▲ Fotograma de la cinta En la palma de tu mano.Foto Cortesía de la Filmoteca Española
“E
n la medida que mis facultades me lo permiten, yo descifro los misterios del porvenir…” Son las palabras que en propia voz, presentan al astrólogo y ocultista profesor Jaime Karín (Arturo De Córdova), quien, apoyado por su amante e informadora Clara Stein (Carmen Montejo) –manicurista de origen austriaco, que conoce las intimidades de señoras que asisten al salón de belleza donde trabaja–, se dedica a embaucar mujeres que impresionadas por su personalidad, voz y su bola de cristal, caen ante los “presagios” fatalistas del protagonista.
Novelista prolífico, periodista porfiado y lúcido, gran entrevistador y hábil guionista fílmico, conocedor de los resortes del género y las tramas detectivescas, Luis Spota escribió el argumento con el que el también excepcional escritor José Revueltas y el propio realizador Roberto Gavaldón, armaron el guion de En la palma de tu mano (1950), notable policiaco negro al estilo de lo mejor del noir hollywoodense con el asunto de la pareja de amantes malditos como ocurre en El cartero llama dos veces (Tay Garnett, 1946) o Pacto de sangre (Billy Wilder, 1944).
Karín, ataviado con su saco de seda orientalista, cuello mao y bajo la cúpula astral trazada por las constelaciones en el cielo raso de su estudio –escenografía a cargo de Marco F. Chillet– recibe a mujeres frustradas y adineradas, como la señorita Arnold (Consuelo Guerrero de Luna), madura solterona a la que le sugiere se busque un amante. Y es gracias a los informes de Clara, que vislumbra la posibilidad de chantajear a la atractiva viuda Ada (Leticia Palma) al intuir y descubrir que ha asesinado a su millonario esposo, Vittorio Romano, al enterarse éste de que lo engañaba con su joven sobrino León (Ramón Gay), su cómplice homicida.
Lo que hace único a un filme como En la palma de tu mano es su halo romántico y fatalista enmarcado en el tema de la clarividencia y el destino trágico. La casa y consultorio de Karín se localiza en una suerte de callejón (calle García Lorca) que desemboca en avenida Juárez frente al Hemiciclo, entre los extintos cines Alameda y Variedades que hoy alberga el Museo de la Tolerancia y el nuevo edificio de Relaciones Exteriores. El sitio, ostenta un letrero luminoso que reza: “Karín. Astrólogo, Quirósofo y Ocultista. Conozco su pasado. Domino su presente. Revelo su porvenir”; ello, en una época en la que abundaban las adivinadoras quirománticas como Zulema Moraima y su hermana Nelly Mulley (Esperanza y Trinidad Reséndiz).
Fascinante sin duda el cruce de caminos entre Spota y Revueltas. El primero, observa meticulosamente a las clases altas de la época: el salón de belleza o Beauty Parlor, los desayunos y la impresionante suite en el hotel Del Prado, la Taberna del Greco o el Hotel Regis, los elegantes vestidos de noche de Ada Romano o su chalet en el bosque. Y Revueltas aporta una serie de personajes populares de esos ambientes de pobreza y sobrevivencia de la Ciudad de México: el niño billetero (José Luis Moreno) o el merolico de los pajaritos adivinadores (Pascual García Peña) en cuyo acto se anticipa el crimen. Pero sobre todo, la extraordinaria Enriqueta Reza como doña Carmelita Luna de García –la otra viuda–, la que atiende el puesto de revistas y periódicos que no sabe leer y cuyas cartas de su hijo se las lee Karín, quien pese a su ambición, se solidariza con los personajes humildes; de ahí las mentiras piadosas que le cuenta a ésta.
Gavaldón, Spota y Revueltas entrelazan la imposibilidad del amor sincero y verdadero entre Karín y Stein con la caída del protagonista a los infiernos de la lujuria, poder, pasión y finalmente el homicidio que sella el futuro de ese astrólogo incapaz de mirar su propio destino junto a la codiciosa viuda negra (“Descenderemos hasta el fondo, pero juntos”). El rostro de éxtasis de ella al saber que León Romano ha sido liquidado no tiene desperdicio.
A los temas típicos de Spota: la opresión social, la marginación, el desencanto, la ambición, el asesinato y las pulsiones sexuales, se suma un suspenso narrativo brillantemente orquestado por Gavaldón, quien se vale de una eficaz fotografía en blanco y negro del maestro Alex Phillips que resalta con sus claroscuros la ambigüedad de sus personajes en un filme memorable y único.
En la palma de tu mano se exhibe el martes 4 a las 18 horas en la sala 4 de la Cineteca Xoco. Cortesías en taquilla 1.
