¿Echas ya de menos esa sensación de no tener muy claro en qué día vives? ¿Hoy es lunes? ¿Es jueves? Para muchos, las vacaciones se han terminado y toca volver a la rutina. Después de unas semanas de desconexión, viajes y días sin mirar demasiado el reloj, recuperar los horarios de siempre puede costar un poco más de la cuenta. Pero que el verano se acabe no significa que tengamos que guardar la maleta hasta el año que viene. Una escapada de fin de semana puede ser suficiente para hacer una pequeña pausa antes de meternos de lleno en la rutina.
Si estás en ese punto, pocas ciudades europeas encajan tan bien en un viaje de 48 horas como Copenhague. La capital danesa tiene un centro bastante compacto, muchos de sus lugares más conocidos están a una distancia razonable a pie y, si necesitamos cubrir más terreno, podemos hacerlo en bicicleta, uno de los medios de transporte más habituales de la ciudad. Todo esto permite organizar una escapada sin complicaciones y aprovechar bien el tiempo, sin convertir el fin de semana en una carrera de un monumento a otro.
