Hay clasismo musical en México; queremos ser parte del compendio del rock nacional
▲ La banda de Chiapas Sak TzevulFoto tomada del Facebook de la agrupación
▲ La banda de Chiapas Yajvalel VinagelFoto tomada del Facebook de la agrupación
▲ La agrupación sonorense, Hamac-Caziim.Foto tomada del Facebook de la agrupación
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Domingo 26 de julio de 2026, p. 6
“Los roqueros indígenas queremos ser parte de la historia del rock mexicano”, exigió Damián Martínez, fundador de la emblemática banda Sak Tzevul, quien denunció la situación de exclusión que viven las propuestas musicales de los pueblos originarios en nuestro país.
“No podemos estar en los escenarios donde están otros grupos de rock que, al igual que nosotros, también llevan tres décadas, como Caifanes o Maná. Hay un techo de cristal, un clasismo musical en México”, afirmó el cantante, guitarrista y compositor tsotsil.
“Son las empresas las que no permiten la entrada de nuestras músicas. Queremos ser parte de la historia del rock mexicano, que no nos estén separando todo el tiempo”, agregó el músico originario de Zinacantán, Chiapas, en la conferencia de prensa donde se anunció el Bats’i Fest 2026, Festival de Rock Indígena y Músicas de los Pueblos Originarios.
Organizado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (Coneculta) de Chiapas, este encuentro tendrá lugar del 6 al 8 de agosto, en el contexto de la fiesta patronal de San Lorenzo Zinacantán. Reunirá a 180 músicos distribuidos en 11 bandas, 10 de ellas de origen indígena. La otra es el Gran Silencio.
Entre las novedades, la Orquesta Sinfónica de Chiapas se presentará por primera vez con Sak Tzevul, Yajvalel Vinagel, de Chamula, y el coro femenino Alfa y Omega de Chimtic. “Esto es único, histórico a escala mundial”, afirmó Martínez.
No sólo somos artesanías
Al reiterar que la música de origen indígena se mantiene relegada, el músico tsotsil dimensionó la vigencia de los pueblos originarios y el rol que desempeñan en el país. “No sólo somos artesanías y folclor: somos pueblos vivos que nos transformamos, que evolucionamos”, asentó.
“Estamos en una perspectiva de vanguardia, pero también de preservación de los valores ancestrales: las lenguas, las músicas originarias y todo aquello que implica la comunidad y la convivencia pacífica, ordenada y con amor.”
Precursor del Bats’i rock –movimiento musical que fusiona el rock con la lengua tsotsil y elementos tradicionales de los Altos de Chiapas– subrayó que la resistencia de los pueblos originarios durante más 500 años ha radicado precisamente en su capacidad organizativa y su respeto por la tradición sin renunciar a la innovación. “Eso es lo que ha mantenido a nuestros pueblos vigentes”, sostuvo.
Angélica Altúzar, directora de Coneculta Chiapas, destacó que el festival representa este año un parteaguas, al ampliarse a cinco sedes: Chenalhó, Mitontic, Aldama, San Juan Chamula y Zinacantán. “Será un intercambio de saberes entre comunidades de Chiapas y de otros estados como Oaxaca y Sonora”, apuntó al anunciar que se contará con la participación de sendas bandas de los pueblos mixe y seri.
“Gran sinergia”
El festival también subrayará la participación femenina, con el coro de Chimtic y agrupaciones integradas por mujeres, en una región donde tradicionalmente éstas han sido excluidas de la música.
Entre los grupos pioneros en ese rubro se encuentra Yajvalel Vinagel, de San Juan Chamula, que en sus 20 años de actividad fue de los primeros en incluir a una mujer en su formación. “Tenemos que promover que esto sea más común y se extienda a otras comunidades” alentó Luis López, miembro de esa agrupación de instrumentos de cuerda.
De acuerdo con la titular del Coneculta Chiapas, este evento es resultado de una “gran sinergia” entre instituciones y sociedad civil para dignificar las músicas originarias. “Queremos que la gente no sólo disfrute del rock, sino también de la grandeza de las culturas vivas de Chiapas”, expresó durante la conferencia efectuada en la Ciudad de México.
Gabriela Guadalupe Barrios, coordinadora de enseñanza y fomento artístico de esa instancia cultural, destacó la riqueza de expresiones musicales que hay en aquella entidad, como el rap, el punk y el hip hop en lenguas originarias.
“Los jóvenes de los Altos están haciendo una gran fusión entre su tradición y nuevas manifestaciones, señaló, y agregó que el programa del festival, además de los conciertos, habrá 30 actividades, incluyendo talleres, proyección de documentales y reconocimientos a lauderos y pioneros musicales de las comunidades.
“Esto (el festival) es parte de esa revolución que queremos hacer. No son revoluciones que se dan de manera violenta. En nuestras canciones, en ningún momento utilizamos palabras o agresiones para pedir nuestros derechos; si las traducen, todas tienen un mensaje de paz, cordialidad, amor a la tierra y a la vida”, concluyó Damián Martínez.
“Esta es una de las revoluciones más bonitas: es una revolución amorosa, una revolución con la música y el corazón. Lo que queremos es no sólo estar en las plataformas, sino presentes en la vida musical de nuestro país y que ya no sólo sea llamado rock indígena, que sea también parte del compendio del rock mexicano”.
