La historia vuelve a dar una vuelta completa en la Zona Franca de Barcelona. Donde hace décadas nació la marca Ebro y donde más tarde se instaló Nissan, la actividad industrial vuelve a acelerarse bajo un nombre que forma parte de la memoria automovilística española. La puesta en marcha de la nueva línea de producción M1 de Ebro no solo multiplica la capacidad de fabricación de la planta, sino que supone la recuperación de antiguos y nuevos proveedores junto a trabajadores que fueron despedidos por Nissan.
El nuevo Grupo Ebro genera ya unos 4.000 puestos de trabajo entre los 2.000 de la propia plantilla y otros 2.000 de proveedores que se han ido incorporando al proceso de producción, que comenzó como el montaje final de vehículos fabricados en China por su socio Chery y que ahora ya incorporan los procesos de soldadura y pintura para convertirse en una planta “convencional” de fabricación de vehículos.
