▲ El nuevo disco de la banda inglesa es “sorprendentemente consistente, sin ningún tema flojo”, coinciden especialistas.Foto Ap
De La Redacción
Periódico La Jornada
Sábado 11 de julio de 2026, p. a10
Tres años después de Hackney Diamonds, The Rolling Stones estrena Foreign Tongues, su 25 álbum de estudio y una colección de 14 canciones que confirma que la banda británica, a 64 años de su fundación, sigue escribiendo su leyenda sin repetir fórmulas.
El disco que se lanzó a la venta ayer llegó precedido por los sencillos In The Stars y Jealous Love, que adelantaron la energía cruda y exploratoria que recorre todo el proyecto.
Grabado en apenas un mes en los Metropolis Studios de Londres –la ciudad que los vio nacer–, Foreign Tongues reunió de nuevo a Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood junto a colaboradores habituales como el productor Andrew Watt, Darryl Jones, Matt Clifford y Steve Jordan. “El ambiente en el estudio ha sido muy creativo, y toda la banda estuvo en plena forma durante todo el proceso. Muchas veces lo clavamos a la primera”, confesó Ronnie Wood. “Me siento muy afortunado de poder hacer esto y espero que dure mucho más”, añadió.
El álbum mantiene la esencia Stones, pero se atreve a explorar nuevos sonidos y a empujar las letras más allá. Como homenaje a sus raíces y a las voces que los marcaron, el grupo incluyó una versión de You Know I’m Not Good, de Amy Winehouse, y cierra con un cover de Beautiful Delilah, de Chuck Berry, uno de sus grandes referentes. Entre las colaboraciones destaca la presencia póstuma de Charlie Watts: el baterista histórico grabó Hit Me In The Head antes de fallecer en 2021 y su entrada en la canción, señalan quienes ya escucharon el disco, “pone la piel de gallina”. A él se suman invitados de lujo como Paul McCartney al bajo en Covered in You, Robert Smith de The Cure en guitarra y coros, Steve Winwood al órgano, Chad Smith de Red Hot Chili Peppers y hasta Bruno Mars tocando el cencerro en Never Wanna Lose You.
Guiño a la mortalidad
Sobre el lanzamiento, la crítica afirma que Foreign Tongues aborda el paso del tiempo. Los especialistas subrayan la franqueza con la que Jagger, a sus 83 años, canta sobre envejecer. “Cuando era tan joven, quería ir a Marte”, lanza con esa voz entrecortada pero nítida en la canción que da título al disco. Y unas líneas después remata: “Ahora soy mayor. Me gustaría preguntarles si esta noche podríamos quedarnos en casa”. La sorpresa es inevitable: ¿Son los eternos chicos malos británicos, los Peter Pan del rocanrol, cantando sobre la vejez?
Los expertos aceptan el guiño a la mortalidad, sobre todo porque la escena doméstica que propone Mr. Charm viene con “cocteles y vino”. “Verán, soy bastante educado”, canta Jagger, en un giro irónico para una banda que construyó su mito a base de encontronazos con la policía. Hoy, apuntan los especialistas, Jagger, Richards y Wood “no son ni rebeldes ni degenerados: son elegantes multimillonarios”. Aun así, queda espacio para la pulla: en la misma Mr. Charm sueltan una línea al “magnate loco Sr. Musk”, descrita como “un halago, desde luego”.
El disco también se pone político sin nombrar líderes actuales. En Ringing Hollow, los Stones narran una historia de amor fallida con Estados Unidos: “Bueno, estaba locamente enamorado de ti incluso antes de conocernos. Vi todas tus películas, fumé tus cigarrillos”. El desencanto llega con versos como “siempre hay algún sinvergüenza intentando incitar a la multitud” y “la Estatua de la Libertad no luce tan bien cuando frunce el ceño”. Para los especialistas, es una de las piezas más mordaces y deprimentes del álbum, y confirma que el “improbable estallido de creatividad tardío” que empezó con Hackney Diamonds sigue expandiéndose.
Vocalmente, Jagger asombra. “¿Cómo ha conservado esta potencia a sus 83 años? Como se suele decir, queremos lo mismo que él”, escribe un crítico. En Jealous Lover incluso despliega un falsete potente, al estilo de Emotional Rescue. Richards responde con la guitarra y firma una interpretación “verdaderamente conmovedora” en Some of Us, cantando “Algunos estamos de rodillas, suplicando, nena”. Wood, por su parte, se lleva los gritos de Jagger –“¡Vamos, Ronnie!”– mientras entrega un solo abrasador en Back in Your Life.
El álbum es “sorprendentemente consistente, sin ningún tema flojo”, coinciden los especialistas, aunque algunas canciones se perfilan para el directo. Divine Intervention y la inicial Rough and Twisted –que abre con un gruñido blusero: “¿Por qué no me llevas por ese camino accidentado y sinuoso?”– suenan listas para estadios, si es que encuentran hueco entre los clásicos.
Entre homenajes, invitados estelares y la batería final de Charlie Watts, los Stones entregan un disco que habla de Marte, de quedarse en casa, de política, de desamor y de seguir clavándola a la primera. A 64 años de su nacimiento, la banda demuestra que envejecer no significa detenerse, sino cambiar las preguntas.
Con información de Ap
