▲ El precio promedio por tonelada de azúcar lleva caídas de 25 y 13 por ciento en dos ciclos.Foto Cuartoscuro
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Lunes 24 de agosto de 2026, p. 20
México cerró la zafra 2025-26 con una producción de 5 millones 325 mil toneladas de azúcar, un incremento de 11.6 por ciento respecto al ciclo anterior, según datos oficiales. El crecimiento se explica por la molienda de 49.6 millones de toneladas de caña, 8.4 por ciento más que el ciclo previo, sobre una superficie industrializada de 735 mil hectáreas.
De acuerdo con datos del Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar, el país se ubica como el octavo productor mundial y el mismo sitio ocupa como exportador; Veracruz es el estado del país que más produce, con 1.96 millones de toneladas, que equivalen a 36.8 por ciento del total nacional.
No obstante, especialistas señalan que el problema es que, aunque hay más endulzante de caña, México no logra vender ni consumir todo ese excedente al mismo ritmo en que se produce. Esto ha hecho que los inventarios crezcan y que los precios que se pagan por la caña bajen, afectando directamente el ingreso de los agricultores.
La Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR) señala que el sector enfrenta un panorama complicado porque deberá enviarse un mayor volumen de azúcar al mercado mundial, donde los precios son menores a los que ofrece el mercado preferencial de Estados Unidos, lo que golpea la expectativa económica de los agricultores.
Según cálculos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), para el ciclo 2025-26, en el país se consumieron alrededor de 3.8 millones de toneladas de azúcar. Como la producción superó esa demanda, y además hubo importaciones por 42 mil toneladas, fue necesario exportar 1.33 millones de toneladas para evitar que el excedente se acumulara todavía más. No obstante, quedó un inventario de 1.35 millones de toneladas sin vender.
Ese excedente exportado se repartió principalmente en tres destinos: 188 mil toneladas fueron a Estados Unidos, 350 mil salieron bajo el programa IMMEX, que permite exportar sin pagar impuestos cuando el ingrediente se usa para fabricar otros productos que después se exportan, y 800 mil toneladas se colocaron en otros destinos.
En el mercado interno, el precio que se pagó por tonelada del endulzante al cierre del ciclo 2024-25 fue de 16 mil 100 pesos, 25 por ciento menos que un año antes. Para el ciclo 2025-26 se acordó un precio de arranque de 14 mil pesos por tonelada, lo que confirma que la tendencia sigue a la baja, esta vez de al menos 15 por ciento.
Estados Unidos representa una oportunidad para México porque su propia producción no le alcanza para cubrir lo que consume. Para el ciclo 2026/27, se estima que ese país producirá 8.12 millones de toneladas de azúcar, pero su demanda será de 11.40 millones, por lo que tendrá que importar cerca de 3.25 millones de toneladas.
México ya tiene asegurada una parte de esas ventas, dado que para el ciclo 2026-27, cuenta con un permiso inicial para exportar 576 mil toneladas a Estados Unidos, del cual ya se liberó una primera parte de 346 mil toneladas.
Vender al importador estadunidense también resulta más rentable que hacerlo en el mercado internacional. En agosto, el precio promedio estadunidense fue de 805 dólares por tonelada, mientras en el mercado internacional fue de 355 dólares por tonelada; es decir, menos de la mitad.
Para el próximo ciclo, GCMA prevé que la producción mexicana suba a 5.3 millones de toneladas y que las exportaciones lleguen a 1.5 millones de toneladas, de las cuales hasta 900 mil irían a Estados Unidos. Aun con ese aumento en las ventas al exterior, el inventario sin vender seguiría siendo alto, de alrededor de 1.37 millones de toneladas.
