Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de julio de 2026, p. 8
El próximo 5 de agosto, en coincidencia con el 39 aniversario luctuoso de Salvador Chava Flores, será lanzado en plataformas digitales el tema ¿Dónde está mi consentida?, una grabación a cargo de la cantante Eugenia León y la Orquesta Típica García Blanco.
La canción, originalmente escrita por el cronista musical de la Ciudad de México como una declaración de amor filial y que se mantuvo inédita hasta tiempo después de su muerte, ha sido adoptada por colectivos de madres buscadoras como un himno de lucha y esperanza, en un gesto que reivindica la dimensión social y política de la obra de aquel autor (1920-1987).
Así se dio a conocer ayer en conferencia de prensa encabezada por Maru Flores, hija del compositor, y Ricardo Gutiérrez, director de la Orquesta Típica García Blanco, quienes detallaron los alcances de ese proyecto que trasciende lo musical para convertirse en un llamado a la conciencia colectiva.
El escritor Pavel Granados, investigador en música popular, subrayó que Chava Flores fue mucho más que un humorista: fue un “compositor social que hizo de la canción mexicana una forma del discurso y la lucha sociales”.
Recordó que sus parodias al regente Ernesto Uruchurtu “las hizo con risa, lo cual duele más y se puede censurar menos”, una estrategia que le permitió burlar la represión mientras denunciaba las contradicciones de su tiempo.
“El humor es condicionante en gran medida del dolor”, afirmó, y destacó que, ya sea desde el amor o la ironía, la obra de Chava Flores siempre tuvo un trasfondo crítico.
Por ello, consideró invaluable que las madres buscadoras hayan tomado esa canción como estandarte.
“El alma del pueblo”
La letra, que originalmente hablaba del amor a una hija o esposa, se transforma ahora en el conmovedor reclamo de una madre que busca a su hijo o familiar desaparecido, una apropiación que el ex director de la Fonoteca Nacional calificó de “no sólo muy inteligente, muy emotivo, sino hasta desgarrador”.
Al profundizar en el tema, Ricardo Gutiérrez aseguró que la música es “el alma del pueblo” y que las canciones deberían medirse “por la huella que dejan en la sociedad”. Advirtió sobre el contraste entre la música que hereda una “cultura portentosa” y aquella que hace “apología del delito”, relacionando esta última con la crisis de violencia que vive nuestro país.
“El arte y la cultura están hechas no sólo para la diversión, sino para desarrollar la conciencia de los pueblos”, afirmó e instó a la sociedad mexicana a adoptar y promover la citada canción como un acto de empatía y lucha social.
Este proyecto –del cual se adelantó que la idea es conformar un tríptico de grabaciones– nació cuando la orquesta García Blanco interpretó el tema en Acapulco durante la inauguración del Muro de la Memoria. Al escucharla, las madres buscadoras, solicitaron adoptarla como su bandera, refirió el director de la agrupación.
Musical de gran formato
Por su parte, Maru Flores, tras externar su orgullo por el uso social que se le ha dado ahora a ese tema, reveló dos proyectos con los que pretende expandir el legado de su padre. El primero es su sueño de montar un musical de gran formato basado en las canciones de Chava Flores: “Hay que hacerlo y hacerlo muy bien; si no, mejor no”, asumió.
El segundo es que Eugenia León –quien ya prestó su voz para el himno de las buscadoras– grabe la totalidad del repertorio romántico del compositor, una faceta íntima poco difundida que, indicó, a menudo queda opacada por la veta humorística de su música.
Aseguró que la obra de Chava Flores “es difícil de interpretar porque no es de voz: es de saber decir lo que se está diciendo, conocer lo que es la Ciudad de México y el sentido de la canción”. Por ello, busca actualizarla con arreglos modernos para llegar a los jóvenes, como lo hizo recientemente el concertista Józef Olechowski en el concierto de piano que realizó en homenaje a la música de su padre.
En la reunión con la prensa, realizada en la Sociedad de Autores y Compositores de México, Ricardo Gutiérrez anunció que se firmará un convenio para que cualquier recurso económico que genere la canción sea destinado a los colectivos de búsqueda, con total transparencia. “No perseguimos ningún fin lucrativo”, enfatizó, y detalló que IMER, Eugenia León y la orquesta donaron su trabajo para esta producción.
