▲ Los dirigidos por Hansi Flick no consiguieron imponerse a los colchoneros.Foto Afp
Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de abril de 2026, p. a12
Madrid. El Barcelona luchó hasta el exceso, convirtiéndose en un huracán durante los primeros 25 minutos del partido que le permitieron igualar de momento la eliminatoria, pero finalmente el muro infranqueable del Atlético de Madrid le impidió avanzar a semifinales de la Champions League, el torneo de clubes más prestigioso y competido del mundo.
El resultado final del encuentro fue favorable al equipo catalán (2-1), pero en el marcador global el conjunto madrileño venció 3-2 gracias a los tantos en el partido de ida. A lo largo del encuentro, la afición local animó de forma intensa a su equipo y sólo al final, cuando el árbitro ya había dado por concluido el partido, se escucharon algunos insultos contra los jugadores azulgranas.
Al comienzo, el Barça trianguló muy bien sus pases, con continuos movimientos al espacio, abriendo el juego por las bandas, sobre todo por la de su crack Lamine Yamal, y presionando la salida de la pelota del equipo dirigido por el Cholo Simeone, que salió nervioso, errático y sin frescura. Además el central titular del equipo local, Lenglet, quien suele ser suplente habitual, fue titular pero cometió dos errores gravísimos de forma consecutiva. Uno de ellos le costó el primer gol en contra al Atlético de Madrid, que ya perdía antes del minuto cinco por 1-0, pero sobre todo veía la superioridad sin paliativos de los rivales.
Tras el primer gol del Barça, el Atlético de Madrid decidió echarse aún más atrás, replegar sus líneas y no presionar la salida de balón del contrario, lo que facilitó aún más el juego del equipo dirigido por el alemán, Hansi Flick, que con el centrocampista Pedri como mariscal de campo empezó a perforar por todos los frentes a la defensa rival, con algunas intervenciones en solitario y de virtuoso de Lamine Yamal, que ya había transformado el primer gol y quería más.
Pero el segundo tanto llegó de un control al borde del área de Olmo que, regateó a Koke y dio un pase al pie a Ferran, que había salida como delantero centro, y en una fracción de segundos frente al portero, disparó con precisión a la escuadra; era el segundo tanto y, lo más importante, el gol que igualaba la eliminatoria.
En ese momento todo parecía a favor del equipo barcelonés; habían logrado ya lo más difícil, que era igualar la eliminatoria, tenía el control del balón –la posesión final fue del 65 por ciento para el Barça frente a 35 por ciento para el Atlético de Madrid– y sus adversarios estaban jugando muy nerviosos, no eran capaces de dos pases seguidos y las escasas llegadas al área eran por balones largos que en la mayoría de las ocasiones ni siquiera pasaban cerca de los delanteros.
Pero llegó una jugada aislada, un contragolpe vertiginoso protagonizado por uno de los mejores jugadores el partido, Marcos Llorente, que corrió por la banda derecha y en el momento preciso dio un paso al borde del área chica para que rematara Lookman a placer. Era el gol que ponía al Atlético de Madrid de nuevo al borde de la semifinal de la Champions League.
Así terminó la primera parte y en la segunda mitad hubo varias jugadas polémicas, como el codazo de Gavi, del Barça, a Ruggieri (el lateral que logró neutralizar a Lamine Yamal), y la jugada que terminó con la expulsión del central azulgrana Eric García tras derribar a Sorloth cuando se marchaba solo ante el portero.
Además, en el minuto 56, el delantero Ferran marcó un tanto que no subiría al marcador por fuera de juego. La superioridad del Barça era total y absoluta y los colchoneros sobrevivían a duras penas, pero Simeone movió el banquillo con la entrada de Nico y Baena por Giuliano y Lookman, y Flick también retiró a Fermín y Ferran por Lewandowski y Rashford. Los rojiblancos, impulsados por su afición, no dejarían de resistir hasta el final, incluso con el Barça con uno menos, que tuvo un par de ocasiones al filo del último minuto, pero no fue posible.
De nuevo, el equipo azulgrana cae eliminado en la Champions League, un torneo que no gana desde el 2015, mientras que el Atlético de Madrid vuelve a una semifinal después de una década.
“El estadio era una fiesta”
El estadio era una fiesta, que contrastaba con el pesar y la decepción de los jugadores del Barça, que además, una vez finalizado el encuentro, tuvieron que escuchar algunos insultos de la afición local y un cántico festivo de una parte del estadio que bailaba al son de la canción “¡Que viva España!”.
El único incidente registrado por la policía española, que desplegó un dispositivo de mil 500 efectivos, fueron los enfrentamientos aislados con una parte de la afición del Atlético de Madrid a las puertas del estadio, justo unos minutos antes de que pasara el autobús de su equipo y encendieran centenares de bengalas de color rojo y blanco.
