▲ Decenas de ciclistas se reunieron ayer en el monumento de Paseo de la Reforma para celebrar la espectacular actuación de Isaac del Toro en el Tour de Francia.Foto Jorge Ángel Pablo García y Ángel Vargas
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Lunes 27 de julio de 2026, p. a10
No fue la multitud que se vio en mayo del año pasado, cuando se feste-jó el segundo lugar de Isaac del Toro (Ensenada, Baja California, 27 de noviembre de 2003) en el Giro de Italia. Ayer, la glorieta del Ángel de la Independencia recibió sólo a unas cuantas decenas de ciclistas –no cientos ni miles– que, entre porras y banderas de México, celebraron el histórico tercer puesto general del mexicano en el Tour de Francia, así como el maillot blanco al mejor ciclista joven, hazaña que no se lograba desde que Raúl Alcalá lo consiguió en 1987.
El festejo, además, tuvo una condición intermitente. Desde las 10 de la mañana, distintos contingentes de pedalistas llegaban, coreaban vivas al Torito, se tomaban fotos y, tras unos minutos, proseguían su rodada por Paseo de la Reforma, aprovechando el ciclotón dominical que de forma habitual tiene lugar en esa emblemática avenida.
El momento de mayor afluencia se registró pasadas las 13 horas, cuando más de 100 ciclistas y viandantes se concentraron en el emblemático cruce con banderas, playeras del UAE Team Emirates –equipo de Del Toro– y de la selección nacional de futbol, para dar rienda suelta a su algarabía.
Matracas, silbatos, cornetas y gritos de apoyo improvisaron una estridente sinfonía de júbilo: “Isaac del Toro, tus piernas valen oro”; “Torito, Torito”; “Pogacar, hermano, ya eres mexicano”, y el clásico “Olé, olé, olé, Isaac, Isaac”, además de los infaltables chiquitibum y “¡México, México!”
Entre los asistentes, José Osornio, conocido como JJ, llegó tras rodar 120 kilómetros. “Necesitarías ser ciclista para entenderme; lo que sentimos (por el triunfo del Torito) nos lleva más allá, nos inspira a ser mejores”, expresó.
JJ, de 56 años e integrante del equipo Los Bicigallos, destacó que Del Toro “le está dando en la torre a europeos que nos veían menos. Raúl Alcalá fue un ídolo, pero Isaac lo superó por mucho; su carisma y humildad valen oro”.
La familia Rodríguez Soto también se sumó desde temprana hora, con una lona y playeras amari-llas con la efigie del ciclista. Amanda Soto, de 72 años, explicó: “Somos fans del ciclismo desde hace años; mi esposo practica desde joven y mi hijo participó en Olimpiadas Juveniles. Organizamos esto para apoyar a quien lo merece. Mi esposo tiene 77 años; esto nos da vida”.
Su hija Lilián Rodríguez Soto añadió: “La idea fue de mi mamá; queremos que más personas conozcan a Isaac y sigan su carrera. Como mexicanos debemos apoyarnos”.
Sobre el mensaje a la niñez y la juventud, doña Amanda añadió: “Que se acerquen al ciclismo, es un deporte bonito, los mantiene sanos, lejos de alcohol, las pandillas y los llena de energía”.
José Luis, otro aficionado a esta disciplina deportiva, consideró: “Lo que hace Isaac es impresionante: dos años de profesional y ya está en la élite. Pocos llegan a ese nivel; esperemos que siga adelante y lo veamos en el Mundial”.
Fiesta fragmentada
Fiel a su naturaleza de punto de encuentro para la fiesta y el reclamo social, el Ángel de la Independencia no fue sólo un escenario deportivo este domingo. La celebración ciclista convivió –un poco indiferente– con múltiples expresiones políticas.
Desde el mediodía, un plantón en apoyo a Palestina se instaló en las escalinatas del icónico monumento, mientras a unos cuantos metros, una manifestación proveniente del Hemiciclo a Juárez llegó a esa misma hora a la antigua sede de la embajada de Estados Unidos para respaldar a Cuba y exigir el fin del bloqueo estadunidense.
También en las escalinatas del Ángel de la Independencia, una enorme manta de unos cuatro metros dirigía un mensaje a la Presidenta: “Sheinbaum: ¿cuántas madres buscadoras caben en Palacio Nacional? Encuentra a Amelie y a todos los desaparecidos”.
Colectivos de madres buscadoras se sumaron así a esta jornada, recordando que el dolor y la exigencia de justicia no descansan.
Y un colectivo en apoyo a Venezuela se aposentó en el lugar con una gran manta a fin de solicitar apoyo para los damnificados de los terremotos que asolaron a esa nación hace unas semanas.
Lo que se preveía una celebración multitudinaria y exclusivamente deportiva, terminó siendo una fiesta fragmentada. Algunos de los asistentes lo atribuían a fal-ta de organización. Otros, a que ningún otro deporte tiene el poder de convocatoria del futbol.
Así, todavía con el recuerdo muy fresco en la memoria de los desbordados festejos de la reciente Copa del Mundo, la celebración de la gesta de Isaac del Toro, no por poco ocurrida, fue poco emotiva, convirtiéndose no sólo en un reconocimiento a un logro deportivo, sino en un llamado a atreverse a soñar en dos ruedas.
