Entender con el cuerpo la experiencia de los migrantes, objetivo de Carne y arena
▲ Imagen que forma parte de la instalación del cinerrealizador mexicano.Foto Fundación UNAM
Europa Press
Periódico La Jornada
Lunes 23 de marzo de 2026, p. 7
Bilbao. El director cinematográfico mexicano Alejandro González Iñárritu comenzó el viernes pasado en Bilbao la gira internacional de la instalación inmersiva Carne y arena, creada para “sentir y entender con el cuerpo” la experiencia que viven los migrantes y refugiados mexicanos y centroamericanos, explicó.
La presentación oficial ocurrió días después de que se inauguró la instalación (11 de marzo), en un acto donde participaron, además del cineasta, la alcaldesa de Bilbao en funciones, Amaia Arregi, y la diputada foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad, Teresa Laespada; representantes de organismos han apoyado la experiencia inmersiva.
Bilbao es el punto de partida de la gira internacional que recorrerá la experiencia inmersiva, y durante los tres meses en que podrá visitarse (hasta el 20 de junio) habrá debates y espacios de reflexión en fechas como el Día Internacional contra la Discriminación Racial (21 de marzo), el Día Mundial de la Diversidad Cultural (20 de mayo) y el Día Mundial de las Personas Migradas (20 de junio).
Además, Carne y arena, estrenada en 2017 en el Festival de Cannes, fue reconocida ese año con un Oscar especial. Se trata de una experiencia de aproximadamente 15 minutos en la que, por medio de la realidad virtual, se “entiende con el cuerpo” el viaje que hacen migrantes y refugiados en América central.
“La inteligencia del cuerpo la hemos perdido por las pantallas digitales; estamos en una pequeña dimensión de poder entender la realidad”, explicó Iñárritu, por lo que Carne y arena supone “entender el sufrimiento”.
El director subrayó el simbolismo de iniciar la gira en Euskadi, ya que tanto él como su mujer tienen antepasados del norte de España. “Silverio Iñárritu salió de Gordexola en 1867; se casó con una veracruzana, y de ahí vengo yo”, relató.
Por otra parte, Iñárritu defendió que “hay un déficit de compasión hacia los migrantes en el mundo”, especialmente en el contexto actual, y reconoció que “nunca pensó que se llegaría a la situación actual”.
“Esta pieza hoy es más relevante. Los migrantes normalmente son una oportunidad, no un problema”, subrayó durante la presentación de la experiencia, para cuya confección entrevistó a 500 migrantes.
Considera que el cine y el arte deben ser “subversivos”, igual que los migrantes, quienes “exponen las deficiencias de los sistemas que nosotros como humanos hemos maldiseñado. Exponen ese sufrimiento y nos apela a todos”.
Añadió que quienes “caen en la crueldad y la violencia contra los migrantes es porque tienen miedo, porque hay ignorancia de las circunstancias”.
Esto “se aprovecha por diferentes individuos y corporaciones para beneficios que no son para todos; por eso esto es un pequeño granito de arena en el mundo”.
