La Administración de Donald Trump, quien recientemente se ha visto envuelto en polémica con su futuro teléfono móvil, ha estrenado una nueva aplicación oficial de la Casa Blanca para iPhone y Android que ha llegado rodeada de una intensa controversia: la app se instala sola y no se puede borrar.
Según una investigación publicada por WIRED, varios trabajadores de distintas agencias gubernamentales aseguraron que la app apareció de forma imprevista en sus teléfonos de trabajo. Empleados del Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), del Departamento de Estado y del Departamento de Trabajo confirmaron la situación bajo condición de anonimato por temor a sufrir represalias.
“La borré como prueba y volvió inmediatamente”, relató un trabajador del USDA al mismo medio. Otro empleado del Departamento de Estado explicó que la borró de su terminal, pero en menos de 24 horas la aplicación había reaparecido.
La aplicación, presentada por la Casa Blanca como una vía para recibir “actualizaciones en tiempo real, eventos en directo y acceso directo a la Presidencia”, dista mucho de ser una herramienta interna de gestión laboral. Según la información recopilada, se trata de la misma versión disponible para el público general en las tiendas de Apple y Google.
El software incluye una sección social con publicaciones de la Casa Blanca, vídeos de plataformas como TikTok e Instagram, y los mensajes del presidente Trump en su red social Truth Social. También cuenta con un apartado de noticias con comunicados oficiales y artículos seleccionados de distintos medios.

La aplicación de la Casa Blanca en Google Play Store.
El Androide Libre
Este contenido es precisamente lo que ha provocado la indignación de parte del funcionariado. Uno de los trabajadores citados resumió la situación con dureza: “Nos están inyectando propaganda pura y dura directamente en vena”.
La queja de los trabajadores evidencia el verdadero conflicto de fondo: la percepción de que se está utilizando una herramienta de trabajo obligatoria para introducir la agenda y los mensajes políticos de la Administración de Trump.
Por su parte, la Casa Blanca defendió la medida ante el citado medio tecnológico. Su portavoz, Olivia Wales, afirmó que la aplicación es completamente “segura”, argumentando que “no requiere que nadie cree una cuenta ni introduzca datos”.
Wales sostuvo además que los dispositivos gubernamentales suelen incluir aplicaciones preinstaladas corporativas que aportan valor al trabajo diario del personal
El caso evoca otros intentos estatales recientes de regular el software móvil, aunque con diferencias clave. En India, el Gobierno terminó retirando la preinstalación obligatoria de la app de seguridad Sanchar Saathi. En Rusia, se reportó que la mensajería estatal MAX debía venir preinstalada en dispositivos nuevos comerciales.
Sin embargo, mientras esos países apuntaban al mercado de consumo masivo, el caso estadounidense afecta directamente a teléfonos oficiales destinados en exclusiva al uso laboral.
