Es fácil olvidar que, cuando los teléfonos móviles empezaron a popularizarse, muchos movimientos basados en pseudociencia ganaron mucha popularidad por el miedo a llevar encima dispositivos capaces de emitir y recibir radiofrecuencias.
Con el tiempo, esta moda pasajera desapareció, pero ahora ha encontrado un nuevo nicho de consumidores dispuestos a pagar desorbitadas cantidades de dinero por productos sin eficacia demostrada, gracias a las redes sociales.
Uno de estos proyectos se llama Frequency Charged Straw, y rápidamente se ha expandido por plataformas de vídeos cortos como Instagram o TikTok como una manera de “proteger” nuestras bebidas contra el electromagnetismo, como han revelado en Wired.
El producto es muy básico, una simple pajita de metal como las que ya usa mucha gente para evitar generar la basura de las pajitas de plástico tradicionales.
La principal diferencia es su forma de gancho, y el hecho de que el líquido no sale por el extremo sino por un agujero en la mitad; pero estos detalles son, según sus proponentes, la clave de su funcionamiento.
Según estos influencers, “esta no es una pajita cualquiera”, y lo suelen demostrar todos de la misma manera: colocando la pajita entre un cargador de smartphone y un detector que (supuestamente) es un detector de frecuencias electromagnéticas.
En el ‘experimento’, al colocar la pajita, el dispositivo deja de detectar estas frecuencias, lo que hace la zona ‘segura’. Por lo tanto, la extraña lógica es que si bebemos desde esta pajita, ya sea agua, zumo o un smoothie, “estás literalmente bebiendo protección”.
Este es uno de esos objetos milagrosos a los que se les encuentra nuevas propiedades con el tiempo. Por ejemplo, otro influencer afirma que “está impregnado de 11 frecuencias armónicas” de nuestro cuerpo y que no sólo ayuda a bloquear las frecuencias electromagnéticas, sino que “armoniza nuestras células y recarga nuestra energía desde dentro”.
Este es sólo un producto de los muchos que la industria del bloqueo electromagnético ofrece, además de joyas, ropa, gafas, bolsas, e incluso pegatinas que podemos pegar en cualquier parte si realmente queremos estar seguros.
Por supuesto, los precios de estos productos son muy superiores a las versiones que “no protegen”; por ejemplo, la mencionada pajita se puede encontrar por 50 dólares en algunas tiendas dedicadas a productos alternativos.
Como ocurre con otras pseudociencias, estos productos se basan en el miedo que la gente tiene a lo desconocido, mezclándolo con ciencia real. Es cierto que la radiación electromagnética es mortal y que su exposición prolongada produce enfermedades como el cáncer.
Pero no es menos cierto que no es lo mismo la radiación que produce una máquina de rayos X que un smartphone; en el segundo caso es de una frecuencia muy inferior y hasta ahora, los estudios científicos han encontrado pocas pruebas de que afecte a los seres humanos. Ha habido casos en los que algunos productos han sido retirados por alta radiación (relativa), como el iPhone 12, pero los supuestos efectos no están registrados.
