▲ John McGinn (7) fue el autor de la única anotación del partido.Foto Afp
De La Redacción
Periódico La Jornada
Domingo 14 de junio de 2026, p. 8
En una escena que parecía inimaginable hace unos años, miles de seguidores haitianos y escoceses llenaron el estadio de Boston para desatar una fiesta en el retorno de sus selecciones a un Mundial después de varias décadas.
Más allá del nivel técnico, el premio era vivir la fiebre de la Copa del Mundo y Escocia complació a sus seguidores con una victoria 1-0, la primera que consigue en este certamen desde Italia 1990.
En un juego ríspido con destellos de destreza por parte de cada plantel, John McGinn, mediocampista del Aston Villa, definió el triunfo con el que los escoceses se sumergieron en un estruendoso festejo en su regreso al máximo torneo de la FIFA.
Así, de manera inesperada, Escocia tomó de momentáneamente el liderato del grupo C del Mundial 2026, donde enfrentará el viernes a Marruecos, mientras que Haití se medirá con Brasil.
Pero más allá de lo futbolístico, el duelo tuvo un mayor peso simbólico para ambos. La única vez que Haití había disputado un torneo mundialista fue en 1974 y desde entonces la isla ha enfrentado golpes de estado, huracanes y epidemias que han derivado en crisis sanitarias, económicas así como sociales que hacían impensable su clasificación al certamen.
Pero justo por diáspora que han generado las circunstancias del país, la federación haitiana recurrió a futbolistas de hijos migrantes que crecieron en Europa para formar un plantel que hizo historia con el boleto al Mundial.
La fiesta haitiana comenzaba desde las calles de Puerto Príncipe, donde miles de seguidores se congregaron en las plaza públicas para ver el retorno de su selección. No era para menos. En el que es considerado el país más pobre de América Latina y el Caribe, una distracción como el Mundial se convierte en un bálsamo.
Haití es uno de los países con restricciones migratorias para ingresar a Estados Unidos, pero las miles de banderas rojiazules que se veían en el estadio de Boston fueron una respuesta de coraje ante el rechazo y los insultos que ha lanzado Donald Trump contra los caribeños.
El regreso a un Mundial fue un impulso emocional; sin embargo, como rival tenía a un equipo que tardó 28 años para también volver a una Copa del Mundo y ha llegado con la ambición de trascender.
Aunque Escocia tiene una relevancia histórica como pionero internacional del futbol junto con Inglaterra, nunca ha sido parte de los equipos de élite. Su última participación en un Mundial fue en Francia 1998 y con una base de elementos que juegan en Inglaterra pretende demostrar su desarrollo.
Si bien los haitianos mostraron arrojo en el campo, Escocia fue superior en la técnica y se llevaron el juego gracias al gol de John McGinn (28), quien rescató el balón tras un rebote y disparó de pierna zurda desde el borde del área para sacudir las redes.
Fue un gol histórico para Escocia, mientras que para Haití es una derrota que apenas rasga el sueño mundialista que da ánimos a toda una isla.
