Ap y Afp
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de septiembre de 2026, p. a12
A una década de la primera vez que Colin Kaepernick se arrodilló durante el himno de Estados Unidos en un partido de pretemporada de la NFL –1º de septiembre de 2016– , en repudio al racismo y la brutalidad policiaca contra la población afrodescendiente de su país, el ex mariscal de campo de los 49ers de San Francisco permanece en el exilio de la liga.
En una inusual entrevista concedida a NBC News, Kaepernick sostuvo que la NFL lo mantiene vetado por sus posiciones políticas y calificó de “falsa” la respuesta de la liga ante las denuncias de racismo. El ex mariscal no ve motivos para reconciliarse con una entidad que, a su juicio, nunca ha asumido responsabilidades por su trato hacia los jugadores que se manifestaron contra la injusticia racial.
“No voy a apoyar a una organización que, primero, me está vetando activamente y, segundo, ha apuntado contra mis hermanos que también han estado protestando como parte de esto”, afirmó.
Para el liniero de los Acereros de Pittsburgh, Cameron Heyward, no tiene sentido que uno de los mejores pasadores de la liga en ese entonces no encontrara equipo, pues lo recuerda como “un talento tremendo”, que participó en dos anotaciones en el Supertazón 47, que los 49ers perdieron ante Baltimore en 2013. Kaepernick jugó su último partido en enero de 2017.
“No creo que ningún jugador merezca eso. Se siente como si hubiera pagado el precio con su carrera. Simplemente no creo que eso esté bien”, dijo a The Associated Press.
Su protesta “no fue un acto repentino”, escribió Kaepernick esta primavera al anunciar que saldrán a la venta sus memorias, The Perilous Fight. En los dos duelos de exhibición anteriores ya se había sentado en el banco durante el himno, sin que nadie lo notara.
Después de hablar con Nate Boyer, un ex jugador de la NFL y un boina verde retirado, pasó del banco a arrodillarse, algo que Boyer sugirió como más respetuoso con las fuerzas armadas. Kaepernick no lo anunció ni lo promovió: simplemente colocó su rodilla derecha en el suelo mientras sonaba The Star-Spangled Banner, el himno estadunidense.
Cuando el ex mariscal se reunió después con el sociólogo Harry Edwards, entonces asesor de los 49ers, ambos supieron que la decisión implicaba un riesgo considerable. Kaepernick no era el primer atleta afrodescendiente en usar el himno para denunciar la injusticia –desde Tommie Smith y John Carlos, en 1968, hasta la basquetbolista Ariyana Smith en 2014–, pero el foco de la NFL podía convertirlo en un punto de conflicto cultural. “No hay manera de que no haya un precio que pagar por esto”, le dijo Edwards.
El costo fue su carrera, pues la conversación que Kaepernick pretendía iniciar con las autoridades pasó a otra dimensión.
El método de protesta se volvió el centro de atención, calificado de ofensivo hacia los militares y el entonces candidato Donald Trump arremetió contra él y luego, como presidente en su primer mandato, llamó “hijo de puta” a cualquier jugador que se arrodillara en actos cívicos, como el canto del himno estadunidense.
▲ El ex mariscal de campo, ahora de 38 años, publicará sus memorias.Foto Ap
Un talento deportivo desperdiciado
Edwards, quien en 1968 planeó con Smith y Carlos levantar el puño en el podio olímpico, presionó públicamente para que Kaepernick regresara al deporte. “Nada de lo que pudiera lograr en el futbol americano igualaría su importancia como figura político-deportiva”, afirmó.
Las protestas se extendieron por la liga –hasta 200 jugadores arrodillados en 2017–, mientras la NFL mostraba un posicionamiento en contra de no hincarse durante el himno pues, “queremos honrar a nuestra bandera y a nuestro país, y nuestros seguidores esperan eso de nosotros”.
“Después de venir de jugar un Supertazón, un Campeonato de la Conferencia Nacional, de batir récords, ¿ni un solo equipo quiso llamarme, ni siquiera para una prueba?”, se preguntó Kaepernick, quien confirmó que varios entrenadores manifestaron interés en contratarlo, pero terminaron “bloqueados desde arriba”.
No fue sino hasta 2020, tras el asesinato de George Floyd, cuando el comisionado Roger Goodell reconoció que la NFL debió escuchar a jugadores como Kaepernick, ya con más de tres años fuera del deporte.
“En la NFL condenamos el racismo y la opresión sistemática a los afroestadunidenses. Admitimos que nos equivocamos por no escuchar a los jugadores antes y alentamos a todos a hablar y protestar pacíficamente. Nosotros creemos que las vidas de los afrodescendientes importan”, comentó Goodell.
Presión política
El ex mariscal considera que los mensajes posteriores del comisionado fueron una reacción a la presión pública y no un cambio genuino. “Llevábamos años tratando de abordar el problema que la NFL creó al vetarme. Salir a decir que deberíamos haber sido escuchados después de eso, mientras yo sigo intentando jugar activamente en la NFL, es algo tan teatral.”
El mariscal demandó en 2017 a la liga acusando a los dueños de las franquicias de ponerse de acuerdo para no contratarlo después. En 2019 llegaron a un acuerdo en la demanda por colusión sin revelar detalles.
La NFL respondió a NBC News que los asuntos planteados por Kaepernick continúan siendo importantes para la liga y destacó los programas impulsados a través de la iniciativa Inspire Change. Sin embargo, el agente libre dice seguir sin ver transformaciones reales. “Ninguna de sus acciones lo demuestra”, expuso. Sobre su futuro afirmó: “Al final del día, la gente decidirá cuál es mi legado y, con suerte, será uno positivo”.
