▲ Una columna de humo se alza en una zona residencial de Teherán tras del impacto de un proyectil, al intensificarse ayer los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.Foto Ap
¿E
n manos de quién está el mundo? En las de un par de genocidas que arrasan con todo a su paso –comenzado por el derecho internacional y la vida de terceros–, que se rodea de un grupo de genuflexos perritos falderos (europeos y árabes) que a todo le dice que sí y todo justifican, y a la mano tiene un organismo internacional “encargado de la paz” que no sirve para absolutamente nada, salvo para tapar y/o excusar las barbaridades cometidas por ( fuck) Donald Trump (que bailaba en Mar-a-Lago mientras masacraba a la población iraní) y Benjamín Netanyahu (quien, como vil cobarde, se subió a un avión que lo llevó a Berlín, la capital alemana, para huir y estar lo suficientemente lejos (4 mil kilómetros) de la zona de guerra en la que los misiles volaban de un lado para otro). Y, una vez más, el magnate naranja se pasó al Congreso por el arco del triunfo, pero no hay consecuencias.
Inconcebible: Israel y Estados Unidos atacan vilmente y a gran escala a Irán, en medio de “negociaciones” entre las partes, y sin declaración de guerra: bombardean Teherán, masacran a 160 niñas de una escuela iraní, asesinan al líder supremo de ese país y más destrucción, pero las cabezas visibles de los impresentables perritos falderos (Merz, Macron y Starmer) de inmediato salieron a condenar “enérgicamente” a la nación persa por “llevar a cabo ataques militares arbitrarios”.
No son pocas las denuncias de que el gobierno gringo, y no de ahora, está infestado de sionistas y que la cabeza visible de la Casa Blanca está al servicio de Netanyahu y su pandilla. Pero, ¿qué le debe Estados Unidos a Israel, o qué le sabe éste para mantener a aquél con los pantalones abajo? Sea lo que sea, resulta repugnante que nadie ponga un freno a ese par de genocidas y atracadores, comenzando por los propios estadunidenses.
La nueva aventura guerrera de Trump no le está saliendo gratis al “mundo libre”. Su imperio se desmorona y cree que agrediendo al mundo logrará rescatarlo. En poco más de un año de estancia en la Casa Blanca, ha saqueado a la comunidad de naciones con su enloquecida política arancelaria (dineros que ahora deberá regresar por decisión de la Corte Suprema de su país), bombardeado ocho países, secuestrado a un dirigente extranjero, condenado a Cuba a morir por hambre, amenazado a México y Colombia por el tema de las drogas (el cual no será resuelto mientras los gringos se sigan fumando hasta las cortinas); prometió “ni una guerra más” y ha hecho exactamente lo contrario; ahora agrede a Irán y lo hace en plena “negociación” con este país; roba, mata, anexa territorios, quita y pone; se declara dictador y nada lo satisface y, lo peor, nadie lo detiene.
Una locura, y el pedófilo, ladrón, represor y asesino se empecina en hundir el de por sí deteriorado y frágil “orden internacional”. Y de la mano de su dueño sionista, el delirante ( fuck) Trump día a día alimenta la posibilidad, cada vez más cercana, de desatar la tercera guerra mundial, que parece estar a la vuelta de la esquina. Todo por ese par de genocidas que acelera a fondo. ¿Dónde está la comunidad de naciones? ¿Dónde la ciudadanía estadunidense, en el entendido de que su clase política no moverá un dedo con tal de mantener sus privilegios?
Quien sí ha dejado en claro su posición es Rusia, cuyo gobierno, con Vladimir Putin a la cabeza, afirma que el ataque a Irán es “una agresión armada planificada y no provocada contra un Estado soberano e independiente que es miembro de la Organización de Naciones Unidas”. Washington y Tel Aviv se lanzan de nuevo a una peligrosa aventura que acerca la región a una catástrofe humanitaria, económica y –tampoco podemos descartarlo– radiológica; las intenciones de los agresores son claras y se formularon de modo abierto: destruir el orden constitucional y el gobierno de un Estado que les resulta indeseable y se ha negado a someterse al dictado de la fuerza y el hegemonismo. Causa preocupación especial el carácter en serie de los golpes que en los meses recientes ha asestado la administración de Estados Unidos contra el derecho internacional que sostiene los pilares del orden mundial, entre otros, la no injerencia en los asuntos internos, la renuncia a amenazar con el uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias internacionales.
Las rebanadas del pastel
Y ya está aquí una nueva guerra petrolera: por el Estrecho de Ormuz, bajo control iraní, pasa 20 por ciento del crudo internacional. De entrada, en un día los precios del oro negro se incrementaron no menos de 10 por ciento, y contando, con el severo efecto económico que ello provoca.
X: @cafevega
