Una de las mejores cosas que tiene Windows 11 en comparación con sistemas viejos es que ya no hace falta buscar los drivers de los componentes de nuestro ordenador; el propio sistema operativo se encarga de buscarlos e instalarlos automáticamente.
Sin embargo, y de manera irónica, esta gran ventaja se ha convertido en una de las mayores desventajas de Windows 11 en los últimos años, y el principal motivo de problemas, componentes que dejan de funcionar y pantallazos azules.
Finalmente, Microsoft ha reconocido este problema con la presentación esta semana de la nueva Driver Quality Initiative (DQI, Iniciativa por la calidad de los drivers) que va a “subir el listón” en el soporte de hardware, según la compañía.
Cuando Windows 11 reconoce un nuevo componente de hardware en el ordenador, automáticamente usa Windows Update para buscar en un gigantesco catálogo de decenas de miles de drivers ofrecidos por los propios fabricantes y mantenido por Microsoft.
El problema está precisamente en que el catálogo ha sido mantenido de manera muy pobre, y está repleto de versiones antiguas, abandonadas o de baja calidad de drivers, lo cual no sería tan malo si no tuviesen prioridad sobre los que el usuario instala.
En efecto, ese es el motivo por el que, por ejemplo, si instalamos los últimos drivers de nuestra tarjeta gráfica para recibir nuevas funcionalidades, Windows automáticamente volverá a instalar una versión vieja y con problemas.
Esta semana, Microsoft por fin ha confirmado este problema, que era bien conocido entre los usuarios y que ha obligado a usar ‘trucos’ solo para instalar drivers nuevos; la buena noticia es que la compañía ya tiene un plan para solucionarlo.
Con la nueva iniciativa de calidad de drivers, Microsoft se ha comprometido a “limpiar” el catálogo de drivers de Windows 11, incluyendo la eliminación de drivers desfasados o de baja calidad que pueden estar provocando problemas.
Si Microsoft borra un driver del catálogo por esos motivos, Windows 11 no lo descargará e instalará de manera automática nunca más, eliminando fuentes de inestabilidad, conflictos de hardware o caídas de rendimiento.
Los drivers que se mantengan en el catálogo también serán mantenidos de manera diferente, y ahora los fabricantes tendrán nuevas herramientas de diagnóstico para solucionar posibles problemas antes de que lleguen al usuario.
Una de las grandes dificultades de desarrollar un driver es que cada ordenador es diferente, y lo que puede funcionar bien en uno puede fallar en otro. Los fabricantes ahora tendrán acceso a los datos que ya tiene Microsoft sobre los informes de fallos y telemetría que Windows obtiene cuando detecta un error.
Lejos de ser otra promesa más de Microsoft, parece que esta vez la compañía realmente va en serio. Y es que este anuncio se ha realizado durante el WinHEC (Windows Hardware Engineering Conference), que se ha celebrado esta semana por primera vez desde el 2018.
WinHEC era un importante evento anual que permitía a los fabricantes contactar directamente con los ingenieros de Microsoft para compartir sus preocupaciones y necesidades y planear el futuro de la plataforma. Que Microsoft lo haya recuperado después de tanto tiempo dice mucho de cómo ha cambiado su política.
