicto es el precio de las entradas. La FIFA fijó los accesos oficiales desde 140 dólares. No obstante, los boletos para la final del 19 de julio en Nueva Jersey, que originalmente alcanzaban los 8 mil 680 dólares, se dispararon en reventa en sitios como StubHub, superando los 32 mil 970 dólares. “Estamos muy tranquilos al respecto, porque antes de empezar a vender 6 millones y medio o 7 millones de entradas verificamos lo que hacemos con los mejores abogados”, agrega. “Si algo sale mal, entonces probablemente todos los que venden boletos en Norteamérica están haciendo algo mal también. Estamos abiertos a cualquier investigación”.
Desde hace unos años, el costo promedio de una entrada para la Serie Mundial de las Grandes Ligas fluctúa entre los 350 y 400 dólares. En la NFL, un boleto promedió 230 dólares la temporada pasada en la ronda de comodines; entre 320 y 450 dólares para los juegos divisionales, y 3 mil 300 dólares en el caso del Supertazón, de acuerdo con cifras oficiales. El precio mínimo de entrada en el sitio de reventa de la FIFA para la final del Mundial es de 9 mil 805 dólares.
“¿A dónde va el dinero? ¿A financiar prácticas corruptas? No. Estamos construyendo 100 academias en todo el mundo y no hay país que venga y levante la mano. La democracia no es una palabra vacía. Sé que había una práctica medieval en alguna parte del mundo, donde los ricos tenían más votos que los pobres. No sé si alguien quiera regresar a ese sistema”, concluye Infantino ante la sombra de la especulación. “Tengo una excelente relación con el presidente Trump y es algo que me complace. Lo conocí durante su primer mandato. Sin su compromiso, no habría sido posible organizar un Mundial en Estados Unidos. Estamos hablando de la mayor potencia del planeta”.
