El fabricante alemán de deportivos Porsche continúa inmerso en una compleja transición de producto. La compañía cerró el primer semestre con unas entregas mundiales de 122.306 vehículos, un 16% menos que en el mismo periodo del año anterior, lastrada por la renovación de su gama, el cambio hacia la electrificación y el desplome de la demanda en China. Es otra piedra en el camino del grupo Volkswagen, que estudia su mayor recorte de plantilla de hasta 100.000 empleos.
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La marca de lujo del grupo Volkswagen atribuye este retroceso a varios factores coyunturales que coinciden en plena redefinición de su oferta. Entre ellos destacan el fin de la producción de los deportivos 718 Cayman y Boxster con motor de combustión, la normalización de la demanda del Macan eléctrico tras su fuerte lanzamiento en 2025 y la desaparición de los incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos e híbridos en Estados Unidos.
El ajuste llega en un momento especialmente delicado para Porsche, que trata de adaptar su catálogo a las nuevas exigencias regulatorias y a un mercado en el que el crecimiento del coche eléctrico está siendo más lento de lo previsto. La compañía presentará este otoño su hoja de ruta estratégica hasta 2035, con la que definirá el equilibrio entre motores de combustión, híbridos y eléctricos en los próximos años.
Ajustar la oferta con la demanda
El director de Ventas y Marketing de Porsche, Matthias Becker, aseguró que las cifras del semestre se sitúan “en línea con las expectativas” de la compañía, aunque reconoció el impacto de la transformación del catálogo. “Seguimos alineando nuestra oferta con la demanda del cliente y optimizando nuestra cartera de modelos”, señaló.
La caída fue prácticamente generalizada en todos los mercados. En Alemania, las entregas descendieron un 6%, hasta 14.938 unidades, mientras que en el resto de Europa retrocedieron un 18%, con 24.877 vehículos. Norteamérica, su principal mercado, registró una caída más moderada del 13%, hasta 37.712 unidades, afectada por el fin de las ayudas fiscales a la electrificación.
El mayor deterioro volvió a producirse en China, donde las ventas se desplomaron un 32%, hasta 14.501 unidades, confirmando las dificultades que atraviesan las marcas premium europeas frente al avance de los fabricantes locales y el debilitamiento de la demanda.
Por modelos, el icono de la marca, el 911, fue la principal excepción al mal comportamiento del semestre. Sus entregas crecieron un 19%, hasta 30.534 unidades, consolidándose como uno de los pilares comerciales de Porsche.
Desaparición de modelos de gasolina
En cambio, el SUV Cayenne redujo sus ventas un 9%, hasta 38.141 unidades, mientras que el Macan descendió un 22%, con 35.315 unidades. De estas, 19.695 correspondieron todavía a la versión de combustión, que Porsche continúa comercializando en la mayoría de mercados fuera de la Unión Europea. La producción de esta variante se mantendrá hasta finales de julio de 2026.
La desaparición progresiva de los modelos de gasolina también pesa sobre la familia 718. Las entregas del Boxster y del Cayman se hundieron un 73%, hasta solo 2.789 unidades, después de que Porsche dejara de fabricar las versiones de combustión en octubre de 2025 debido a la entrada en vigor de la normativa europea de ciberseguridad.
Tampoco atraviesa su mejor momento el Taycan. El primer eléctrico de la marca redujo sus matriculaciones un 25%, hasta 6.219 unidades, en un contexto de desaceleración del mercado eléctrico premium y de una creciente competencia.
El Panamera registró el mayor retroceso entre las grandes berlinas, con una caída del 38%, hasta 9.308 unidades, afectado por un vacío temporal de producto en China. La compañía espera recuperar parte de ese terreno tras el lanzamiento, el pasado abril, del nuevo Panamera Pure Edition específico para el mercado chino.
