▲ El Barrio europeo de Bruselas, Bélgica, donde se encuentran las instituciones de la Unión Europea.Foto Jesikka Becerra
Jessika Becerra
Enviada
Periódico La Jornada
Domingo 28 de junio de 2026, p. 14
Bruselas. Nunca antes en la historia de la Unión Europea (UE) las relaciones con el continente americano se habían alineado tanto. El puente: la transición energética.
La urgencia de frenar el inminente impacto en las economías por el acelerado calentamiento de la Tierra, así como los elevados precios de los combustibles disparados por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, y posteriormente por la guerra en Medio Oriente, propiciaron que la transición energética sea componente clave en los acuerdos comerciales entre ambos hemisferios.
Mediante su estrategia de inversión y cooperación internacional Global Gateway, la Unión Europea planea destinar al menos la mitad de un portafolios total de 45 mil millones de euros al financiamiento y capacitación de proyectos que produzcan energía limpia y renovable en América Latina y el Caribe.
La intención: lograr la descarbonización; es decir, el proceso para reducir y eliminar paulatinamente las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.
“Para nosotros, la transición hacia energías autóctonas es una cuestión de seguridad nacional. Necesitamos acuerdos y socios internacionales, y ahí es donde la Unión Europea mira hacia América Latina como una región donde alrededor de 70 por ciento de la electricidad se produce mediante recursos renovables, donde se están diversificando las relaciones comerciales, con el acuerdo con el Mercosur, con México y otros países.
“Paraguay, Costa Rica y Uruguay generan más de 90 por ciento de su electricidad a partir de fuentes renovables, otros países del Caribe y Centroamérica continúan siendo altamente dependientes de los combustibles fósiles”, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
“Vamos a tener relaciones mucho más importantes con proyectos de Global Gateway”, comentó un funcionario de la Comisión Europea, en el marco de un encuentro con periodistas latinoamericanos en esta capital, en el que los participantes solicitaron obviar sus cargos y nombres.
El Mercosur (Mercado Común del Sur) es un bloque de integración regional de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay para promover el libre comercio entre sus países, y coordinar políticas económicas.
En cuanto a México, el funcionario se refirió a la expectativa que existe por el Acuerdo Modernizado de Asociación Económica, Coordinación Política y Cooperación México-Unión Europea (Acuerdo Global Modernizado) que el pasado 22 de mayo suscribieron la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo junto con sus homólogos de la UE, Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
La UE es el segundo inversionista extranjero más importante en México y, como bloque, el tercer socio comercial.
Sin embargo, aún no se definen los proyectos del Global Gateway para apoyar la transición energética de México, ya que las conversaciones recién comienzan, indicaron las fuentes de la Comisión Europea, aunque ya se han definido 24 proyectos para la región, donde destacan Brasil, Colombia, Bolivia, Chile, Perú, Costa Rica y el Caribe.
“En un mundo impredecible, con algunos líderes impredecibles, con políticas impredecibles, muchos actores internacionales, entre ellos la Unión Europea, buscan socios fiables y de estabilidad”, señaló uno de los funcionarios en una reunión con medios de comunicación.
“Por eso, acuerdos comerciales, como el Mercosur o el firmado con México, para nosotros son extremadamente importantes (…) tienen la energía y la transición energética como un componente clave de nuestras relaciones”, agregó.
Y es que, si bien la UE no se encuentra ahora ante una situación de crisis, de seguridad de suministro, como sucedió en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, porque alrededor de 60 por ciento de sus importaciones de petróleo provenían de Rusia, el bloque comienza a enfrentarse a dos problemas: por un lado, los precios están más elevados en Europa. Cuando Rusia invadió Ucrania, el megavatio/hora de gas costaba 316 euros, y aunque después bajó, quedó alto, se estacionó en 52 euros.
El megavatio/hora (Mwh) es una unidad de energía que equivale a mil kilovatios/hora. El gas natural generalmente se mide en volumen (metros cúbicos) o en unidades térmicas, pero un Mwh de gas equivale aproximadamente a 100 metros cúbicos de gas natural.
“Independientemente de que la crisis se acabe hoy, vamos a ver unos precios elevados en los próximos seis u ocho meses, porque los mercados necesitan tiempo para requilibrarse”, explicó un experto de la Comisión Europea.
Preocupa dependencia
Ponderando la situación, “realmente dan bastante más vértigo” los casos del queroseno y el carburante de los aviones. Se trata de un líquido inflamable y transparente obtenido por destilación del petróleo que se usa como combustible de los aviones.
“Sí que hay una dependencia importante de la UE; alrededor de 30 por ciento de nuestras importaciones vienen de Medio Oriente; si se añade a esto un 10 por ciento de lo que se refina, por ejemplo en India, o en otros países, estamos ante un 40 por ciento de nuestras importaciones provenientes de la región”, detalló otra fuente.
“Por eso, ahora mismo la UE ya está tomando una serie de acciones de coordinación con varios estados miembros para evitar que los aviones no puedan despegar”, agregó.
El bloque europeo es un importador neto de carburantes fósiles, ya que compra a otros países 55 por ciento de la energía que necesita. De esa proporción, 99 por ciento proviene de carburantes fósiles. Con ello, la factura energética de importaciones de gas y de petróleo de la región representa más de 365 mil millones de euros cada año o mil millones de euros al día.
“Pero esa factura se ha incrementado en más de 50 mil millones de euros en los pasados 45 o 50 días, desde que comenzó el conflicto en el estrecho de Ormuz.”
Renovables y nuclear
Ante los elevados costos, los 27 países unidos en el viejo continente buscan que las energías renovable y nuclear sean la prioridad absoluta en los próximos años.
Desde 2022, la UE ha desarrollado más energías renovables que en los 10 años anteriores.
“Estamos ante una aceleración absoluta de la incorporación de las fuentes de energía renovables en la Unión Europea. Al día de hoy, la mayor parte de la electricidad generada en el bloque proviene de las renovables, el reto es incorporarlas a las redes eléctricas”, señaló un experto.
En la península ibérica se han producido apagones porque la generación de energías renovables es tanta que el sistema no es capaz de absorberlo.
En tanto, la energía nuclear es una fuente de electricidad segura, autóctona y con mucho peso en los próximos años. Funciona en Francia, mientras que Polonia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Grecia, apuestan por ese tipo de centrales nucleares.
