En medio de un conflicto bélico, el Festival de Cine Libanés exalta temas de paz
▲ Fotograma del cortometraje Abjad Hawaz, del director franco-libanés Hadi Moussally, producción independiente que se presentará en el festival.
Merry Macmasters
Periódico La Jornada
Martes 28 de julio de 2026, p. 8
Romper barreras y estereotipos es el propósito del Festival de Cine Libanés en México (Fecil), cuya tercera edición se llevará a cabo del 21 al 23 de agosto en el Centro Libanés.
En esta ocasión se proyectarán 17 cortometrajes y dos largometrajes, producidos en 2025 y en lo que va del presente año. Además, vendrán a México dos cineastas libaneses, Cyril Aris y Doris Saba, para participar en las clases maestras y charlas que también se ofrecerán.
El largometraje Un mundo frágil y maravilloso, ópera prima de Aris, que abrirá el Fecil, fue seleccionado por Líbano para representar al país en la categoría de Mejor Película Internacional de la 98 edición de los Premios Oscar. Aparte de sostener un diálogo con el público tras la proyección, el 22 de agosto Aris ofrecerá la clase magistral “Cómo filmar la memoria de una nación”, en la que abordará el papel del cine como herramienta para preservar la memoria colectiva.
Saba, directora de cortos como Saudade, Muse y Fly high, es la directora ejecutiva de la Beirut Film Society, fundadora de la iniciativa Cinema for Peace y especialista en proyectos audiovisuales vinculados con derechos humanos y la construcción de paz. Impartirá la clase magistral “Una historia puede cambiar un país, a fin de mostrar el potencial del cine como agente de transformación social.
El primer “rompimiento” del festival es el de la distribución. Ginger Jabbour Abboud (Beirut, 1997), su directora fundadora, expresó en rueda de prensa que en el país cada año se producen cerca de 150 cortometrajes y ocho largometrajes. Recordó que Líbano, un país cuya superficie “mide más o menos la mitad del estado de México”, vive un conflicto armado, y no cuenta con fondos públicos y privados para sostener el cine. En la medida que se producen más cortos, “muy pocas distribudoras o personas los traen. Para nosotros traerlos nos permite ofrecer una diversidad de argumentos”.
Precisó: “mucha de la narrativa del festival es ver cine con temas de paz. Es decir, no sólo mostramos un Líbano bélico, estereotipado o que se suele ver en ciertas películas de Hollywood, sino uno muy real, desde los ojos de los cineastas que están documentando. En el Fecil se encontrarán ficciones, documentales, narrativas de amor, comedias y hasta historias de terror”.
Otra barrera que se rompe es la subtitulación en español: “no existe un árabe en general, sino uno clásico que, para mí, es un poco como hablar latín. Es algo que hablan las personas educadas. Más bien la gente habla dialectos del árabe. Para encontrar una persona que hable un dialecto, en este caso el libanés, y quisiera subtitularlo al español, no es una tarea fácil”.
La curaduría de esta tercera edición corrió a cargo de un comité de selección de cinco personas, entre académicos, cineastas y especialistas en la industria.
El documental Dedo de novia, de Giselle Karam, directora mexicana de ascendencia libanesa, clausurará el Fecil. Su exhibición forma parte de una iniciativa por llevar a la pantalla el trabajo de nuevos cineastas mexicano-libaneses.
Como parte de su estrategia para ampliar el acceso al cine árabe, el festival renovó este año su colaboración con la Semana de Medio Oriente y Norte de África que presentará funciones gratuitas adicionales después de la clausura. En 2025, mil 800 personas asistieron a las funciones.
El Centro Libánes se ubica en Hermes 67, colonia Crédito Conductor.
