Elsa Aguirre. La perenne belleza
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a primavera de 1945 llegaba al estado de Chihuahua y sus habitantes se preparaban para el gran desfile con carros alegóricos y puestos de antojitos. Todo era algarabía y de manera particular en la casa de las bellas hermanas Aguirre: Elsa había sido electa reina de la primavera y su hermana Alma Rosa formaba parte del cortejo que la asistía. Su personalidad y encanto no sólo atraparon a los asistentes al evento, sino a varios productores de la creciente industria fílmica mexicana que se encontraban en la ciudad y Elsa y Alma Rosa ingresaban por la puerta grande al cine a sus escasos 15 y 16 años, respectivamente, con la película El sexo fuerte (1945) para lucimiento de la portorriqueña Mapy Cortés.
Después, en El pasajero diez mil (1946) protagonizada por Rafael Baledón y Lilia Michel, Elsa –o Irma Aguirre, como aparecía en créditos a los inicios de su carrera– interpretó a una cigarrera de cabaret y su hermana a una florista y Elsa conseguía un papel aún más importante en Don Simón de Lira (1946) al lado de Joaquín Pardavé, quien se convertiría en una suerte de protector de las hermanas Aguirre, a quienes reunía en Ojos de juventud (1948) y en Los viejos somos así (1948).
En esta última, Elsa interpreta a la mujer sensual mezcla de inocencia y sexualidad a flor de piel, característica que marcó en buena medida su excepcional carrera como lo propone su primer estelar en Algo flota sobre el agua (1947) en la que Manuel Esperón y Zacarías Gómez Urquiza le dedicaran una de las canciones más bellas que se han escrito en este país, Flor de azalea. Filmada en Acapulco, aunque ambientada en Veracruz, la película manejaba con inteligencia el tema de las pulsiones eróticas que desataba una joven con rostro de ángel y cuerpo de tentación quien aparecía de repente para trastornar a una localidad de pescadores, provocando con su sensualidad la tragedia. La escena en la que se desnuda para meterse a bañar al río bajo la mirada furtiva de Arturo de Córdova, agregaban un atractivo toque lúbrico al relato.
Lluvia roja (1949) dejó ver la capacidad histriónica de Elsa Aguirre a la par de su hermosura en un drama ambientado en tiempos de la guerra cristera filmado en terrenos de la Hacienda de Cocoyoc, Morelos, antes de que ésta se trastocará en el hotel de lujo que es hoy en su papel de novicia que al refugiarse de la lluvia en una iglesia en ruinas increpa a un militar que encarna Jorge Negrete quien queda prendado de ella. En cambio, Acapulco (1950) de Emilio Fernández, retrató la espectacularidad de ese paraíso casi virgen enmarcando la sensualidad de la preciosa Elsa Aguirre, quien se aloja en el Hotel Club de Pesca, donde es pretendida por Rodolfo Acosta y José María Linares Rivas.
▲ La actriz y cantante Elsa Aguirre.Foto archivo
En Cuatro noches contigo (1951), Elsa Aguirre –vestida de colegiala– es la atractiva hija de un gobernador que se topa accidentalmente en un tren con Luis Aguilar, inepto vendedor de ropa interior femenina que viaja de Nogales a la capital: ambos discuten todo el tiempo y las circunstancias los obligan a alojarse en un mismo cuarto de hotel. Vainilla, bronce y morir (1956) narraba un triángulo amoroso entre un millonario y joven sicótico (José Gálvez), una bella estudiante de pintura (Elsa Aguirre) y un pobre escultor que encarnaba López Tarso. Sin embargo, resulta más inquietante Sólo de noche vienes (1965) con argumento de Elena Garro, ambientada durante la Semana Santa en Guatemala centrada en el apasionado idilio entre Elsa, una mujer casada y católica y un turista mexicano (Julio Alemán).
Lo curioso es que más de dos décadas después de su debut, Elsa Aguirre seguía viéndose espectacular como lo demuestran sus apariciones en filmes como: El matrimonio es como el demonio y El cuerpazo del delito. Finalmente, una curiosa anécdota sobre una actriz encantadora dentro y fuera de la pantalla, una mujer con trágicas experiencias como esposa y madre y un ser que encontró en la meditación la fuerza y la serenidad que la mantuvo en comunión consigo misma: en 1958, Ismael Rodríguez reunió en La cucaracha a dos divas notables: María Félix y Dolores del Río. No obstante, el proyecto original pretendía unir en un inicio a María con la bellísima Elsa Aguirre, 16 años más joven; ello aterró a María quien impidió que eso ocurriera por lo que Ismael se vio forzado a desechar la participación de Elsa Aguirre actriz de perenne belleza que recién se ha ido.
