“Ante un mundo diverso, cambiante y hostil se ven pasar los demonios del amanecer”
Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Jueves 23 de julio de 2026, p. 7
Como un homenaje instintivo a la felicidad borgiana, de que sólo somos felices por momentos y hay que tratar de construir muchos de esos momentos para que ocupen un espacioso momento en nuestra vida, el director mexicano Juián Hernández presenta su nuevo rodaje con el título Los demonios del amanecer. Una película con intenciones didácticas-sentimentales donde Orlando y Marco, dos jóvenes que habitan la Ciudad de México, se conocen por casualidad y caen enamorados. Día con día luchan por conseguir sus sueños: Orlando ser bailarín y Marco graduarse de enfermería. Ante un mundo diverso, cambiante y hostil, ellos aprenderán que al final del día, al terminar la oscuridad de la noche, con sus cuerpos unidos y el alma en sincronía, habrán visto pasar de largo a todos esos demonios del amanecer.
En charla con La Jornada, el director comenta que esta cinta se paseó por su cabeza desde hace 14 años y ahora sale a la luz: “La película estaba construida de forma distinta, fue un guion que se escribió hace muchos años, lo hice en 2012 más o menos, a raíz de la frustración que tuve por no poder filmar Rencor tatuado en ese entonces, así que escribí Los demonios del amanecer pensando que iba a ser fácil de filmar y no, nos llevó 10 años; aspiraba a ser una película sencilla y con muchas libertades en todos sentidos, además estaba el asunto de cómo la iba a construir formalmente. La historia no iniciaba de manera cronológica, empezaba por la mitad, en el momento que los protagonistas se despiertan una mañana y a Orlando le surgen una multitud de dudas, su mundo se está desmoronando, que lo perdió todo, y entonces eran esos demonios que lo hacían fijarse en los fracasos y no disfrutar sencillamente de la posibilidad del amor que se le ofrecía, esa secuencia era la que le daba título a la película”.
Momento ideal
Como se sabe, Julián Hernández también ha filmado Mil nubes de paz, El cielo dividido y Yo soy la felicidad de este mundo, además de la ya citada Rencor tatuado, él está de acuerdo con la premisa de que es mejor perder en el amor que perderse el amor: “Mi propósito en esta cinta era plantear una posibilidad, quizás ideal, del momento que estamos viviendo, algo que podía ocurrir y sucedió: por todos lados volteamos y hay gente besándose, cuando comencé a filmarla me di cuenta que las cosas habían cambiado muchísimo, o sea, desde el aspecto social, por supuesto ha habido muchos avances en términos, por ejemplo, de conseguir recursos: era muy difícil y un cierto estigma sobre este tipo de películas, teníamos que hacerlas con muy pocos recursos, menos que cualquier otra, porque seguía siendo ‘una película donde hay unos hombres ahí que se besan’. Para cuando logramos filmarla, que fue en 2022-2023, pues ya las cosas eran distintas totalmente. Como si hubiéramos conseguido puntos por hacer películas sobre diversidad, ahora sí ya había como una apertura en todos los niveles, las cosas habían cambiado mucho; yo había cambiado muchísimo por supuesto, o sea, de mis personajes casi exclusivamente homosexuales para Los demonios del amanecer ya hay personajes trans y una posibilidad de bisexualidad, tríos y orgías. En ese nivel he cambiado mucho con respecto a cómo veía la cosa un poco homosexualizada en El cielo dividido como pareja única, he ampliado mi horizonte a la actualidad… bueno estamos hablando de 2012 fue un poco premonitorio este momento que vive la diversidad sexual”.
▲ Fotogramas de la película Los demonios del amanecer, del realizador Julián Hernandez
El autor de La diosa del asfalto indicó: “nunca escribo o me planteo una película como pensando aquí voy a romperla o voy a ser rompedor, ni nada por el estilo. Cuando estrenamos en el festival de Guadalajara sí hubo unos jóvenes que me dijeron: ‘cómo puedes estar tan al día en las cosas que están ocurriendo actualmente’, les dije que este guion tenía más de 10 años, o sea, no estaba tan al día. Yo no soy alguien vidente, pero creo que sigo teniendo esa mentalidad de las cosas que pueden ocurrir, lo que podríamos conseguir y alcanzar si seguimos peleando por lo que creemos. No soy activista en ningún sentido, no me considero así pero sí por medio de las historias que he venido contando, pensar y filmar lo que me gustaría que ocurriera y por lo que creo que vale la pena pelear”.
Producciones de género
Menciona que se hizo cineasta porque no veía las cosas que quería ver en el cine mexicano: “sin duda esa era la razón fundamental, no veía el cine que quería ver y no me sentía identificado con nada de lo que veía. Roberto Fiesto y yo desde finales de los años 80 y todos los 90 viendo lo que ocurrió con el cine mexicano que estaba desapareciendo, primero con la sexicomedia y posteriormente con el TLC, nuestro propósito era hacer películas en la que todo regresara un poco a las pantallas de la Ciudad de México, sobretodo ese tipo de producciones de género, no binarias, o sea, tratando que al final de cuentas pues vienen a refrescar un poco la pantalla. Ahora sí creo que hay una gran diversidad que crea un panorama muy completo de lo que somos, sin despreciar ningún tipo de cine, por supuesto. Es mejor perderse en el amor que perderse el amor, sin duda. También perderse en la creatividad que perderse la creatividad, creo que lo peor que puede tener uno es no tener la oportunidad de experimentar, de no conocer algo a profundidad y en el caso de Los demonios del amanecer, por supuesto si no vives el amor y te pierdes en él y estás al alcance de un amor arrebatado, loco, con la fuerza de la primera vez, no como esa primera vez que todos recordamos, sino esa fuerza que de pronto anhelamos y extrañamos cuando vamos envejeciendo. Creo que nada vale la pena, ni el cine, si no hay amor”.
Los demonios del amanecer se estrena hoy. Consulte cartelera.
