Dora Villanueva
Periódico La Jornada
Viernes 8 de mayo de 2026, p. 17
En México hay un número importante de superricos, y gravar su fortuna generaría ingresos significativos para el país, subrayó la economista Jayati Ghosh, copresidenta de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Internacional de las Empresas (ICRICT), al advertir que se vive una “emergencia de la desigualdad” a escala mundial.
En lo que va del siglo, cuatro de cada 10 dólares de recursos generados a escala global ha ido a abultar los patrimonios del uno por ciento más rico, al tiempo que la mitad de la población más pobre apenas obtuvo uno por ciento de esos bienes. Incluso entre los más acaudalados hay tal grado de concentración, que “un puñado de personas, menos de 3 mil, controlan 16 por ciento de la riqueza mundial”, apuntó la economista, que comparte la presidencia de la ICRICT con Joseph E. Stiglitz.
Tal concentración se debe a que el uno por ciento más rico ha visto aumentar su fortuna promedio en 1.3 millones de dólares desde 2000, mientras la mitad más pobre lo hizo en 585 dólares en el mismo periodo. “En otras palabras, la desigualdad de riqueza ha aumentado enormemente”, subrayó la experta en una conferencia en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En el conversatorio organizado por la iniciativa Date Cuenta, equivalente al movimiento Tax the Rich, Ghosh subrayó que esta desigualdad se debe en buena medida al periodo neoliberal, en que los gobiernos han apostado por la atracción de capital privado para financiarse, en lugar de optar por la recaudación, lo que ha resultado en beneficios públicos mínimos y estancamiento en la riqueza pública, mientras la privada se ha quintuplicado.
“Depender de los mercados financieros privados ha sido poco fiable, demasiado costoso y aumenta la vulnerabilidad sin proporcionar beneficios netos (…) Los países de ingresos bajos y medios ya no podemos esperar ayuda exterior. Olvidémonos de eso. No debemos depender de los mercados financieros privados”, enfatizó en ese acto, convocado por la UNAM, la Alianza por la Justicia Fiscal, la Comisión Independiente para la Igualdad con Justicia Fiscal y Oxfam México.
▲ Lorena Rodríguez León, directora de la Facultad de Economía, y la economista Jayati Ghosh.Foto Dora Villanueva
De ahí que Ghosh reiteró la necesidad de buscar ingresos con un sistema tributario progresivo –que cobre más a quienes más tienen– y formar coaliciones de países para cerrar espacios a la evasión de las grandes multinacionales.
Consideró que existen “razones para que la gente en México sea aún más ambiciosa” en agendas progresistas como las de justicia fiscal. Puso por ejemplo el aumento en los salarios reales, “el más significativo del mundo en los pasados seis o siete años”, y aseguró que en el exterior, México destaca por la manera en que ha respondido al acoso del gobierno de Estados Unidos.
La exigencia de que paguen los más ricos es porque ahora no lo hacen, sostuvo Ghosh. Por un lado, las personas más ricas pagan muy poco impuesto sobre la renta; por el otro, se cuentan las grandes trasnacionales, que con el traslado de ingresos y registro de activos en paraísos fiscales y no donde realmente los obtuvieron, se estima que evaden 100 millones de dólares por día.
Esos ingresos no llegan a las arcas públicas a las que deben llegar, dada la arquitectura financiera y fiscal internacional actual, y a que los esquemas fiscales se encuentran muy desactualizados, explicó Ghosh. “Existe desigualdad dramática en la forma en que están construidos nuestros sistemas tributarios y necesitamos cambiar eso”, enfatizó.
La economista destacó que la extrema riqueza “socava la democracia y corrompe la política”, dado que viene con “poder excesivo para influir en las leyes, regulaciones y políticas públicas de maneras que favorecen los intereses de los ricos”.
De acuerdo con estimados de las organizaciones por la justicia fiscal, “alrededor de un tercio de la riqueza de los multimillonarios a escala mundial proviene únicamente de conexiones con el gobierno”.
