▲ Cotards Club con su fusión crea un sonido con tintes “sobrenaturales”. En la imagen, la agrupación roquera.Foto cortesía del grupo
Patricia Guerrero
Periódico La Jornada
Viernes 3 de julio de 2026, p. a11
Entre las propuestas emergentes que comienzan a abrirse paso en la escena underground de la Ciudad de México destaca Cotards Club, una banda mexicana que fusiona el grunge clásico con el rock y el rap para crear un sonido con tintes “sobrenaturales”. Integrada por Pöny R4ro y Párker Nöise, la agrupación nació en Coacalco, estado de México, pero decidió trasladarse a la capital para consolidar el proyecto tras un largo recorrido.
Para Pöny R4ro, vocalista y bajista, la música representa mucho más que una forma de expresión artística; es un vehículo para transmitir aquello que muchas veces resulta imposible decir con palabras. “La música para mí es ese conducto por el que puedes desinhibirte y decir lo que realmente piensas, es esa magia que te da las palabras que a veces no encuentras, la voz que a muchos les quitan, es una fuerza capaz de mover masas y crear mundos, sería fácil decir que es mi vida, pero en realidad la música es mucho más grande que todos nosotros, la música es vida”, señala.
Como ocurre con muchos proyectos independientes, los inicios no fueron sencillos. La búsqueda de un sonido propio implicó un constante proceso de composición, prueba y error, hasta encontrar la identidad musical que hoy caracteriza a la banda.
“Los primeros pasos fueron rudos, componer y descartar, sólo fue hasta que logramos la composición más adecuada a nuestros gustos, combinando rock, rap, tintes más rudos y sobrenaturales, evolución en Childs Play (epé que salió el pasado 20 de junio) es algo más real y crudo, algo que incomoda y reclama”, recuerda Párker Nöise, guitarrista y vocalista de las partes graves y guturales.
La historia del grupo comenzó de manera espontánea. Una película y una conversación entre amigos fueron suficientes para dar origen al proyecto, que también encontró inspiración para su nombre en un trastorno neurológico poco común.
“Hacer música que nos guste, después de ver la película de The Dirt y unos tragos decidimos formar la banda. Además, el nombre de Cotards Club viene del síndrome de Cotard, que es una enfermedad que te hace creer firmemente haber fallecido, te hace pensar que estás muerto”, explica Párker Nöise.
Ambos integrantes han procurado mantener un proceso creativo equilibrado, en el que las decisiones musicales y las letras se construyen de manera conjunta, además de las propuestas del baterista Mauricio Ruiz que se incorpora a la banda este año.
“Es 50/50, nos gusta participar por igual, que nadie resalte sobre nadie, a final de cuentas somos un club, es como cuando te juntas con amigos a armar un plan para salir y cada quien aporta una cosa diferente, tanto composición como letra, hay pinceladas de ambos”, comenta Pöny R4ro.
Sobre el género que más se le identifica a la banda, Pöny R4ro afirma que “en realidad no diría que elegimos el grunge, ese género representa algo muy específico en la historia, una época lúgubre donde parecían no haber muchas esperanzas y lo único que quedaba era gritar que todo estaba mal; creo que el grunge nos escogió a nosotros”.
Cada uno de sus temas ha implicado un proceso distinto tanto en lo creativo como en lo emocional: “Desde fiestas hasta ataques de pánico, así que el costo no siempre es el mismo, pero la rola que definitivamente fue más difícil crear tanto emocional como creativamente sería Like a Child”.
La banda explica que las canciones que interpretan tanto en español como en inglés suelen comenzar a partir de una idea musical, aunque en ocasiones el punto de partida puede ser una frase o un fragmento de letra. “Normalmente inicia por un riff que Parker le enseña a Pöny (o viceversa), aunque igual solemos empezar con fragmentos de letra, escuchamos algunas canciones que nos den un sentimiento similar, sin importar el género. Después me pongo a jugar con varias líneas de bajo y al final agregamos la batería”, agrega Pöny R4ro.
Como parte de la promoción de su nuevo material, Childs Play y otras rolas, Cotards Club se presentará el 19 de julio en el Foro Tlillancalli, dentro del festival Infierno Azteca. El recinto se ubica sobre la pulquería Vacas Verdes, a unos pasos de Garibaldi, en el Centro de la Ciudad de México, donde la banda buscará seguir consolidando su lugar dentro de la escena alternativa nacional.
