▲ El costo de la bebida en los estadios llega a superar 20 dólares. “Es esencial para la vida”, dicen algunos.Foto Ap
Ap y Reuters
Periódico La Jornada
Martes 23 de junio de 2026, p. 7
Florida. Las entradas para el Mundial son caras. Los vuelos a Norteamérica son caros. Las habitaciones de hotel en muchos lugares son caras. Y luego está el precio de la cerveza.
Hay algunas ofertas de comida y bebida llamativas –y sí, a veces son costosas– en los recintos que albergan el Mundial. En Miami, una bandeja de tater tots con caviar cuesta 75 dólares y 40 una empanada que pesa cinco libras (2.2 kilogramos). Hay tacos de rib-eye por ocho dólares en Guadalajara, México, y algo llamado Twinkie cheeseburger, que no tiene nada que ver con el postre, se consigue por 22 en Los Ángeles.
Los precios, en muchos casos, no difieren de lo que los aficionados de Estados Unidos encontrarían los domingos de NFL o los sábados de futbol americano universitario. Pero algunos aficionados internacionales no están acostumbrados y protestaron, especialmente por la cerveza, que puede superar los 20 dólares.
Thomas Schüller, un ingeniero alemán que estaba en Toronto para ver jugar a su selección el fin de semana, sostuvo una cerveza que le costó 24.25 dólares canadienses (unos 17 dólares o 15 euros) y afirmó: “Es injusto. No está bien. Está mal. Es tres veces lo que pago en mi país”.
¿Pero eso lo detiene?
“Bueno, no”, admitió Schüller.
Los precios han dejado impactados a los visitantes en este Mundial, especialmente cuando se trata de los costos en los puestos de comida. En Europa, se pueden encontrar cervezas que cuestan quizá alrededor de cuatro o cinco euros (unos cinco o seis dólares) en los estadios.
Pero en la Ciudad de México, una cerveza podría costar el ingreso de un día –literalmente–. El salario mínimo diario en la capital mexicana es de 315.04 pesos (aproximadamente 18 dólares). Algunas cervezas en el estadio Azteca se vendían entre 299 y 310, alrededor del doble de lo que los aficionados pagarían normalmente en el mismo estadio para un partido de temporada regular.
Para los hinchas alemanes que intentan practicar durante el Mundial la Sparsamkeit, o el arte de gastar con cuidado, los elevados precios de la cerveza en Toronto resultan un desafío.
“Tengo que decir que los precios de la cerveza en Canadá y Estados Unidos son mucho más caros que en Alemania”, dijo Mats Kauer, de 47 años.
“En Alemania pagamos unos seis o siete dólares por una pinta, pero allí cuesta entre 10 y 14, y en el estadio, 17. Eso es ridículo. Hay que abaratarla porque la cerveza es esencial para la vida.”
La FIFA, el organismo rector del deporte y organizador del torneo, tiene reglas muy específicas sobre prácticamente todo lo relacionado con el Mundial, y también hay directrices que los concesionarios deben seguir. Pero los precios pueden variar según el mercado, al igual que la oferta de comida y bebida. Y eso significa que la experiencia en una ciudad puede sea completamente diferente.
Por ejemplo, Vancouver ofrece short rib poutine, plato canadiense icónico de papas fritas cubiertas con salsa de carne, short rib deshebrado y cuajada de queso, junto con un maple bacon smokie (salchicha ahumada cubierta con mermelada de cebolla con tocino que incluye jarabe de maple canadiense).
