▲ La cantante Haela Hunt Hendrix durante una presentación en Chile.Foto cortesía de @barbarapaz.ph
Hernán Muleiro
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Jueves 16 de julio de 2026, p. a12
Haela Hunt Hendrix, antes llamada Hunter Hendrix, desarrolla un proyecto musical bajo el nombre Liturgy, fundado en Brooklyn en 2005, proyecto subversivo en la música extrema conocida como black metal.
“Deberíamos estar reinventando al mundo usando la fuerza artística”, suelta Haela Hendrix en la entrevista, una forma poco convencional de un músico para pensar la tecnología actual como facilitadora de comunidades. Hay varios puntos sobre Haela que no encajan en un molde predeterminado: su idea del black metal trascendental empezó como un manifiesto universitario, buscando cambiar activamente la ideología conservadora del estilo del metal con raíces nórdicas.
El show que hizo en la Ciudad de México el pasado 3 de julio fue a beneficio de los damnificados por el terremoto en Venezuela, el último de una gira por pequeños clubes: “un concierto más grande se siente como un compromiso, se aleja de la cuestión puramente extática, junto a gente que probablemente también hacen música, es una forma más fácil de conocer personas”. De su paso por Colombia rescató al subestimado grupo Parabellum, formado en Medellín en 1983: “creo que su influencia sobre Mayhem debería ser revisada”.
No wave y minimalismo
Parte de su origen se encuentra en la música experimental de Nueva York en sus diferentes vertientes: “Swans, Teenage Jesus & The Jerks, se sienten muy cercanos porque son de Nueva York al igual que yo. Branca es una influencia, pero no sólo por su forma de tocar, sino por la manera en que utilizó la guitarra para hacer música clásica vía el minimalismo. Lo que quisiera cambiarle a Branca es la parte percusiva, que usaba un ritmo normal de rock. También me influenciaron bandas contemporáneas como Lightning Bolt y Need New Body, que mezclaron lo experimental y lo clásico”.
Un pasado en el cosmos
La búsqueda de un sentido celestial es parte de la misión de Hendrix: “Lo que tuvo el contexto musical de mi época es una falta de espiritualidad a un nivel verdaderamente cósmico. Siempre tuve una sensibilidad religiosa, y sé que el black metal es visto como música muy contraria a la religión, pero termina usando su imaginería, y eso me atrajo hacia la música noruega, una conexión al pasado; la arquitectura, la naturaleza y su teatralidad”.
Haela se vinculó con la visceralidad intensa del death metal, y también se opuso a muchas de sus aristas: “No me gusta la obsesión con el odio y la maldad que es comúnmente asociado con el death metal, aunque no abarca todo. Rechazo toda esa falta de esperanza, hay algún death metal que no es malvado en un sentido político, pero está obsesionado con el luto y la desolación, y conecté con eso cuando era un adolescente deprimido.
“Creo en el amor, la esperanza, la humildad, la comunidad, virtudes que son básicamente cristianas y ese progresismo está mejor expresado en el punk y la música experimental, son prácticas que terminan afectando a la forma. Me interesa la innovación y los híbridos, hay mucho death metal innovador, pero en la escena hay hostilidad hacia lo nuevo, tuve problemas por cambiar..
Podría haber elegido sólo la música experimental, pero Hendrix tomó la decisión de aplicarse a un estilo cuyos valores chocaban con los suyos: “Siempre consideré al death metal como material para una obra conceptual, hay comunidades más parecidas a lo que hago en la actualidad, pero ese no era el caso cuando empecé. Las bellas artes son una referencia, el death metal representa un trauma conceptual.
“Hay un sentido de desafío, se me permite usar la música en un sentido contrario a su identidad original, creo que hacer enojar a la gente es saludable, subvertir las expectativas de cara a la audiencia, el black metal hace eso respecto a la modernidad también, y aunque no estoy de acuerdo con su política, estoy interesada en interrogar las convenciones superficiales. Soy futurista: llamar a mi música black metal trascendental es una crítica de sus posibilidades, tenemos la tecnología: ¿En qué podría convertirse?.”
Filosofía
La gira de Liturgy incluyó conferencias y charlas en las que combinó música y filosofía: “Es mi otra pasión desde el secundario, creo que la música y la filosofía se necesitan; la primera es muy poderosa, pero no es completamente articulada, así que puede ser controlada por fuerzas malignas y mantener su poder. La filosofía es articulada, puede describir éticas y moralidad, pero usualmente es sólo palabras, y está atrapada en el ambiente académico, dentro de su ambiente sin el entusiasmo que puede generar la música. Juntar filosofía y música termina generando una forma integral y al final más saludable.
