Braulia, documental que retrata el proceso de curar mediante los saberes de la tierra
Merry Macmasters
Periódico La Jornada
Martes 28 de julio de 2026, p. 7
Cuando tenía 22 años o menos, Braulia Velázquez, curandera de la Sierra Sur zapoteca de Oaxaca, recibió a través de un sueño el don para sanar con plantas y hongos sagrados que en zapoteco se conocen como mbey do o mbey sant, una variedad de la región. La historia de su vida es el tema de Braulia, cortometraje de su sobrina nieta, Diana Martínez García (Santa María Huatulco, 1995).
El documental, que se encuentra en etapa de producción, fue uno de los 19 proyectos seleccionados de la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine.
Por medio del filme, la directora pretende reconocer “esta historia de mis ancestras, de mi linaje familiar en el que justamente el proceso de sanar y curar es a través del propio territorio. Es también una manera de honrar este trabajo de cuidados que tiene que ver con la espiritualidad y sobre los saberes de la tierra y el territorio. Me importa que las historias de mujeres sean cada vez más visibles, en este caso, zapotecas del sur; también, el hecho de que sea cine producido por mujeres”.
Doña Braulia, ahora de 61 años, vive en la comunidad de San Mateo Río Hondo y tiene problemas de la vista. “Intentamos que el documental sea una propuesta que refleje justamente esta forma de habitar los espacios a través del sonido y mostrando también la propia sonoridad de la Sierra Sur de Oaxaca. El tema de la pérdida de visión fue una motivación para plasmar sus saberes, a la vez que un reconocimiento justo al trabajo que realiza porque todavía hace acompañamientos en rituales”.
Hongos sagrados
“Se trata de un proceso a través del cual ella guia y acompaña a personas que quieren consumir hongos sagrados, ya sea por algún tema emocional o de salud. También guía temazcales, que son los baños de vapor con hierbas como el pericón, el romero y la lavanda. Mi tía siempre nos ha contado cómo estos saberes para curar se le han revelado mediante los sueños. Para el documental, la idea es hacer una propuesta onírica para hablar de la relevancia de los sueños, que son muy importantes dentro de la cosmovisión zapoteca. Utilizaremos elementos tanto visuales como sonoros para construir estas atmósferas oníricas que se imponen en la búsqueda de estos hongos y estas plantas. También emplearemos un poco de animación”, señaló la directora. El padre de doña Braulia fue partero, práctica que le heredó a su hija.
Martínez García no estudió cine formalmente; sin embargo ha participado en talleres. También se dedica a la formación audiovisual comunitaria, de modo que imparte talleres relacionados con ello en comunidades en su estado, al trabajar con organizaciones y colectivos. Tiene dos trabajos anteriores en su haber: Ita vii y Montañas de café, este último en desarrollo.
▲ La cinta expone la historia de la curandera Braulia Velázquez, quien desde los 22 años recibió el don de sanar con el uso de plantas y hongos.Foto Fotogramas de la cinta (en etapa de producción)
“Al equipo de producción de Braulia nos gustaría hacer una campaña de impacto de la película para poder dialogar desde estos espacios más del cine y las artes, a la vez que generar diálogos con biólogos, oncólogos, con la idea de crear estos espacios de saberes.”
La realizadora reconoce que “actualmente existen procesos de apropiación de esos conocimientos y, pues, la raíz de estos saberes se busca borrar”. Puntualiza: “en la región de la Sierra Sur se ha dado un proceso entre gentrificación y turistificación en torno a estos saberes de los hongos. Ahora, se venden más como experiencia, por ejemplo, pero los descontextualizan de donde vienen estas prácticas y saberes con el fin de lucrar con ellos. Para mí es un proceso que se vive en Oaxaca en general. Sin embargo, de este lado sí tiene que ver con folclorizar este tipo de experiencias cuando son rituales de importancia, con una profundidad histórica y espiritual que, al venderlo como experiencia, le quitan este sentido”.
“Los bosques nos enseñan”
Otro tema presente en Braulia son las consecuencias de la crisis climática. Al mismo tiempo que “se ha roto nuestra relación con los territorios”, Martínez García reconoce “la capacidad que tenemos para restaurarnos. Los bosques nos enseñan mucho de este proceso en común. Tenemos la capacidad de sanarnos; entonces, hay que reconectar estas rupturas que se han dado con la forma en común.
“Como generaciones más jóvenes en nuestras comunidades, hay que seguir visibilizando la importancia que tiene esta relación con los territorios desde las comunidades indígenas.”
La realizadora siente que hay mucho interés de las nuevas generaciones hacia el cine y la animación: “Hay un deseo por apropiarnos de estas nuevas tecnologías y crear contenidos más cercanos. A la par del rodaje, vamos a dar talleres de cine y animación para niños. Para mí es un espacio en el que puedes imaginar muchas cosas para poder crear a través del cine y, pues, ahora igual con los celulares y dispositivos. Sí hay un interés de aprenderlo y conectar desde lo tecnológico, pero también desde lo artístico al mismo tiempo”.
En agosto, Martínez García viajará a Bolivia para participar en el Encuentro Cine: Comunidad y Diversidad.
