Las gafas inteligentes de Meta vuelven a estar en el punto de mira. Si recientemente se advirtió que son “un serio peligro para la privacidad y las libertades civiles”, ahora se ha dado a conocer que la empresa de Mark Zuckerberg está añadiendo límites de uso y un muro de pago flexible a este dispositivo.
Según apuntan desde el medio The Verge, la próxima apuesta de Meta pasa por limitar a tres horas de uso al mes sus gafas inteligentes con inteligencia artificial (IA), a menos que el usuario pague una suscripción Meta One Premium, que tiene un coste de 19,99 dólares (unos 17,54 euros al cambio).
Meta ha actualizado un artículo de ayuda en su web en el que insiste en que no será necesario una suscripción para utilizar sus gafas inteligentes, sino que simplemente están poniendo un límite de uso para algunas funciones de IA.
Incluso los usuarios de pago estarán sujetos a un límite: solo podrán utilizar hasta 15 horas mensuales la función ‘Enfoque de conversación’.
La controversia surge por la naturaleza de esta restricción, ya que ‘Enfoque de conversación’ —una herramienta diseñada para potenciar la voz del interlocutor y facilitar la escucha en entornos ruidosos— no depende de los servidores de Meta.

Meta Ray-Ban Display
Omicrono
Su funcionamiento se realiza directamente en el dispositivo, aprovechando el hardware integrado en las gafas. De hecho, al desactivar la conexión a internet, la función sigue operativa sin inconvenientes.
Así la presentó la propia compañía el pasado año: el sistema combina altavoces abiertos, tecnología de formación de haces y procesamiento espacial en tiempo real para amplificar de forma dinámica la voz de la persona con la que se está hablando.
Más allá de evitar el uso de servidores externos, esta función tampoco requiere conexión a la red. En pruebas realizadas con el teléfono en modo avión, sin Wi-Fi ni datos móviles, ‘Enfoque de conversación’ continuó funcionando con normalidad mediante la simple pulsación de un botón.
Esto plantea interrogantes sobre el motivo del límite impuesto. Salvo la existencia de algún acuerdo de licencia con terceros que implique costes por uso, la restricción resulta difícil de justificar
El contexto económico de Meta podría ofrecer algunas pistas. La compañía atraviesa un periodo de presión financiera derivado de sus inversiones en inteligencia artificial, lo que recientemente se tradujo en un recorte cercano al 10% de su plantilla, unas 8.000 personas.
Cabe señalar que, por el momento, Meta no se ha pronunciado sobre los motivos de esta limitación ni sobre la posibilidad de introducir más funciones bajo suscripción.
