▲ Fotograma de Mil aviones y un mismo deseo, filme que hace visible el abandono del padre de sus hijos varones.
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Lunes 4 de mayo de 2026, p. 7
Con la convicción de utilizar el “cine como herramienta de transformación social”, involucrando a los vecinos y comunidades de alta conflictividad, el realizador Pablo de Antuñano y La Konstanzia-Producciones proponen “democratizar” el séptimo arte al ofrecer el libre acceso a su producción audiovisual en su página web.
De Antuñano presentó el cortometraje Mil aviones y un mismo deseo el jueves pasado en una premier inédita realizada en una vecindad de la alcaldía Cuauhtémoc. El filme es protagonizado por Antuan Zagazeta y Uziel Anguiano, además de contar con la participación de los vecinos que se integraron al equipo de producción y a la actuación.
El guionista y director Pablo de Antuñano explicó que el corto “hace visible una tragedia social masiva e invisible: el abandono de hijos varones por parte del padre, lo cual repercute profundamente en el tejido social; es una disertación sobre algo de lo que nadie quiere hablar, pero que es el elemento precursor de la ruptura del tejido social y la aparición de fenómenos sociales patógenos como el delito, la violencia y las adicciones.”
Desde hace 10 años, dijo el también sociólogo, “hemos perfeccionado esta metodología de trabajo cinematográfico, el cual es un modelo que busca democratizar el cine e involucrar a comunidades que viven en barrios, colonias y pueblos de alta conflictividad social.
“Nuestra decisión no es estar en la industria del cine, no queremos hacer proyectos de peluche, de narcos ni comedia superficial, no queremos entretener a las personas y que vayan a comer palomitas a las salas, sino buscamos usarlo para que junto con las comunidades, transformar nuestra realidad”.
Sobre el proceso creativo, Antuño describió: “llegamos a trabajar a esos lugares y capacitamos a los vecinos, jóvenes, hombres, adultos y mujeres, a todo aquel que quiera tener un papel en la producción, tanto detrás de cámaras o como parte del elenco y, junto con ellos, desarrollamos una historia; finalmente combinamos a los vecinos con los actores profesionales, que al mismo tiempo son la columna vertebral de los proyectos”.
De tal forma, “se generan productos audiovisuales de alto impacto porque abordan no temas de ficción, sino problemáticas como de salud mental, suicidio, feminicidio, delincuencia, crímenes de odio, entre otros. En esta ocasión abordamos el abandono de padres varones a hijos varones. Hay datos estremecedores a nivel mundial y México no es la excepción”.
Datos alarmantes
Por ejemplo, detalló el director, “la mayoría de las personas detenidas en prisión a nivel mundial son hombres (93 por ciento). El consumo de estupefacientes está al alza y la mayoría de las personas que los consumen a escala global son hombres (alrededor de 70 por ciento) según el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU; asimismo, el género masculino representa la gran mayoría de las víctimas de homicidio (aproximadamente 81 por ciento) y entre 90 y 95 por ciento de los homicidas también son hombres”, entre otros datos alarmantes.
En todas estas condiciones de violencia, delito y adicciones, enfatizó De Antuñano, “hay un rasgo en común: la mayoría de estos hombres sufrieron del abandono de su padre, desde la noticia del embarazo, a los pocos meses y, en el mejor de los casos, se trata de un abandono emocional”.
En este sentido, Mil aviones y un mismo deseo, que participará en la ronda de festivales internacionales de cine, relata la historia de una jornada laboral de un vendedor de drogas cuya vida es relatada por sus vecinos y clientes, los cuales fueron personificados por Beka Garvel, Adriana Popeanu, Christopher Aispuro, Daniel Borbolla y María Ivanova, destacando la participación del actor infantil Damian López y vecinos del predio ubicado en Santa María la Ribera: Lupita Islas, Jesús Arévalo y “El Gori”.
En la historia “Abraham, interpretado por Uziel Anguiano, es uno de los jóvenes que durante su infancia nadie le enseñó a abrocharse las agujetas, andar en bicicleta, a nadar o a tener una educación sexual sana, lo cual trae como resultado un personaje que consume y vende drogas, que estuvo en prisión y fue homicida. En el corto, lo describen sus vecinos y parientes, hablan todos de él, menos él. Al final, en un trance, producto del consumo de estupefacientes, tiene un episodio alucinógeno en el que evoca el problema principal: la ausencia de su padre”.
Al final, puntualizó, “es una disertación sobre la soledad, es una película de género, de hombres, y estamos satisfechos porque nos abrieron las puertas en la colonia Santa María La Ribera y la vecindad donde trabajamos fue una experiencia extraordinaria”.
Con la participación de Carlos Pérez en la fotografía y edición (MCM Studios), Joselo Trejo (El Destino Films) y con la banda sonora de Paco Vélez, “se logró una secuencia estremecedora que quedará en la memoria de quienes tengan oportunidad de ver el materia audiovisual, ya disponible en www.lakonstanziaproducciones.org”.
En breve, dijo el realizador, que ha sido galardonado en Europa, se anunciarán “los próximos largometrajes a rodar que tienen que ver con temas delicados como la desaparición de personas, la polarización y el racismo”.
