E
l portero de la selección nacional de Cabo Verde comparte con Cesaria Évora además del apellido y la patria, su condición de héroe de la resistencia, campeón campeador, mío cid de las gestas heroicas en las canchas de polvo de su pequeño país, al que tanto cantó Cesaria: allí en el cielo es una estrella / que no brilla / En el mar es arena/ que no se moja. Es su petit pays, su paisico.
Josimar José Évora Dias se llama así porque su padre reconocía en el astro brasileño Josimar el rumbo del mundo y el nuevo Josimar pasó a ser hace unos días el nuevo héroe del planeta sensible.
El portero, el guardameta, el arquero, el terrible perro de tres cabezas de la mitología griega: el cancerbero.
Enfrentó, frenó, anuló los afanes de los arietes, los laterales, los contenciones, los falsos nueves.
Al igual que Cesaria, cruzó el mar y la arena que no moja para convertirse en estrella que no busca el brillo.
Cesaria, la diva de los pies descalzos, se descalzaba en escena para encabezar la resistencia de los pobres, los ninguneados, los marginados, los niños y las mujeres. Miss Perfumado cantaba morna, esa forma caboverdiana de modinha brasileira, tango rioplatense y lamento angoleño. Sudaba al cantar.
▲ El portero de Cabo Verde Josimar José Évora Dias voló y se convirtió en héroe.Foto Ap
Josimar José Évora Dias sudó y salvó, sopló y voló, era un canario gigantesco de gesto fiero y alma mansa. Hace unas horas encontró que su llanto es la respuesta emocionada frente al éxito, al esfuerzo, a la resiliencia.
Criado por sus abuelos, recibe desde niño el sobrenombre de Vozinha, que en portugués significa Abuelita y es su bocina de canto ronco, su nido, su clarín de guerra, su refugio de caracola.
Abuelita se vistió de amarillo, se enfundó sus guantes, elevó los ojos al cielo y voló y salvó y saludó al clamor que se esparció desde el estadio hasta los ojos de todo televidente en el orbe. Frente a los vítores, acribillado por la felicidad, Abuelita rompió en llanto.
Y nosotros con él.
