La educación pública en Catalunya se encamina hacia un final de curso convulso. Los sindicatos que convocaron la última oleada de huelgas, las del mes de marzo, han doblado la apuesta en su intento de sentar el Departamento de Educación a negociar, y han anunciado este martes un calendario de mayo y junio repleto de paros laborales.
El ciclo de movilizaciones, el tercero de este curso 2025-2026, contempla tres convocatorias de huelga en toda Catalunya y también dos en cada territorio. De esta forma, entre los próximos 6 de mayo y 5 de junio el profesorado de cada centro educativo estará llamado a cinco jornadas de huelga. Los tres paros que afectarán a toda la plantilla son los días 12 y 27 de mayo y el 5 de junio.
Los sindicatos convocantes son USTEC, Professors de Secundària, CGT e Intersindical. Son los mismos que ya convocaron las huelgas de marzo, en respuesta al llamado “acuerdo de país” entre el Govern y CCOO y UGT. Aquel pacto, que incluía mejoras laborales y salariales para los docentes, fue tachado de insuficiente por el resto de sindicatos.
Algunas de esas medidas, como el aumento progresivo del complemento salarial o el pago de las pernoctaciones en excursiones, ya se han aprobado. Pero los sindicatos que convocan la huelga piden una mayor recuperación de poder adquisitivo, reforzar plantillas para atender a la diversidad del alumnado, eliminar la “sobrecarga burocrática” o revisar los currículos con la participación del profesorado.
Antes que nada, lo que reprochan estos sindicatos al Govern es que enroque con el pacto con CCOO y UGT y rechace sentarse a negociar con ellos como comité de huelga. “No hay ninguna propuesta aceptable sobre la mesa ni ninguna voluntad de corregir el rumbo”, señalan en un comunicado. “Sin una propuesta digna, este curso no acabará con normalidad”, urgen al Departament.
Antes del último anuncio de huelgas, y visto el éxito de las anteriores, los sindicatos realizaron una encuesta a la plantilla para calibrar los ánimos frente a nuevas movilizaciones. El 90% de los que respondieron defendieron seguir con las huelgas y el 58% apostaban por intensificar el conflicto.
