▲ Jon Singleton (derecha) es felicitado tras conectar un grand slam en el segundo inning.Foto cortesía Diablos Rojos del México
De La Redacción
Periódico La Jornada
Lunes 24 de agosto de 2026, p. a10
Diablos Rojos volvieron a la vida en el cuarto juego de la serie de zona y por fin ganaron para quedar 3-1. En una tarde de muchos batazos vencieron con pizarra 15-10 a Pericos de Puebla y se resisten a morir en el estadio Hermanos Serdán.
¿Dónde estaban los Diablos Rojos del México? ¿Dónde tenían todas esas carreras que no anotaron en los recientes dos juegos y salieron a borbotones este domingo? Sólo habían anotado dos en las últimas 18 entradas. En el cuarto partido en el que se jugaron la vida, y a partir de hoy cada salida será con la eliminación respirándoles en la nuca, volvieron a ser ese equipo bicampeón con la mejor ofensiva de la liga.
Perdieron tres consecutivos y entonces se resistieron a ser barridos. Una victoria que les da la ilusión de volver de una serie perdida por 3-0, tal como hicieran en 2024 ante Guerreros de Oaxaca, el año en el que cortaron una racha de una década sin título de liga.
En un siglo de Liga Mexicana de Beisbol sólo en cinco ocasiones un equipo remontó una serie de postemporada perdida por 3-0. En 1971, Charros de Jalisco regresó ante Saraperos del Saltillo; hasta 2005 volvió a ocurrir cuando Leones de Yucatán se repuso ante Olmecas de Tabasco; en 2021, Toros de Tijuana se levantó frente a Leones; en 2023, El Águila de Veracruz lo hizo contra Pericos de Puebla y, la más reciente, fue justo con Diablos frente a los Guerreros.
Era preocupante porque en los juegos perdidos, los Escarlatas no exhibieron trazas de esa ofensiva y sus bateadores no pegaron ni fabricaron carreras. Parecían un equipo impotente que no lograba sacar su fuerza que los representa. Fueron los anti-Diablos por algunos partidos.
Pero ayer pareciera que recuperaron esa identidad histórica. A pesar de que Pericos anotó antes, dos carreras en la parte baja de la primera entrada, con dos jonrones –uno de José Rondón, un dolor de cabeza para los Rojos–, los Escarlatas respondieron a la Diabla.
En el segundo inning los Pingos recetaron un rally de siete carreras. Luego en el tercero anotaron cinco y en el quinto pisaron tres veces más la registradora.
No hay que ser ilusos, estos Pericos tienen hambre y lo demuestran tanto al ataque como a la defensiva. Anotaron dos en el tercer rollo y a partir del quinto (tres) no dejaron de pisar el home.
Pero los Diablos recordaron que las carreras se consiguen no sólo con batazos largos.
En el segundo inning tres llegaron por sencillos y, eso sí, Jon Singleton bateó un jonrón con casa llena. En el tercero dos sencillos produjeron de a una, pero Robinson Canó remolcó tres con un doble. Sí, con un doble. Y Julián Ornelas aportó otra con un jonrón solitario. Ahora volverán este lunes al diamante en Puebla a luchar por un día más con vida en el torneo.
