▲ El seleccionador mexicano, Javier Aguirre, habla con los jugadores durante una sesión de entrenamiento en el CAR.Foto Afp
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Sábado 27 de junio de 2026, p. 5
En el Centro de Alto Rendimiento, los entrenamientos de México son una tregua silenciosa. El seleccionador nacional Javier Aguirre se sienta a conversar individualmente con Julián Quiñones, Raúl Rangel y Armando González. Son diálogos breves, apuntes rápidos que dibujan jugadas que todavía no existen. Puertas adentro del plantel mundialista, ya no se habla más de futuros homenajes ni de tardes libres de fin de semana. Aunque el jueves hubo un respiro -con la entrada de familiares y amigos al CAR- los recesos se han terminado. “Concentración máxima”, afirman quienes resguardan el búnker tricolor, preparados para mantener las puertas cerradas durante las próximas 48 horas a cualquier persona ajena al grupo.
Para el partido de la siguiente ronda, Aguirre planea intervenir de nuevo su 11 titular, meter mano en la estructura. Perfila los regresos de Jesús Gallardo, Érik Lira y Raúl Jiménez, pero al mismo tiempo evalúa el nivel de Álvarez y Gilberto Mora, quienes han ingresado desde el banco de suplentes con la intención de ganarse un puesto. Todo dependerá de lo que dicte el cierre de la fase de grupos. Según la fórmula matemática de 495 combinaciones posibles diseñada por la FIFA, Ecuador tiene 93 por ciento de probabilidades de ser el siguiente rival mientras Escocia, que depende de los resultados de Ghana y la República Democrática del Congo, registra sólo 7 por ciento.
Los medios ecuatorianos analizan el probable cruce con cierto respeto, aunque también son optimistas por la histórica victoria de la Tricolor (2-1) ante Alemania en Nueva Jersey. Diarios deportivos y cadenas de televisión coinciden en que enfrentar a uno de los anfitriones del Mundial en el estadio Ciudad de México será un asunto “complejo”. Destacan el paso perfecto de los mexicanos ante Sudáfrica (2-0), Corea del Sur (1-0) y República Checa (3-0), y admiten que su nivel defensivo obligará a los dirigidos por Sebastián Beccacece a jugar otro encuentro impecable, sin fisuras.
“Ecuador recuperó la memoria y eso es bueno”, advierte el ex seleccionado ecuatoriano Jefferson Montero, quien ha militado en clubes de la Liga Mx como Monarcas Morelia y Querétaro. “Tuvimos enfrente a jugadores top, de los mejores equipos del mundo. Una cosa es contarlo y otra vivirlo. Estamos seguros de que ellos pueden dar todavía un poquito más”.
No obstante, las demostraciones de confianza se replican en la concentración de México. Orbelín Pineda vuela de espaldas, suspendido un par de segundos en el aire con las piernas sueltas por el impulso de sus compañeros. A unos metros, Edson Álvarez introduce una mano en el short de Jorge Sánchez mientras Alexis Vega y Santiago Giménez coordinan por segundo día consecutivo un coro de silbidos dirigidos a la prensa. “Ya llegaron del Ángel, ahora sí vinieron todos”, dice el delantero del Toluca con ironía, comandando una caminata lenta alrededor de la cancha principal.
Detrás, el propio Aguirre acepta el código del grupo rodeado de sus auxiliares. “Vuelen al Santi”, grita alguien y el blanco es Santiago Giménez, uno de los que más se ríe durante el entrenamiento. Este rito de tribuna –lanzar a alguien al cielo– se repite ahora en las instalaciones del CAR como un eco de la afición que lo ha patentado en las calles.
Luego, vuelve el trabajo. De los tres organizadores de la Copa del Mundo, México es el que enfrenta el cruce con los rivales mejor calificados. Estados Unidos, también líder, se medirá a Bosnia mientras Canadá, segundo en su sector, irá contra Sudáfrica. Si no es Ecuador, en el horizonte aparecerá Escocia, aunque su destino, por ahora, depende de una goleada de Ghana sobre Croacia –por tres o más goles– combinada con la victoria del Congo sobre Uzbekistán.
