Julio Gutiérrez
Periódico La Jornada
Lunes 17 de agosto de 2026, p. 17
Las instituciones financieras digitales han desmentido a quienes afirmaban que no llegarían lejos en México porque sólo atendían a nuevos clientes que buscaban formar un historial crediticio para después irse con los bancos tradicionales.
El tiempo demostró que pueden competir de frente con cualquier intermediario, y por eso varias de ellas buscan la licencia bancaria.
Es el momento perfecto para ser la principal opción de millones de clientes, incluso de la tercera edad, que buscan mejores rendimientos por sus depósitos y créditos más personalizados, ya sea una tarjeta o incluso una hipoteca.
Así lo considera Stefan Möller Álvarez del Castillo, director general de Klar en México, la sociedad financiera popular (Sofipo) que está en la recta final para iniciar operaciones como banco, la figura financiera más supervisada del país, luego de adquirir la licencia de Bineo.
En entrevista, explica que las fintech no son incubadoras de clientes, sino competidores directos en sistema bancario, concentrado en siete grandes instituciones a las que hoy se les puede plantar cara.
La evolución del sector digital, planteó, ya dejó atrás la etapa en que las empresas buscaban únicamente sumar usuarios y demostrar que existía demanda. Ahora el reto es construir negocios sostenibles y participar en más decisiones financieras de los mexicanos. “Todas las fintech hablábamos de usuarios y pocos hablábamos de ingresos. Hoy los ingresos de Klar han crecido a un nivel que nos permite operar las entidades con números negros”.
Para Möller, la escala alcanzada por estas empresas demuestra que existe espacio para nuevos participantes en el sistema financiero mexicano, un mercado donde todavía existen brechas importantes en productos como crédito y ahorro.
“Es un negocio que tiene sentido. Con la escala que tenemos se prueba esa tesis y el mercado muestra que sigue habiendo mucho espacio para seguir creciendo”, dijo.
La búsqueda de una licencia bancaria responde a esa nueva etapa. El directivo enfatizó que la transformación en banco permite participar en productos que actualmente están limitados a las instituciones de banca múltiple, como la nómina, además de atender necesidades de empresas y usuarios con mayores montos de operación. “Si quieres decidir dónde poner tu nómina, el dinero ganado con mucho esfuerzo, quieres estar ahí”, expuso.
▲ Stefan Möller Álvarez del Castillo, director general de Klar en México, en entrevista con La Jornada.Foto Jorge Ángel Pablo García
La estrategia, añadió, es acompañar al cliente en decisiones financieras de mayor relevancia, desde una cuenta o una tarjeta hasta productos de largo plazo como una hipoteca. “Queremos estar presentes en la decisión de dónde vivir, tal vez la más importante”.
Consideró que el crecimiento de los participantes digitales también está modificando la forma en que los mexicanos acceden al financiamiento. “Aquellos que no tienen acceso a una tarjeta de crédito o a un préstamo personal formal se están financiando de otra manera. No es que no necesiten el dinero: se están financiando con entidades no reguladas”, explicó.
Desde su perspectiva, una de las transformaciones más relevantes es que esos usuarios han comenzado a migrar hacia instituciones supervisadas. “Hay una transición del mercado de crédito informal, semiformal, no regulado, a un mercado de crédito regulado. Eso es extraordinario para las autoridades”.
Möller sostuvo que el siguiente desafío para las empresas digitales será dejar atrás modelos basados en un solo producto y competir por una relación financiera completa con los usuarios. “Están saliendo de ese mundo monosegmento, monoproducto, y empiezan a tener un balance mucho más parecido al de un banco tradicional, que tiene la gran ventaja de distribuir su riesgo”.
Afirmó que la competencia dejó de estar limitada a un segmento de clientes digitales, pues ahora los nuevos jugadores buscan participar en el mercado completo.
“Nos estamos peleando por un pastel más grande. Si estuviéramos todos peleando por un segmento que sólo nosotros creamos, sería un pastel mucho más chico que ir a pelear por todos los activos y todos los pasivos del sector.”
En los próximos años, consideró, la batalla de las fintech será convertirse en las instituciones en que las personas concentran la mayor parte de sus operaciones financieras. “La segunda fase irá hacia la principalidad. La batalla entre los digitales y los tradicionales será por la nómina y por las relaciones multiproducto”.
