España ha sido testigo reciente del gran impacto mediático que genera el Papa León XIV en cada una de sus apariciones públicas. Tras su exitosa visita a tierras españolas, el Sumo Pontífice ha vuelto a captar la atención internacional debido a un curioso e inesperado intercambio cultural.
El líder de la Iglesia católica recibió en el Vaticano al presidente de Corea del Sur en una audiencia oficial muy especial. Durante este encuentro protocolario se produjo una anécdota tecnológica que ha dejado claros los gustos del sumo pontífice.
En una ocasión, lejos de centrarse de forma exclusiva en los habituales debates sobre moral, doctrina o geopolítica, el mandatario espiritual mostró su faceta más moderna. En un momento de la conversación, el Pontífice se dirigió directamente a su invitado asiático para mostrarle algo.
El obispo de Roma levantó su manga para desvelar el dispositivo que llevaba en su muñeca. El máximo representante del Vaticano formuló una pregunta directa que descolocó por completo a los diplomáticos presentes en la sala.
“¿Sabe usted qué es esto?”, inquirió el Papa León XIV mostrando un reloj,“es un Galaxy Watch”, afirmó con el líder eclesiástico para sorpresa de todo el equipo de comunicación.
El Papa León XIV mostró abiertamente ser un fan de los productos fabricados por la empresa coreana Samsung. Además, también usaba un teléfono de la misma marca, aunque no ha trascendido el modelo en concreto, no sabemos si es un gama alta, como los S26 o los plegables, o algo más modesto, como un Galaxy A.
Es llamativo cómo, siendo el primer papa estadounidense, no use un móvil de su país, un iPhone. Es posible que, dado que ha estado tanto tiempo viviendo en Sudamérica, allí se haya familiarizado más con los móviles Android, y haya apostado por uno con este sistema.
La escena refleja perfectamente cómo las herramientas digitales han logrado penetrar incluso en las instituciones más tradicionales del planeta. El uso de estos relojes avanzados ya no se limita únicamente a las generaciones más jóvenes.
Este tipo de aparatos permite monitorizar de forma constante diversos parámetros relacionados con el estado físico y el bienestar diario de los usuarios. Es probable que los asistentes médicos del Pontífice hayan aconsejado el uso de este tipo de relojes, más cuando sabemos que el Santo Padre hace ejercicio semanalmente.
La marca surcoreana ha obtenido con este gesto espontáneo una de las campañas publicitarias más efectivas e impagables de los últimos años. Que una figura de relevancia mundial muestre de esa forma su fidelidad a una gama de productos es algo inaudito.
Además, el pontífice confirmó que también usaba un coche de una marca surcoreana, un Hyundai, aunque no sabemos cuánto lo utilizará ya que por motivos de seguridad es más que probable que no le dejen conducir mucho.
