▲ Arriba, una de las líneas de ensamblaje del AG600, el avión anfibio más grande del mundo. Abajo, reproducciones de un satélite y de un módulo de estación espacial en Zhuhai.Foto Dora Villanueva
Dora Villanueva
Enviada
Periódico La Jornada
Jueves 30 de abril de 2026, p. 22
Zhuhai. Aunque no como protagonista, China también llegó a la carrera espacial de la segunda mitad del año pasado. Y ahora, como potencia en desarrollo, no duda en mostrar esos avances. Una réplica de su estación espacial Tiangong (palacio celestial) es uno de los principales atractivos de la Tierra Aeroespacial de Zhuhai, en la ciudad que cada dos años también recibe la mayor feria aeronáutica de este país.
De acuerdo con estimaciones independientes, el gigante asiático invierte alrededor de 14 mil millones de dólares al año en la carrera aeronáutica. La meta para 2035 es construir una base permanente en la Luna, proyecto a cargo de la Administración Nacional del Espacio de China, y para 2050 espera convertirse en líder en el sector.
Hace cinco años, el 29 de abril de 2021, China lanzó el módulo Tianhe, el primero de los que conformarían la estación espacial Tiangong y que se volvió una opción ante el bloqueo impuesto por Estados Unidos para que la nación asiática no participara en la Estación Espacial Internacional.
Con la conclusión del lanzamiento de todos los módulos que conforman Tiangong, en 2022, en tres décadas China completó su programa espacial tripulado Proyecto 921, que consistía de tres fases. La primera se centraba en enviar astronautas al espacio y regresarlos a salvo. Este hito se cumplió en 2003, cuando el Shenzhou 5 transportó al taikonauta chino Yang Liwei fuera de la Tierra y de regreso.
La segunda fase fue desarrollar el vuelo espacial y la tercera se basó en la construcción y operación de una estación espacial tripulada permanente, la Tiangong, una respuesta al veto de Estados Unidos que impidió a China participar en la Estación Espacial Internacional, a la cual, según la NASA, han llegado más de 290 personas en representación de 26 países.
El modelo a escala de la estación espacial Tiangong es sólo uno de los ejemplos desplegados del músculo chino en la carrera aeroespacial. El museo, que ofrece simulaciones de tránsito espacial con visores de realidad aumentada y maquetas gigantes de los astros, también tiene salas dedicadas a la aviación y defensa nacional chinas. Todo en un espacio de 42 mil metros cuadrados.
Las capacidades aeroespaciales chinas no se limitan a una imponente museografía. China es el tercer país en poner a un humano en órbita, después de Estados Unidos y Rusia. Además, ha llevado a 11 astronautas al espacio en 14 vuelos y en los últimos años también ha realizado expediciones exitosas no tripuladas en Marte y en la cara oculta de la Luna.
El programa espacial chino se inició formalmente en 1956, pero fue en 1970 cuando se lanzó con éxito el primer satélite, Dong Fang Hong -1 (el Este es rojo), lo que volvió a China el quinto país en hacer un lanzamiento de este tipo de manera independiente. Si bien no fue protagonista entonces, la industria aeroespacial es considerada estratégica, lo que implica su integración con todos los niveles de gobierno.
Más allá de resumir las capacidades aeroespaciales en el museo del espacio, Zhuhai también es la cuna del AG600, el avión anfibio más grande del mundo, capaz de recoger 12 toneladas de agua en 20 segundos. Fue concebido para apagar incendios y dispersar fertilizantes y se busca que sea un pilar del sistema nacional de rescate de emergencia y de prevención y control de desastres naturales.
En un recorrido por la AVIC GA Huanan Aircraft Industry Co., Ltd, empresa que es parte de la Corporación de la Industria de Aviación de China y donde se fabrica el AG600, se destaca que para ensamblar un avión de este tipo se requieren 150 días; la línea de producción puede manejar tres unidades al mismo tiempo, por lo que se pueden fabricar cinco aviones por año.
China ya está en pláticas para comercializarlo, sobre todo a países del sureste asiático países.
