▲ La selección noruega realizó el popular remo vikingo junto con su afición para celebrar la victoria 2-1 sobre los africanos.Foto Ap
De la Redacción
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de julio de 2026, p. 7
En la cancha no siempre gana el equipo que mejor juega, sino el que mete los goles. Es una regla no escrita del futbol, que se confirmó, una vez más, ayer en el encuentro entre Costa de Marfil y Noruega, ante 80 mil almas que abarrotaron el estadio Dallas.
Los vikingos rojos ratificaron su condición de uno de los caballos negros de la Copa del Mundo 2026 al resistir los constantes embates de los elefantes africanos y doblegarlos 2-1, en partido correspondiente a dieciseisavos de final.
Noruega, que llegó a esta instancia como segundo lugar del Grupo I y tras caer 4-1 ante Francia, se medirá este domingo a Brasil, en busca de su histórico pase a cuartos de final.
Fue un choque de estilos. De un lado, una escuadra marfileña veloz, disciplinada y profunda, que avanzó a esta cita como segunda del sector E con el ímpetu de quien ha superado por primera vez una fase de grupos mundialista.
Por otro, una selección nórdica que, lejos de amilanarse por la reciente goleada, se plantó con solvencia, sabedora de su poderío físico y del equilibrio entre sus líneas al atacar y defender.
Durante más de media hora, el representativo africano fue un vendaval de color naranja en el área contraria. Llegadas constantes, transiciones rápidas y una doble marca defensiva que anuló a Erling Haaland, el goleador noruego.
Pero cuando el asedio marfileño era más intenso, apareció la magia de Antonio Nusa. El habilidoso extremo escandinavo de 21 años se internó por la izquierda al área, enganchó hacia el centro y soltó un disparo cruzado que se anidó en el ángulo superior, para abrir el marcador al minuto 39. Un golazo que desató el famoso remo vikingo en las gradas.
La anotación noqueó momentáneamente a los elefantes africanos, que estuvieron a nada del segundo tanto en contra apenas dos minutos después, con un remate de Haaland frente al marco que rebotó en un defensa para salir hacia tiro de esquina.
De cara al sol
Tras el medio tiempo, Costa de Marfil salió a matar o morir, como lo exigen estas instancias de la competencia. El arquero noruego, Vahia Fofana, se vistió de héroe con varias atajadas providenciales, a lo que se aunó el espíritu espartano de su defensa para contener las frecuentes incursiones de los delanteros africanos.
La insistencia marfileña abrió la cerradura al 73, a través del extremo Amad Diallo. La joya del Manchester United fabricó una obra de arte para el 1-1, al ingresar al área mediante una pared con Pépé, driblar a dos oponentes y soltar un potente tiro que cimbró las redes.
Todo parecía puesto para el alargue a tiempos extras. Pero Noruega recordó su poderío al ataque. Al 85, el mediocampista Patrick Berg recibió dentro del área marfileña un pase desde la banda derecha, sin pensarlo filtró el balón al corazón del área chica y allí apareció Haaland.
El Androide sólo cacheteó el esférico de zurda para enviarlo al fondo de la portería marcando el 2-1 definitivo. Con ese tanto, alcanzó 60 anotaciones en 53 juegos con su selección y temporalmente se hizo del segundo lugar en la tabla de goleo del torneo, con cinco dianas.
En un final dramático, Costa de Marfil casi logra el empate en el último instante del tiempo de compensación, con un tiro de casti-go desde fuera del área que fue atajado por el cancerbero noruego a contramano, en un vuelo asombroso.
Los elefantes africanos cayeron de cara al sol, con un juego espectacular, pero sin lograr anotar. Noruega tuvo la onza para hacer los goles y seguir haciendo historia, mientras el remo vikingo celebraba jubiloso en las tribunas.
