Durante las dos últimas décadas, los consumidores de electrónica y telefonía se habían acostumbrado a una máxima inquebrantable: el paso del tiempo abarataba la tecnología. Esa época ha acabado y estamos ya ante un completo cambio de paradigma.
A finales de 2025 comenzaba la escasez de memorias debido a la demanda de la IA y eran muchas las voces que vaticinaban precios disparados. Pero no ha sido hasta esta semana cuando todo ha explotado con un gran canario en la mina: Apple.
La compañía de Cupertino ha realizado una fuerte subida de precio en la mayoría de dispositivos —hasta un 30% en algunos casos— pocos días después de que Tim Cook, todavía CEO de la empresa, advirtiese de la cercanía de la polémica medida.
Los Mac de sobremesa son los más afectados, pero no se escapan del ajuste de precios otras categorías de producto como los portátiles, iPad e incluso HomePods o Apple TV. Sólo se salvan los iPhone, pero todas las miradas están puestas en la presentación de septiembre, cuando se espera que lleguen los nuevos modelos premium.
Según explica el analista de Counterpoint Neil Shah, “Apple ha logrado resistir y contener esta inflación durante al menos dos trimestres para proteger a su base de usuarios, pero la situación ha superado el punto de no retorno en el que la compañía ya no podía seguir absorbiendo este incremento de costes”.
Durante este tiempo Apple ha sorprendido lanzando nuevos productos como el MacBook Neo, un portátil de bajo coste y alto rendimiento que ha triunfado en ventas. Sin embargo, ni el Neo ha escapado a la subida de precios.

MacBook Neo
Omicrono
“Hemos llegado a un punto en el que necesitamos empezar a subir los precios. Nunca habíamos visto un aumento tan grande y tan rápido en el precio de un componente”, decía el comunicado de Apple, una afirmación tan rotunda, cruda y realista que hasta el propio Elon Musk —quien no es precisamente de la cuerda de Cook— le daba la razón en X: “es el mayor salto de precios en cualquier cosa que haya visto yo también”.
Lo cierto es que Apple no ha sido la única —ni será la última— en estar afectada por la crisis de precio de las memorias que están disparadas por la demanda de uso en sistemas de inteligencia artificial. Esta semana Microsoft también ha anunciado una subida de precio de la consola Xbox, y ha retirado el modelo con más almacenamiento. Se trata del segundo ajuste de precio que realiza en este año, algo inaudito en el sector.
El comunicado de Xbox señala que “los precios del almacenamiento y la memoria de las consolas han aumentado más de 2,5 veces y prevemos que se dupliquen de nuevo para el otoño de 2027. Toda la industria de la electrónica de consumo está lidiando con la actual crisis de componentes, pero las consolas se ven especialmente afectadas”. Precisamente, la esperada consola de Valve se ha anunciado el precio esta semana y ha sido mucho más alto de lo esperado, rompiendo la barrera de los 1.000 euros sin incluir mando.
Apple y el efecto llamada
La contención de precios de Apple durante este año ha hecho que otros muchos fabricantes hayan aguantado, lo que buenamente han podido, para no subir precios y ajustar en otras capacidades de sus productos para compensar la subida del coste de las memorias. Sin embargo, según explican fuentes del mercado a EL ESPAÑOL – Omicrono, la medida tomada por Apple devendrá en un efecto llamada de otras marcas.
Del mismo modo que la compañía de California marca tendencia en sus productos, funcionalidades, diseño o productos, su estrategia también será replicada previsiblemente por la competencia.
Lo cierto es que durante esta mitad del año ya se han visto casos en telefonía móvil donde se podía observar el impacto de la subida de precios con modelos de gama media en horquillas de precio que hasta el año pasado eran propias de la gama alta.
Sin embargo, la advertencia más contundente sobre esta nueva realidad ha venido de Nothing.
La joven compañía con sede en Londres se caracteriza por una transparencia absoluta con su comunidad de usuarios y a principios de año comunicó que este año no habría sustituto del Phone 3, su teléfono de gama alta, ya que esperaría a un verdadero salto en experiencia. De esta forma ahorraba el incremento de costes que difícilmente iba a poder amortiguar. Sin embargo, en los últimos días —antes de que hablase Tim Cook— fue mucho más contundente de boca de su CEO, Carl Pei: “el mejor momento para comprar un móvil fue ayer, y el segundo, hoy”.

Nothing Phone (3)
Omicrono
De hecho, en teléfonos móviles recientes como el Phone (4a) Pro, el módulo de memoria ya supera el coste de elementos tan importantes como el procesador principal, las cámaras o la pantalla, convirtiéndose en la pieza más cara de todo el ensamblaje.
A los pocos días ha vuelto a cancelar un esperado modelo, “debido al precio de las memorias hemos decidido no lanzar un nuevo teléfono CMF este año”, explicaba Akis Evangelidis, cofundador de la empresa. Y es que a pesar de estar trabajando en el nuevo dispositivo, Evangelidis confesó que “con los precios de la memoria donde están en este momento, no podemos construir un teléfono que se sienta como un avance genuino a un precio que tenga sentido para CMF”.
Mantener su filosofía de ofrecer grandes especificaciones a precios ajustados (el modelo de 2025 costaba solo 249 euros en España) podría poner en riesgo su ventaja competitiva o derivar en la venta de un producto que no alcance los estándares deseados. En mercados de gran volumen como la India, esto ya se traduce en incrementos del 25%
La situación es cada vez más insostenible para las compañías de menor tamaño y que no cuentan con los márgenes de Apple, con lo que “es de esperar un continuado aumento de precios en productos de electrónica de consumo”, advierte un analista a este periódico.
Sin previsión de final
El crecimiento sin precedentes de la IA ha cambiado por completo la cadena de suministro de los semiconductores, impulsando una demanda insaciable de chips de memoria (DRAM y NAND) y procesadores que no puede ser igualada por la actual capacidad de producción. Y es que los centros de datos y los servidores especializados en esta tecnología están absorbiendo prácticamente toda la producción mundial disponible.
Estas grandes corporaciones gestoras de centros de datos cuentan con presupuestos sumamente elevados y compran masivamente las obleas de silicio con mucha antelación, pagando tarifas mucho más altas, sellando acuerdos a largo plazo y desplazando a las marcas de consumo tradicional.
Así por ejemplo, fabricantes de memorias como Micron han priorizado en los últimos meses los pedidos de fabricantes de chips de IA como Nvidia lo que les ha ayudado a obtener beneficios récord, pero ha dejado poca oferta para los fabricantes de productos electrónicos que se han visto obligados a aumentar los precios.
Es este pacto el que deja a las marcas de teléfonos y ordenadores en una posición de clara desventaja competitiva a la hora de negociar los costes de sus cadenas de suministro. Sin embargo, lo peor está por llegar.

El presidente de Micron, Sanjay Mehrotra, mostrando un chip.
Y es que a diferencia de las roturas de stock producidas en pandemia, aquí los precios no se encuentran en un bache temporal y los analistas coinciden en que este encarecimiento no se detendrá a corto plazo.
Desde Counterpoint aseguran que la situación de suministro y priorización de la inteligencia artificial no mejorará, como mínimo, durante los próximos dos años y Microsoft aseveraba que se multiplicará de nuevo por dos para el otoño del próximo año 2027. Por su parte el CEO de Nothing proyecta que los precios medios de venta de los smartphones seguirán una línea de crecimiento constante que durará al menos hasta 2029.
Esta inflación galopante obligará a todas las compañías —y usuarios— a cambiar de estrategia y a entrar en un terreno desconocido donde igual termina la dinámica de lanzar un teléfono por gama cada año, se acaban los grandes catálogos de productos y se reduzcan drásticamente las ofertas.
La tendencia del mercado virará de forma forzosa hacia la creación de dispositivos puramente premium, añadiendo características como paneles OLED o sistemas de IA mucho más rentables, en un intento de salvar las cuentas financieras compensando con valor la inevitable caída en el número de unidades vendidas.
En definitiva, el boom de la inteligencia artificial está devorando silenciosamente los cimientos de los años de la tecnología barata, con lo que si se encuentra en la necesidad imperiosa de renovar un portátil, un teléfono o comprar una consola, el consejo es unánime: aplazar la decisión de compra no le asegurará una oferta futura, sino la certeza de pagar mucho más.
